Todo se repetía una y otra vez. La misma historia sin sentido y el mismo resultado. Los ensordecedores gritos de dolor y miedo se escuchaban por todas partes, sonidos de personas huyendo y caballos galopando. El increíble e insoportable olor a sangre y ceniza estaba por todo el pueblo, charcos de sangre y cuerpos muertos y quemados se veían en todas direcciones; entre toda la masacre se alzaba un hombre, con un porte triunfante, con una gran sonrisa. Parecía uno de esos deportistas cuando están a punto de ganar y sabe que al otro lado le espera gloria y grandeza, caminando a paso lento pero con firmeza, acercándose y extendiendo su mano reclamando su premio pero... Todo fue un sueño, despierto en medio de la noche.
Temblando y sudando frío a causa de la pesadilla.-Ahh... Sólo fue un sueño otra vez -suspire de alivio mientras miraba el leve hilo de humo que salia de lo que antes era una fogata-.
Me levante del suelo, no podía detenerme, el pueblo más cercano era Balwind y aún quedaban unas cuantas horas para llegar hasta el. Me detuve por un momento a mirar el cielo, era una bonita noche pero sólo se veía la luna a causa de todas las nubes, parecía que iba a llover dentro de poco.
Soy un viajero y no permanezco más de una semana en un pueblo, además, no es como si pudiera quedarme mucho, mi vida es una odisea después de aquel incidente. Soy algo asi como un errante. Camine por el bosque fijandome en lo repetitivo del paisaje y también intentando encontrar algún fruto en alguno de los árboles o uno que se haya caído recientemente pero no encontré nada, ni siquiera un animal para cazar, camine con hambre durante horas y logre ver algunas luces a lo lejos luego de tanto caminar. Sólo podría significar una cosa y es que llegue a Balwind, podré comer en el pueblo aunque al ser un errante el dinero no era una de mis prioridades y por eso tenía poco, la ventaja de ser un viajero es que se pueden hacer cosas para conseguir dinero rápido. No me refiero a robar, sólo trabajaría un tiempo en alguna taberna y consigo beneficios.
Al entrar al pueblo varias personas me miraban dd forma extraña, unas lo hacían con desprecio y otras con curiosidad. ¿Sera por mi pelo? Se que no es normal que un joven de menos de 20 años tenga el pelo totalmente blanco y, más raro aún, que tenga la piel morena con el pelo así. Y con una espada pero eso se justifica, soy un errante así que tengo que defenderme, ya me he encontrado con bandidos y ladrones antes.
Llegue a una taberna, era una de las que quedaba más cerca de la entrada y, por causa de la borrachera junto con las historias que se contaban, nadie se fija en mi presencia. Eso es bueno, me permitirá comer en paz y luego buscar un lugar donde dormir. Tomé asiento en el mostrador, justo al lado de un grupo de borrachos que reían y gritaban sus grandiosas historias.Daba asco el color que tenían algunos de esos hombres, no sólo por el alcohol, sino porque muchos olían a pescado y a muchas otras cosas. Todo eso junto era un vómito de olores. Llame al tabernero y le dije que me trajera algo que no costará mucho para comer y aunque suele ser un asco, no tenía mucho dinero y sólo quería descansar. No recordaba bien lo que era dormir en una cama cómoda ya que, usualmente, mo duermo en camas hasta que no llegó a un pueblo y consigo dinero para pagar la habitación en una posada, otra cosa es que llevó 6 años viajando de un lugar a otro. Al principio sólo permanecía en los bosques y de vez en cuando iba a algún pueblo, así dure 4 años, pero un día se me ocurrió buscar a los amigos que se fueron del pueblo antes de que ocurriera lo que paso. El tabernero volvió con la comida y yo me límite a comer mientras escuchaba las historias de los que estaban a mi lado. Sólo se escuchaban las risas y las historias que gritaban las personas que estaban ahí, yo estaba tranquilo hasta que un hombre se me acercó. Era robusto, con una barba que cubría la mitad de su cara, era bastante larga, y con un apestaba a alcohol y a vómito, tanto que incluso a mi me dieron ganas de vomitar.
-¿Que haces tan sólo amigo? ¡Únete a la fiesta! -Dijo el de forma alegre y con varias pausas para eructar-
-No, gracias estoy algo cansado y ya me iba -dije después de haber comido, levantandome e intentando escapar. No puedo emborracharme, además de que no me gusta, mi estilo de vida no me lo permite-.
Me despedí de aquel hombre levantando mi mano para decir adiós y salí de aquel lugar, aún desde una considerable distancia se escuchaban las risas de la taberna, camine un rato por el pueblo para saber donde estaban todas las salidas. En lo que hacía eso encontré una pequeña posada que parecía ser un poco pobre. Al entrar hable con el posadero diciendole que tenía poco dinero y que necesitaba una habitación. Al parecer era un negocio familiar pero esta era la posada menos conocida del pueblo. Me dijo que no había problema y me guío hasta mi habitación, al llegar a ella, que ers algo pequeña pero acogedora, me recoste en la cama y mire por la ventana durante un tiempo. Normalmente en noches así suelo recordar a mis antiguos amigos y el pueblo en el que vivía pero no sabía que había pasado con todos, la gran mayoría habían muerto y los otros se fueron. Sólo sabía que mi mejor amigo se había ido a el Reino de Ymir a "estudiar" o al menos eso me dijo, Elisabeth se había ido con unos elfos a aprender no se que en su villa,increíble de creer pero cierto y de Sarah no tenía idea al igual que de los demás. Los extrañaba, extrañaba mi antigua vida, mi familia, mi pueblo... Me quede pensando en eso hasta que me quede dormido.
Y volví a tener la misma pesadilla otra vez.
Nota del autor:
Hola mis lectores fantasmas, se que mi narración seguramente sea un asco y mi historia parezca algo repetitiva pero bueno, es lo que hay.Pueden darme su opinión y salir de la lista de los caza fantasmas, además, de darle una oportunidad al libro y también hacer bowlling diciendo que debo mejorar :'v
Nigga se despide.
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La historia de la tormenta
Fantasy¿Que harías si perdieras todo? ¿Si no te quedará nada más que huir para mantenerte vivo? ¿Si pareciera que tu vida se acabo? Son preguntas que pocos se hacen pero que resuenan en mi cabeza cada noche de insomnio que pasa, quizá muchos piensan: "¿Hui...