CAPITULO 16
-¿Por qué los niños son tan molestos? Tan brutos, tan sordos a cualquier cosa que les digas, y con esa manía imbécil de convertir absolutamente todo en una burla.
Tenía diez años la primera vez que me planteé en serio la brecha entre ambos géneros. Mamá estaba frente a la mesada. Recuerdo perfectamente su espalda: el cabello rizado recogido en un pañuelo gastado que apenas conservaba los rastros de los colores que alguna vez lo adornaron. No se giró de inmediato, pero escuché una risita suave salir de su pecho. Tardó en responder, y para la impaciencia de una niña de diez años, los segundos que se tomó para reunir las palabras se sintieron eternos.
-Los hombres son así, Chloe. Es uno de sus encantos.
-¿Papá también es molesto?
-Sobre todo tu padre.
Escuchar eso a esa edad se sintió como una completa blasfemia. Se me contorsionó el rostro de la pura indignación. ¿Cómo carajos se le ocurría comparar a mi padre con los tarados del colegio que me empujaban o me gritaban ridiculeces solo para llamar mi atención? Nunca entendí -ni entiendo ahora- esa ridícula manía que tienen de actuar distinto cuando hay una mujer enfrente, como si tuvieran que impostar la voz o hacerse los difíciles en lugar de tratarnos de igual a igual.
-Pues... me parece una bobera -refunfuñé-. Si un niño me molesta, lo último que pienso es que es encantador. Es un idiot...
Me corté a mí misma justo antes de soltar la palabrota. Mamá se giró despacio. Su rostro era redondo y sus ojos claros brillaban con una luz inmensa, como dos soles de primavera. Se cruzó de brazos y me observó en silencio. Hoy me pregunto qué habrá pasado por su cabeza en ese instante. Tener enfrente a una niña de diez años que ya empezaba a cuestionar las reglas del juego, a desafiar la estúpida dinámica entre hombres y mujeres... ¿qué se le dice a alguien así? ¿Cómo le explicás la complejidad de este mundo? Cuando pienso en ese momento, la admiro. Preparar a una hija para ser mujer en este entorno no debía ser nada fácil.
-Tienes razón, no deberías permitir jamás que nadie te moleste -sus manos estaban cubiertas de harina, pero aun así se acercó y me acarició la mejilla, dejándome un rastro blanquecino en la piel. Su mirada era dulce, aunque con los años comprendí que en el fondo albergaba una sombra pesada de tristeza cuando añadió-: Pero llegará el día en que conocerás a alguien que, aunque sea insoportable, desearás con el alma que se quede a tu lado.
-¿Por qué?
-Porque lo que se hace por amor, hijita... se hace siempre más allá del bien y del mal.
Quizás eran palabras demasiado oscuras y complejas para una niña de diez años, pero se me clavaron tan hondo que jamás pude olvidarlas. ¿Es que el amor de verdad te volvía así de ciega? ¿Te obligaba a tragar entero el veneno para salvar al otro? Los años se encargaron de cerrarme la boca. Por culpa del amor -por esa fe ciega- permití y provoqué desastres irreparable en mi vida. Y lo peor de todo es que, aunque ya no era esa niña y me creía lo suficientemente madura para no caer en la trampa, me descubrí a mí misma siendo tan ingenua como en ese tiempo.
☘️
Las lluvias pronosticadas trajeron consigo el tan esperado frío otoñal: un viento húmedo que peló los árboles en cuestión de días y dejó un cielo gris e interminable sobre la ciudad. La tienda estaba casi vacía, a excepción de un rubio deprimido que se había desparramado en uno de los sillones del fondo, con la mirada perdida entre los estantes de ropa.
-¿Cuándo piensas abrir la maldita boca?
Ya habían pasado diez minutos tortuosos desde su llegada. Nunca había sido buena esperando y la paciencia definitivamente no figuraba en mi lista de virtudes. Me acerqué a uno de los percheros junto a él para reorganizar la ropa en liquidación con manotazos innecesariamente firmes.
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FRIENDS (BOYSLOVE)
FanficSigue la caótica y agridulce relación entre Nicolás Davies, el popular capitán del equipo de baloncesto, y Kai Rivers, el ecologista rebelde que ha regresado al pueblo después de varios años. Aunque la enemistad entre ambos comenzó en la infancia, d...
