—¿Escucho lo que se dice por ahí?
—¿Qué cosa?
—Parece ser que príncipe heredero está enfermo, al menos eso escuché decir a unas damas de la corte que...
—¿Comó puedes hablar así del príncipe heredero? no es correcto esparcir rumores y lo sabes bien, podrías meternos en serios problemas, además, esas damas de la corte tan imprudentes deberían ser castigadas, ¿quieres ser castigada junto a ellas acaso?
— Discúlpeme mi señora, es solo que...¿no cree que es extraño que hace semanas no se le a visto por ahí? también la cantidad de médicos que frecuentan su plació y el de la reina.
—Así fuere verdad o no, no nos compete a nosotras hablar o indagar en eso, estamos al servicio de la familia real y no debemos meternos en asuntos que no son de nuestra incumbencia, ahora ve a trabajar de una buena vez.
— Si mi señora...
La joven dama siguió con sus deberes aún sin poder sacarse de la cabeza la duda de si lo que había escuchado era real o no. Aunque no debía indagar sobre algo tan delicado como lo era la salud de sus majestades no podía no preocuparse, era bien sabido que el ambiente en el palacio era muy tenso desde hace un tiempo y aunque era simplemente servidumbre cómo podrían decir, no era tonta, podía notar a simple vista las intenciones de muchas personas al servicio de la familia real, sobre todo cuando era bien sabida la rivalidad de la Reina con ciertas concubinas reales, sobre todo una es especial.
— Mi señora, el príncipe desea verla —anunció la dama de la corte de la concubina real Choi.
— dile al príncipe que puede pasar —anunció la hermosa mujer dejando el tejido trenzado que tenía en manos y sonriendo inmediatamente al ver a su hijo—
El joven príncipe había ido a verla a su residencia, tenía muchos días sin verle lo cuál hacia que una gran emoción creciera en su corazón. En aquel palacio tan grande y lleno de personas en las que no podía confiar, su adorado hijo y su dama de confianza eran su total felicidad.
— madre, he venido a verla —anunció el joven haciendo una reverencia.
— Jun-ah —la consorte Choi se puso de pie y se acercó alegremente al joven príncipe, tomó sus manos con calidez y le sonrió— querido hijo, qué alegría me trae tu visita.
— querida madre, también me alegra verla —el rubio sonrió, había extrañado a su madre— ¿su alteza a estado bien?
— Jun-ah porfavor...—negó avergonzada— no me digas así, solo sus altezas deben ser llamados así, alguien podría oírte y confundir las cosas.
— lo siento madre —se disculpo el muchacho con una sonrisa juguetona— mi querida madre es mi reina...
El rubio susurró aquello recibiendo un golpe suave de su madre y un ceño fruncido, la mujer lo reprendió entre susurros por aquel comentario tan peligroso, entendía que su hijo era muy juguetón ( y en el fondo sentía calidez por sus palabras) pero había cosas con las que era mejor no bromear, mucho más en momentos tan delicados como el que estaban viviendo.
— Haré que nos traigan té, así podremos conversar mejor —propuso la de trenzas rubias mientras tomaba asiento frente a su hijo—
El nombre de aquella concubina tan espacial era Choi Harin, tal como su nombre decía, era una mujer gentil, de corazón puro y de una belleza extraordinaria. De origen humilde llegó al palacio muy pequeña y fue entrenada para ser una dama de la corte en la cocina, durante toda su vida había servido a sus majestades y era muy feliz haciéndolo, en su noble corazón no podía sentir más que gozo al cocinar los alimentos que mantenían con energía a quienes dirigían su nación, en su inocencia, pensaba que entre más esmero ponía en la preparación, más podía transmitir su agradecimiento hacia sus majestades.
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curiosité
FanfictionSoobin es un amante de la lectura, la ciencias ficción y las novelas gráficas, su hermano el cual estudia animación está trabajando en un proyecto del que este tiene mucha curiosidad por lo que se mete a su estudio para saber que de trata. pero no c...
