Ninguno de los dos se atrevía a romper el silencio, estábamos frente a frente sin realizar ningún movimiento, el sonreía maliciosamente mientras que yo me limitaba a mirarlo y a analizar el entorno. Quería encontrar algo que me pudiera dar una ventaja pero no había nada. Parecía que permaneceríamos así por horas hasta que de repente el se esfumó de mi vista, me moví de aquel lugar donde estaba parado lo más rápido que pude.
El reapareció a unos metros de mi, justo donde estaba antes, volvió a reír y empezó a caminar hacia la izquierda sin apartar la vista de mi. Yo le seguí la corriente caminando hacia la derecha. Hasta que el, repentinamente, cargo hacia mi para atacarme pero yo reaccione rápido y evite su golpe moviendome a la izquierda, luego lo golpee con mi rodilla en el estómago y me aparte. El sólo se rió.-¿Eso es todo lo que vas a hacer? Me estás diciendo que después de haber ordenado que asesinen a todo un pueblo y secuestrar a tu novia ¿¡No vas a usar el poder que tienes!?- me señaló y se empezó a reír- eres patético, prefiero matarte cuanto antes y luego hacer lo que quiera con tu novia, ya sabes, para divertirme un poco.
Me quede quieto. Tenía razón. Había hecho todo lo que hicieron en mi pueblo hace años y yo no estaba haciendo nada para evitarlo, me sentí inútil e impotente, tenía el poder pero no el coraje para hacerlo. Quería venganza y redimirme, pero no tenía el valor de hacerlo. Tanto tiempo huyendo de mi destino, tanto tiempo desperdiciado y ahora que tengo la oportunidad de vengar a mi familia, a mis amigos, a mi pueblo, estaba intentando volver a huir. ¿Que clase de venganza espero conseguir así?
Me tomo unos minutos entender que ya era tiempo de comenzar mi venganza. No iba a contenerme más. Quería matarlo por lo que me hicieron, por lo que le hicieron a mi pueblo, a mi familia, a mis amigos. Estaba cansado ya de huir. Cargue contra el, iba con todo, el volvió a desaparecer. Antes de que apareciera e intentara matarme levante mi puño y golpee el suelo con fuerza, luego del golpe el suelo se lleno de rayos por un momento. No me preocupaba Jennifer, ella estaba suspendida en el aire ya que estaba atada. Voltee a ver en todas direcciones y lo escuche decir:
-Así que ya decidiste pelear ¿Eh?- estaba sobre el tejado de una de las casas que no se estaban quemando- eso significa que esto se pondrá divertido.
-Deja de balbucear tanto... -Aparecí frente a el y lo golpee en la cara. Rayos empezaron a desprenderse de mi puño luego de que el cayera desde el tejado al suelo por el golpe- y terminemos esto.
-se levantó despacio mientras reía- Bien, pequeño Aio, veamos que es lo que puedes hacer
Volvió a esfumarse, dejando un pequeño rastro de humo, baje del tejado lanzandome y cayendo al suelo. De repente algo me golpeó las costillas al mismo tiempo que golpeaban mis piernas y mi cara. Caí al suelo, mire a todos lados pero no había nada, sólo se escuchaban risas. La risa de alguien con deseos de matar, de ver sangre correr en el suelo. A cada lugar que veía estaba el, aquel hombre parecía haberse multiplicado.
Estaba en los tejados, en las calles, en los callejones, en las casas. Estaba rodeado. Luego de levantarme, sonreí y lo único que dije fue:-Con que Írlitheos ¿Eh? Puedes ser el bendecido del dios ilusionista, pero eso no me matara.
Al momento de decir eso todo a mi alrededor empezó a cambiar, lo que veía empezó a deformarse, todo excepto los cientos de clones de ese hombre. Todo se volvió mi pueblo, estaba en casa. Pero algo cambio, nadie tenía ojos, sólo tenían unas cuencas vacías.
Se volvió a repetir todo pero, esta vez, estaba dentro de Casa viendo como mis padres y mis hermanas eran quemados. Estaba temblando mientras contemplaba esa escena, lloraba en silencio y estaba cabizbajo. Sentía los cortes de muchas espadas, estaba torturandome física y mentalmente, sentía un dolor inmenso en mi pecho y todo ese sentimiento de tristeza e impotencia se convirtió en odio, se volvió irá contenida que fue liberada. Un rayo que cayó a causa de una tormenta me saco de la ilusión, volví al centro de Balwind, tenía lágrimas en los ojos y cada vez caían más rayos. Salí disparado contra ese ejército de clones y mate todo cuanto pude.
Cada vez caían más y más rayos cerca de mi, matando a todo el que era alcanzado por alguno. La risa se seguía escuchando. Después de haberlos matado a todos, no me sentía yo mismo, era como si fuera otra persona pero la risa se seguía escuchando.
Estaba exhausto, tenía cortes en casi todo mi cuerpo, estaba cubierto de sangre tanto mía como de los clones y respiraba con pesadez. El aire se sentía pesado y luego lo vi, con Jennifer en brazos mientras sostenía mi espada y la mantenía sobre el cuello de Jennifer.-Fue divertido ver como combatias contra mis ilusiones y perdias la cordura por un momento -volvió a reír y luego puso un semblante serio- pero ya se acabo el juego.
-Reí de forma irónica mientras avanzaba a paso lento y tambaleandome hacía el- Vaya... Es la primera cosa sería que dices en toda la noche.
-Sí avanzas más le arrancó la cabeza, pequeño Aio -apretó la espada al cuello de Jennifer haciendole una herida superficial-.
-¿Que pasa pequeño Írli? ¿Acaso tienes miedo de lo que el pequeño Aio pueda hacerte y por eso la usas como último recurso?- me detuve mientras reía un poco más y luego suspire- así no sería divertido.
-No te temo, no tienes fuerza ni para mantenerte en pie pequeño Aio. Simplemente uso mi ventaja -volvió a reír-.
-¿A si? ¿Crees que no me queda fuerza? -Un rayo cayó en medio de nosotros y luego aparecí frente a el- El pequeño Aio aún puede luchar.
Antes de que pudiera hacer algo le arrebate mi espada. El puso a Jennifer como escudo, yo me incline hacia la izquierda y lo atravese por las costillas. Acto seguido el soltó a Jennifer y está cayó al suelo. Yo saque mi espada de su costado y le corté la cabeza, cuando su cuerpo cayó al suelo le clave mi espada y mire al cielo.
-Tal parece que el pequeño Aio no es tan pequeño después de todo.- levante a Jennifer del suelo y la desate, pero luego de hacerlo ella me miraba con miedo. Yo también lo haría si me viera actuar así. Pero yo no dije nada, simplemente caí desmayado-.
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La historia de la tormenta
Fantasy¿Que harías si perdieras todo? ¿Si no te quedará nada más que huir para mantenerte vivo? ¿Si pareciera que tu vida se acabo? Son preguntas que pocos se hacen pero que resuenan en mi cabeza cada noche de insomnio que pasa, quizá muchos piensan: "¿Hui...