moving along?

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Noviembre de 1992

Mike's P.O.V

5 años.

5 años van a pasar de que perdí a El, quizás para siempre, que al mismo tiempo son 9 años de que la conocí.

Cumplí 21 hace unos meses, vino mi familia de visita para pasar ese día conmigo. Conocieron mi universidad y algunos talleres en los que estuve. Luego cenamos en un restaurante. En el medio me llevé la noticia de que Holly estaba por tener un amor adolescente, lo cual me llenó de un sentimiento extraño, pero me puse feliz por ella, sin dejar atrás mi lado sobreprotector.

Volviendo, como cumplí 21 eso quiere decir que puedo empezar a beber alcohol de manera legal. Que es lo que me encuentro haciendo mientras veo las estrellas desde las escaleras de emergencia de mi habitación. Nancy me había regalado un vodka ruso, recomendación de Murray. Diluido con soda de limón y hielo. 

¿Podría decir que esta es mi manera de seguir adelante?

- Hey. - Escuché luego de dos pequeños golpes a mi puerta, que estaba abierta.

- Pasa, amigo. 

- ¿Cómo estás? - Era Lucas, se sentó a mi lado.

- Cuando creo que es más fácil, se vuelve más difícil.

- Entiendo, son fechas difíciles.

- La extraño.

- Lo sé, Mike. Nosotros también. Y sé que no te va a gustar en absoluto lo que estoy por decir, pero a ella le hubiese encantado que conozcas otras personas, no te digo que la olvides, solo que intentes dejar ir. El sufrió demasiado y lo sabemos todos, no permitas que desde donde sea que esté, que cargue con más dolor.

¿Lo peor de todo? Es que tiene razón. Pero no puedo evitar torturarme con la idea de que si fuera ella quien está a mi lado, estaríamos comiendo pizza y bebiendo mientras vemos sitcoms. Y quizás hasta habríamos adoptado una mascota.

Asentí y antes de dejar caer una lágrima, abracé a Lucas, este me recibió pegándome más a él. Al separarnos me da una media sonrisa, se la devuelvo, y deja mi habitación.

Acto seguido tomé mi máquina de escribir y la llevé al balcón, ahí me quedé por unos minutos frente a ella. Hasta que vuelvo a escuchar pequeños golpes en mi puerta, esta vez volteé mi cabeza, era Max.

- ¿Qué haces, Wheeler? - Dijo viniendo hacia mí.

- Quiero ver si algo de inspiración llega. ¿Tú qué haces? 

- Vengo del oftalmólogo, no sé si recuerdas que estuve teniendo unos problemas con la vista. - Yo asentí. - Obvio el doctor no sabe que me quedé ciega por unos segundos antes de morir y volver, entonces me recetó unas gotas que me tengo que colocar antes de dormir, y lentes. - Dejé ir una carcajada porque más de una vez quiso negar por completo que los necesitaba. - Púdrete, Wheeler.

- Pero a ver, no soy el tipo de persona que te va a decir "te lo dije", pero me das todas las razones. - Ella rió conmigo.

- ¿Qué hubiera hecho El en su lugar? 

Antes de responder solté un suspiro. - Te hubiera llevado ella misma al doctor para que te mande lentes. - Ella asintió en respuesta.

- Cuando tienes razón, tienes razón. - Soltó un suspiro. - La echo bastante de menos.

- Yo también, Max. Estas fechas no lo hacen nada fácil.

- Claro que no, es más fuerte que nosotros. 

- Max, tú viviste una pérdida muy fuerte, y sé que no es lo mismo, ¿cómo hiciste para seguir adelante?

- Mejor como no hice. Porque todo lo que hice casi me lleva a la muerte. Mike, tú lo has hecho mucho mejor que yo en ese aspecto, te quedaste con tus amigos más que nunca, te hiciste más cercano a tus hermanas, te llegaste a graduar a pesar de todo. Yo ya no tenía un hermano, a mi padre no lo veía hace mucho tiempo, mi padrastro escapó luego de que enterramos a Billy y que gritara todas sus verdades en su cara, mi madre desarrolló malos hábitos, terminé con Lucas cuando más lo necesité, me alejé de ustedes pues tampoco tenía a El. Lo único bueno que hice fue prevenir que te rapes los costados y que te hicieras una cresta de color naranja fluorescente.

- Te agradezco por eso siempre. - Nos reímos al recordar ese momento.

- Pero estarás bien, Mike. Es lo que ella quería para tí. 

- Lo sé, pero es muy difícil. Y más cuando intenté salir con chicas de mi carrera y me puse a buscar a El en ellas, y está muy mal. Yo quiero intentar superar todo esto, pero aún me cuesta.

- Ni como decirte que es cuestión de tiempo cuando ya pasaron 5 años, Mike. Pero es simplemente hasta que su recuerdo y lo que dejó en tí dejen de doler.

- Como te digo, me sigue costando. Casi como si tuviera constantemente una mirada directa en el cuello, como si estuviera cerca. Y no es por que le tenga miedo, solo no quisiera fallarle si es que aún sigue aquí.

- Tienes razón, mientras tanto solo pon tus sentimientos en lo que vayas a escribir.

- Eso intentaré, no he tocado ni una tecla.

- Ven a comer con nosotros primero entonces. Veamos si te inspira un poco. - Dijo levantándose del suelo y extendiendo su brazo para ayudar a levantarme.

- Vamos. - Tomé su brazo y milagrosamente me dió un abrazo. - Gracias por escucharme, Max.

- El tiempo me hizo tolerarte. - Ambos reímos.

- Pudrete, Mayfield. ¿Busco un abrigo y nos vamos?

- ¡Claro!

Y ahí fuimos los tres en la ciudad en busca de un lugar para comer y para sorpresa de nadie decidimos comer pizza. Vimos que el local era nuevo, tenía algunas banderas de equipos que ninguno de nosotros conoce, cuadros con colores y diseños bastante llamativos, mucha referencia a Buenos Aires, que tengo entendido que es en Argentina, también tenían un cuadro de Maradona en una de esas paredes. Por alguna razón y porque el aroma del lugar era exquisito, nos quedamos. Pedimos una pizza grande de muzzarella y una que le dicen calabresa, y Coca-Cola para beber.

Pasamos todo ese rato contando chismes de nuestras clases, cosas que estamos aprendiendo, propuestas que nos llegan y demás, también algunas cosas sobre nuestras familias y amigos, se puede decir que todos se encuentran bien, los veremos en Día de Acción de Gracias en unas semanas de todos modos. Hicimos pocos amigos nuevos pero hasta nos parece suficiente.

Una vez que nuestros estómagos estaban llenos y contentos, empezamos a caminar hacia nuestro edificio. Si fuera por nosotros seguíamos charlando en mi apartamento, pero comer de esta manera y de noche nos da muchísimo sueño, así que decidimos dejarlo para otro momento, al fin y al cabo yo tengo sus llaves y ellos la mía.

Sinceramente el seguir adelante podría empezar tranquilamente mañana, o ahora mismo.

Tomé la máquina de escribir y coloqué una hoja, antes de empezar a escribir salgo al balcón y miro a las estrellas.

- El, mi amor. Daré lo mejor de mí para hacer el homenaje que mereces, fuiste quien le dió luz a mi vida desde el primer momento, quiero que conozcan tu historia y lo haré de la manera más cuidadosa que pueda, estés o no aquí, te cuidaré.

Vuelvo a la máquina y en una especie de haiku escribo en la mitad derecha de la hoja una dedicatoria:

"Si sigues ahí,

esto es para tí.

Te amo."



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