Capítulo 5: No seria divertido (Parte 1)

17 0 0
                                    

La noche había llegado, solamente la luz de la Luna iluminaba la habitación entrando por la pequeña ventana y yo estaba despierto, sentado en mi cama. Tenía insomnio. Estaba hundido en mis pensamientos cuando de repente el ruido de algo rompiendose, quizás un jarrón o algún florero, hizo que volviera a la realidad. Me levante de la cama y salí de la habitación en silencio aunque la puerta rechinaba por el óxido.

Se escuchaban gritos en la parte de abajo, alguna discusión de cobro de impuestos quizás. Eso era lo que pensaba hasta que alguien me detuvo agarrándome del brazo. Eran Jenn y su madre.

-Shh... -Me hicieron señas de que no hiciera ruido y que entrara a lo que parecía ser una habitación de herramientas-.

-¿Que sucede?- susurre mientras entraba con ellas a la habitación donde estaban y cerré la puerta silenciosamente-.

-Unos hombres llegaron buscando algo, dijeron que es importante. Alex los dejo pasar porque es tarde y pensó que se quedarían a dormir y así ganaría más dinero. Discutieron porque ellos querían registrar la posada pero no parecían del servicio Real- estaba aterrada y tartamudeaba- hubo una pequeña pelea, yo observaba de-desde las escaleras sin que me viesen y uno de ellos...- lágrimas se asomaron por sus mejillas mientras ahogaba los gritos de dolor- le traspasó una espada por el pe-pecho.

Se empezaron a escuchar gritos de horror a lo lejos, pasos acercandose mientras hablaban de cómo acabar con la vida de el que buscaban y personas pidiendo ayuda. Estaba ofuscado, no sabía que hacer. Quería que todo fuese un sueño, una pesadilla como antes, pero no. Todo estaba pasando.

-¿Que está pasando? ¿Que vamos a hacer?- decía Jennifer entre sollozos ahogados-.

-Improvisar- fue lo único que pude decir. No sabía como reaccionar, estaba prácticamente inmóvil-.

La puerta se empezó a abrir y en un impulso desesperado cargue contra los que estaban al otro lado de la puerta y golpee sus cabezas contra la pared. Esta ves no fue autodefensa, fue instinto. Corrí hacia mi habitación, cogí mi espada y volví con Jennifer y su madre.

-Tenemos que buscar una forma de salir que no sea por la puerta principal y sin hacer ruido- mire por la ventana por si venía alguien más a la posada mientras ataba la funda de la espada a mi espalda-.

-No hay otra forma de salir- dijo la madre de Jennifer-.

-Fácil... -Abrí la ventana y salí de la forma más cuidadosa posible. Caí al suelo de puntillas y por la caída termine de cuclillas con las manos en el suelo- sostenganse de ahí y yo las ayudó a bajar -señale el marco de la ventana y ellas asintieron-.

Mire en todas direcciones para asegurarme que no viniera nadie. Jennifer fue la primera en bajar, se sujetó del marco de la ventana y se dejó caer, yo la atrape y le hice señas para que se ocultara. Al momento en el que su madre iba a bajar uno de los hombres que había golpeado se levantó y la agarró por un brazo.

-¡NOOO! -Jennifer intentó correr a la puerta de la posada, pero yo la detuve-.

-Ya es tarde, hay que salir de aquí rápido- la llevaba agarrada del brazo pero ella forcejeaba intentando escapar-.

-¡Pero es mi madre!- golpeaba mi brazo para que la dejará irse-.

-¿Quieres vivir o no quieres vivir?- la mire a los ojos, serio, y ella asintió. Comenzamos a caminar a escondidas para intentar escapar del pueblo-.

-¿Que va a pasar ahora conmigo? - dijo en tono desanimado, como si ya se rindiera del todo porque ya no tiene nada-.

-No lo se, podríamos ir a Ymir y allí podrías iniciar una nueva vida... Es lo único que se me ocurre.

-Ahh... Bueno.

Intentamos salir del pueblo iendo a escondidas por los callejones, lo cual resultaba difícil porque el pueblo tenía algunas casas en llamas, pero alguien se nos atravesó. Tenía una capucha igual que el hombre de hace años atrás, pero este se veía mas joven y, por lo tanto, con más energía.

