Capítulo 10: Preso en libertad

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-Amanecer. Otro día más en este mugriento sitio y aún no entiendo cómo pasó.- palabras que me decía a mi mismo mientras hacía la cuarta marca en la pared del fondo-.

Llevaba cuatro días encerrado en esa celda y cada día intentaba razonar cuál podría ser la respuesta a lo que pasó, obviamente ya había pensado en varias posibilidades y todas podían ser válidas pero no tenía pruebas de que una de ellas era la verdadera. No tenía nada que afirmara que fue lo que en realidad pasó hace cuatro días en la noche.

¿Acaso ese hombre sabía todo? ¿Como supieron todos esos soldados que alguien se había infiltrado en la prisión? ¿Como Zam logró escapar?

Nada. No tenía ninguna respuesta. Lo único que tenía era el rostro y las palabras de aquel hombre, sabía que algo tramaba pero no tengo idea de que era y de cómo sabía todo esto.

«Llegada la tarde»

La comida aquí es horrible, si es que se le puede llamar comida, al parecer en este lugar si no te mata la presión al respirar por estar bajo tierra. Te mata alguna infección o te mueres de hambre, quizá prefieran matarte ellos mismos en tu día de sentencia. La cuestión era sobrevivir hasta ese día. Aún me quedaban 8 días antes de que llegará la hora de mi muerte en público.

No tenía percepción del tiempo ahí adentro. Ni siquiera recibía luz del sol, ya que estaba prácticamente enterrado vivo en ese lugar, pero podía suponer que era el atardecer por el cambio de los guardias. Estar ahí me estaba volviendo loco, no podía hacer nada más que razonar y razonar, buscar una respuesta lógica y con pruebas de que pasó hace unos días, mirar lo que hacían los magos caballeros y dos archimagos que cuidaban mi celda y escuchar sus conversaciones. Todo iba como los días anteriores, casi no dormía porque el suelo era más incómodo que cualquier cosa que pueda recordar y mi insomnio no me ayudaba.

Sé escucho algo que hizo eco en el lugar, al estar en un lugar tan profundo se escuchaba prácticamente todo, pero volvió a escucharse algo y está vez más fuerte. Se detuvo, todo fue silencio. Lo que sea que haya sido, no era nada importante.

Intente conciliar el sueño una vez más pero una explosión retumbo en todo el lugar, los barrotes temblaban por el fuerte ruido, se escuchaban gritos tanto de los guardias como de los presos. La temperatura subió, ya hacía bastante calor en ese sitio y ahora hacía más, los guardias de los pisos de abajo subían para detener lo que sea que estuviera pasando.

Al final sólo se escuchaban sus gritos, no entendía que estaba sucediendo. Eran demasiadas cosas en muy poco tiempo ¿Qué o quién había ocasionado todo esto? ¿Acaso el hombre de antes tenía compañeros o alguien poderoso ahí fuera y vino por el? Luego de unos minutos uno de los guardias corría y gritaba frente a mi celda con su cuerpo completamente abrazado por el fuego.

-Yeit DuCiar...- Escuche una voz que se acercaba a paso lento y con mucha calma. Como si todo lo que estaba pasando no era nada-.

-¿Quien eres? Y ¿Que quieres? -Respondí de forma seca mientras me recostaba de los barrotes-.

-Hijo de puta ¿Así recibes a tus amigos? Aún más, a tu mejor amigo -dijo deteniendose frente a mi celda mientras reía. Yo empecé a reír cabizbajo al otro lado de los hierros que nos separaban-.

-Dominico de mierda ¿Sabes el lío en el que nos haz metido? -Levante la cabeza para verlo, seguía riendo al igual que yo pero había algo extraño en el, sus ojos-.

-Calmate DuCiar... Joder ¿Qué le pasó a tu pelo y a tus ojos? -Abrió la puerta de la celda con suma tranquilidad sin dejar de mirarme-.

-Es una larga historia, además ¿Que me dices tu de tus ojos? -Salí de la celda y ambos empezamos a caminar para salir de aquel lugar-.

-Fácil, Ignitheos. Paso hace unos días. ¿Y a ti? ¿Que te pasó? -Dijo mirándome con preocupación al verme distante viendo la celda del hombre de hace unos días. Estaba vacía-.

-Aiotheos, pasó hace varios años. Y por eso, murieron todos los del pueblo Zam. Incluyendo mis padres y tus padres, nuestros amigos que se habían quedado y también la destrucción de Balwind completo -dije en tono serio. El me miro atónito, estaba muy sorprendido y luego las lágrimas empezaron a aparecer en su rostro-.

-Mamá... Papa... Cilux... -Me detuvo y me sujetó del cuello- ¡Dime que los vengaste! ¡Dime que los mataste a todos! No saliste huyendo ¿verdad?

-No, no salí huyendo. Los mate a todos, también en Balwind, pero son muchos más de los que crees. Se hacen llamar Tantus y, ahora, a ti también te van a perseguir y van a intentar matarte como lo hacen conmigo... Todo por tener el poder de Ignitheos tendrás que ser un errante igual que yo.- dije cabizbajo-.

-Que vengan.- me soltó y empezó a caminar más rápido, fuego salía de sus manos y de sus ojos. Yo lo seguí a un ritmo parecido-.

-¿Para que quieres que vengan? Son mas poderosos que nosotros ¿sabes? -Dije detrás de el-.

-No me importa, quiero venganza. No descansare hasta que hayan muerto todos, como hicieron con mis padres y mi hermano menor.- se detuvo en seco- ¿Sabes moverte rápido de alguna forma? Porque lo vas a necesitar -se giró mirándome con entusiasmo y adrenalina-.

-Velocidad del rayo, Zam, velocidad del rayo -respondí mirándolo con desafío-.

-Perfecto, yo puedo volar -sonrió y sus ojos se llenaron de llamas- te veo en la parte oeste de la muralla. Nos largamos de aquí.- dijo dándose la vuelta y mirando la puerta con emoción-.

-Llegaré primero, no te preocupes.- dije riendo y parandome a su lado. El se rió igual que yo-.

-Ya lo veremos, amigo, ya lo veremos.

Abrió la puerta de un golpe con el hombro. Yo salí corriendo dejando un pequeño rastro de rayos que se desvanecia al instante por donde pasaba. Por otro lado, Zam salió volando impulsado por fuego que salía de sus manos y pies en dirección a la parte oeste del Reino.

«Quizá tengamos que enfrentar muchas cosas pero, debo admitirlo, al menos será divertido enfrentarlo a mi mejor amigo»

La historia de la tormentaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora