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Ya era mediados de Noviembre y el frío calaba tan fuerte en los huesos de Soobin que terminó resfriado, aún así debía apretar un poco más y seguir estudiando, pronto sería el Suneung y debía estar a la altura, sabía bien que aunque no decidiera aún lo que estudiaría ese puntaje sería la llave que le abriría la puerta a su futuro, a quien quería ser.

— Oye Soo, ¿no irás a almorzar? —Yeonjun interrumpió en su salón durante el receso, tenían mucho tiempo de no comer todos juntos.

— Ah...creo que no podré acompañarte de nuevo —dijo despegando la mirada de su cuaderno y volteando a verle, el castaño estaba reposado en la puerta con un puchero— lo siento, sigo repasando, ¿Qué hay de los demás?

— Están tan ocupados como tú —dijo sabiendo muy bien que aunque no quería estar solo era la época— está bien, no importa quiero que salgan súper bien, ¡Fighting!

Dijo rápidamente para darse la vuelta y casi irse corriendo sin darle tiempo al pelinegro de despedirse, la verdad se sentía mal por dejar solo a Yeonjun esos días, deseaba que la presión y la competencia no fuera tanta en su país en ese momento, le daba la sensación de que no se había dado cuenta de lo duros que eran con los estudiantes hasta que le tocó a él vivir la verdadera presión académica, suponía que era la costumbre al sistema, mucho no podía hacer, solo estudiar.

Yeonjun por otra parte no entendía del todo esa cultura de esclavitud, pero tampoco es como que en la antigüedad los estudios no hubieran sido estrictos, lo único que le pesaba era que cada vez parecía pasar más tiempo sin sus amigos, sin Soobin, al que en verdad extrañaba mucho ya que ni siquiera en casa convivían tanto como antes.Todo ese tema del examen le hacía sentir como un tonto, era ilógico y humanamente imposible rendir tal examen sin haber estudiado tantos años como los demás, todavía más ilógico cuando entro en el segundo semestre del año, ¿cómo podría alcanzarlos? más bien, debía de dejar de intentarlo, ¿para que quería ir al Suneung con Soobin y Hueningkai? si ni siquiera se iba a quedar.

Camino por los pasillos casi vacíos de la escuela hasta la cafetería y compró su almuerzo, ¿enserio incluso las señoras de la cocina lo iban a juzgar con la mirada por no estar estudiando?

"Ya me reprendió mi maestra guía por no rendir el examen, ¿no fue suficiente humillación aún?"

Miro la comida con asco, se le había quitado el apetito.

— ¿Soobin habrá almorzado? parecía tener hambre...—dijo en un susurro casi inaudible.

Entonces se le ocurrió llevarle algo de comer hasta su asiento a todos sus amigos, ¿porqué no animar al futuro de corea un poco?, no podía hacer el examen pero podía cuidar a quienes si lo harían, eso era la más brillante idea para él en ese momento. Estaba tan feliz que se paró de golpe sorprendiendo a las señoras en la cocina quienes lo observaban antes con pena.

El castaño compró un pan y una leche para cada uno y salió muy feliz a repartirla, primero Beomgyu y Taehyun en el jardín trasero quienes estaban tan sorprendidos como agradecidos, luego Hueningkai en su aula quien lo abrazó fuerte y le expresó lo conmovido que estaba y por último Soobin. Había entrado al salón en silencio y se sentó en el asiento de enfrente, reposándose en el espaldar mirándolo atento, parecía que el alto no lo notaba.

— ¿No tienes hambre? —había dicho haciéndolo dar un brinco por la sorpresa, Soobin sonrió mucho al verle— ¿qué? pareces feliz.

— ¿Será que me alegra verte? —dijo como si fuera lo más obvio del mundo— enserio siento no poder acompañarte.

Yeonjun negó mientras sonreía y dejaba la comida en la mesa del alto, susurró un "anda, come, come" y volvió a quedarse en silencio, solo haciéndole compañía.

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