-Vaya, mira lo que tenemos aquí. Tú eres el Aiotheos II ¿Eh?- se ríe- ¿Y está quien es? ¿Tú novia? -Se vuelve a reír, pero esta ves con una forma un poco psicótica. Al instante desaparece y aparece detrás de Jennifer con una daga presionando la garganta de ella, haciendo que una pequeña gota de sangre saliera por su cuello-.

-No la metas en esto, ella no tiene nada que ver. Es a mi a quien quieres, a ella déjala en paz- solté mi espada para dar a entender que me estaba rindiendo-.

-¿¡Que!? Vamos, ponle algo de emoción. Sino no sería divertido. ¡Toma tu espada y pelea! -Volvió a reír-

¿Soy el único que piensa que este tipo está loco? Pero no había opción, ya había muerto mucha gente y no quería ver a Jennifer morir. Había hablado varios días con ella, ya la estaba considerando una amiga.
Empuñe mi espada y me preparé para lo peor, el desapareció junto con Jennifer y eso sólo significa una cosa. Quiere jugar conmigo. Intenta ver que tan lejos llegaría por salvarla.

-Ahora entiendo lo de "divertido"- corrí lo más rápido que pude por el pueblo, desde la posada hasta la taberna, desde el mercado hasta la pequeña granja al inicio del pueblo y así me la pase corriendo por todo el pueblo-.

No fue sencillo aunque lo parezca, tuve que matar a muchos de los Tantus en el camino. Estaba agotado. El pueblo era algo grande, no había dormido y tenía que enfrentarme a más de 6 personas casi en todo momento. Así que correr por casi todo el pueblo fue algo difícil. Se que tengo resistencia sobre humana pero también me canso.
Estaba en una de las calles principales del pueblo combatiendo con gente de los Tantus, eran demasiados y yo estaba exhausto. Le corté el brazo a uno de ellos, quien luego cayó al suelo aullando de dolor, puse mi espada en medio de un ataque para detenerlo y luego empuje al hombre con mi hombro. Use el poder de Aiotheos para moverme rápido y dejar sin cabeza a todos. Al final caí de rodillas con mi espada clavada en el suelo, estaba cansado y me sostenía agarrando el mango de mi espada. Usar el poder de Aiotheos no ayudaba mucho. Tome aire, me levante del suelo, cogí mi espada y empecé a caminar al centro del pueblo.
Caminaba a paso lento por el agotamiento, ni siquiera llevaba la espada enfundada, la tenía en la mano y la iba arrastrando por el piso; llegue al centro del pueblo, donde antes era una plaza, ahora era una fiesta de cadáveres y sangre, incluso de mujeres y niños. Seguí avanzando entre los cuerpos sin importar lo repulsivo que era, sólo quería salvar a Jenn.

-¡Vaya! Mira quien tenemos aquí, el pequeño Aio Júnior apareció -aquel hombre seguía riendo, estaba en el tejado de una casa bastante grande-.

-¿Quien demonios eres? ¿Que es lo que quieres lograr con esto? -Seguía avanzando poco a poco, hasta que me detuve en medio de todos los cadáveres-.

-¿Que es lo que quiero? -se empezó a reír con más fuerza y volvió a desaparecer, apareciendo justo frente a mi- divertirme. ¡Eso es todo lo que quiero! ¿Sabes? Es aburrido pasarsela buscando a un mocoso. De ves en cuando hay que... Entretenerse y ¿Que mejor manera que jugando con el pequeño Aiotheos? -Ríe una ves más, desapareciendo y apareciendo detrás de Jennifer, quien estaba atada a un poste-.

Solté la espada porque era un peso innecesario y esto era algo que quería hacer con mis propias manos, esto era una noche larga acabando de empezar.

N/A:
Hola mis pequeños lectores fantasmas. Se que se hizo pesado el capítulo 4 y bla bla bla, pero bueno, desde hoy empezaré a editar los capítulos anteriores mientras escribo uno nuevo. Para darle sentido, calidad o como les de la gana de decirlo.

Nigga fuera.

La historia de la tormentaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora