CAPITULO XV: Una casa muy pequeña.

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-Sí, has visto bien, me he besado con tu directora... y sí, tenemos una relación hace un par de semanas, nos sentimos muy bien la una con la otra ¿no es cierto bomboncito?- Es lo que me responde Yolanda cuando le pregunto por lo que acabo de ver. Iba camino a casa cuando al otro lado de la esquina observé como la lengua de mi abuela jugueteaba con la de doña Enriqueta. -¿Entonces ustedes son lesbianas?- Rodrigo está aún más impactado que yo con esta noticia, por lo que decide interrumpir la plática para dejar en claro sus vagos pensamientos. –Nos son lesbianas, claro... como yo tampoco soy homosexual, ni creo que tú tampoco... Simplemente se ha enamorado de otro ser humano, da igual si es otra mujer o un hombre, lo maravilloso es que ha encontrado a alguien con quien compartir...- Es lo que brota de mi boca sin siquiera darme cuenta, y en realidad, es una de las cuantas conclusiones a las que he podido llegar en mis quince años de vida. ¿Qué es eso de homosexualidad y heterosexualidad? No creo en ninguno de los dos, simplemente los humanos nacimos para amar a otros humanos, independientemente de nuestros genitales, los que en realidad no tendrían por qué limitar nuestra vida. Para lo único que han servido este tipo de clasificaciones estúpidas es para discriminar y coartar la libertad de las personas a sentir sin remordimientos. Me impresioné al verla besando a doña Enriqueta, pero no fue por el hecho de que ella es mujer, sino que por ser mi directora, jamás lo hubiera pensado.

-¿Eso significa que estás de acuerdo con nuestra relación?- Es lo que me pregunta mi abuela esbozando una enorme sonrisa. Asiento con mi cabeza y un rostro lleno de felicidad en respuesta. ¿Cómo no estaría contento con aquel par de ancianas tan adorables? Si se ven tan tiernas juntitas. Habiendo aclarado todo entre nosotros, decidimos irnos a casa porque ellas han acordado confesarles su amor a mis padres. Me despido de Rodrigo y seguimos nuestro camino.

Estamos todos sentados en la mesa, viéndonos detenidamente unos a otros. Yo sé por qué la directora está en casa, pero mis padres ni siquiera pueden imaginárselo. –Bueno, ¿entonces? ¿Está aquí en casa por algo que hizo nuestro hijo? Fue su primer día de clases este año ¿qué tan malo pudo cometer?- Es lo que mi madre dice en alusión a la presencia de la mujer. Claro, es obvio que piense que es algo escolar, si supiera la verdadera razón. -¿Lo encontró manteniendo relaciones sexuales en los baños cierto? Espero que le disculpe, yo lo hacía en mis años de colegio y se lo he contado, pero jamás pensé que llegaría a gritar tanto como para que lo descubrieran... Le prometemos que desde ahora le daremos dinero para pagar una pieza de hotel... Ahora hijo mío, respóndeme ¿Con quién lo hiciste? ¿Fue con aquel muchacho que conoció tu madre? ¿Rodrigo?- ¿Qué? ¿Por qué mi padre siempre piensa que tengo una vida amorosa tan interesante? Ni siquiera he perdido la virginidad, aunque pareciera que ellos dan por asegurado que si lo he hecho. –No Alejandro, no es por una razón así por la que ahora les visito... aunque antes de ir al grano, me gustaría saber... ¿Rodrigo? ¿Y mi nieto qué? ¿Ya lo tachaste de la lista jovencito?- Estos adultos me harán envejecer antes de tiempo. ¿Qué les pasa? Debo explicarles un tanto ofuscado que no tengo una relación con nadie, que jamás la he tenido y que por el momento no quiero nada parecido, de lo último no estoy muy seguro, pero lo digo porque suena bonito.

-Luego de aquella fatídica fiesta, y tras saber que Felipe tuvo que ver en todo aquello, decidí venir un día a conversar con ustedes para pedirles disculpas, pero en casa sólo se encontraba Yolanda. Conversamos un par de minutos de lo sucedido, debo reconocer que sus ojos me embobaron desde un principio y la forma como habla, sus manos delicadas, su piel de porcelana y... en fin, todo en ella me atrajo. Decidí confesarle lo que me estaba sucediendo y para mi sorpresa a ella le había sucedido lo mismo. Todo fue tan mágico, que decidimos salir a tomar una copa de helado y ya en la noche éramos pareja.- Enriqueta habla en todo momento acariciando la mano de mi abuela, se puede notar a simple vista el afecto que siente por ella. Mi padre pregunta un tanto confundido sobre la rapidez con que se convirtieron en novias, porque tras un par de horas de conocerse ya se declaraban amor eterno. –A nuestra edad ya no podemos perder tiempo, si quieres algo debes tomarlo y eso hicimos.- Yolanda le responde antes de darle un tierno beso en la boca a la directora. ¡Ambas son tan lindas! Son lejos la pareja más hermosa que he visto en mi vida.

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