Después de haber pasado dos semanas llegamos a Ymir. Era un lugar increíble. Parecía no haber pobreza aunque, claro, tiene que haber pero más escondida que en otros sitios en los que he estado. Jenn estaba más que feliz de haber llegado e, incluso, salió corriendo al momento de llegar. Sólo decía "Por fin voy a poder dormir en una cama otra vez, ahora, sólo tengo que buscar un lugar donde quedarme y un trabajo"
Aunque no lo demostre sus palabras me dolieron, no sólo porque yo había sido el culpable de lo que pasó en Balwind. Aunque creo que eso ya no se considera un pueblo. Sino porque aún tenía remordimiento por haberla arrastrado a esta situación y quería pagarselo con algo pero no me iba a quedar mucho, aunque llegue a pensarmelo bastante porque era uno de los Reinos humanos más poderosos de toda Gea pero, obviamente, estaban todos los demás que eran más poderosos y no tenía idea de cuánto poder tenían los Tantus. Me había encontrado con, solamente, dos de ellos y casi muero en ambas ocasiones, por lo que decidí no tentar mi suerte.Debo reconocer que no tengo idea como nos dejaron entrar pero después de una conversación con los guardias y unos cuantos sobornos logramos convencer a uno de ellos, el cual nos dijo una forma de entrar por la parte oeste de la muralla. Le estaré muy agradecido. Así que nos pusimos en marcha y mientras ella buscaba un lugar donde poder trabajar, precisamente en una posada, yo iba preguntando dónde estaba la Academia. Lamentablemente habían varias academias, ya que, estaban las de los soldados, la de los magos y está última incluía las de alquimia.
Sin tomar en cuenta lo grande que era el Reino, empecé a buscar por cada una de las academias, lo cual me tomo días de academia en academia. Busque en el lado norte de Ymir, que era el lado de los nobles, lo cual hizo que sea demasiado difícil entrar pero me las arregle para hacerlo. Entre a escondidas por la noche. Busque en el lado sur del Reino y nada aún.
Todo eso lo hacía sólo porque Jenn había conseguido trabajar en una taberna, no era lo mejor pero algo era, esto me supuso una ventaja porque cuando las cosas se complicaba para llegar a la Academia yo podía idear un plan sin pensar en preocuparme por alguien más. Luego de varios días trabajando en establos, recorriendo el Reino en algunas ocasiones de día y otras de noche buscando a Zam, noches de insomnio y otras sin dormir por andar buscando no encontré nada. No estaba en ninguna Academia del Reino.-Así que ibas a Ymir a estudiar ¿Eh? -Decía de forma irónica en la habitación de una posada en la que me había quedado-, vaya mentiroso estás hecho.
Decidí no detenerme,así que iría a una última Academia que aún no había ido porque el agotamiento no me había dejado. A la mañana siguiente me puse en marcha. Pase por muchos lugares como tabernas, casas, lugares donde habían herreros trabajando haciendo espadas, escudos, armaduras o cosas por el estilo, también habían varios prostíbulos que estaban abarrotados de gente, hasta que llegue a la Academia. Al entrar me acerqué a él hombre que daba los exámenes para ingresar, seguramente el tendría el listado de todos los que se habían inscrito.
-Eh... Disculpe, busco a alguien -me acerqué hasta donde estaba aquel hombre, mientras este pulia su espada-.
-¿Seguro que no quieres inscribirte muchacho? -Yo negué con la cabeza- bueno, ¿a quien buscas? -Decía mientras buscaba algunos rollos donde tenía los nombres de los que estaban en la Academia-.
-Zamson Dominico
-¿¡Dominico!? -El anciano empezó a reír. Se veía extraño al reír, a decir verdad, sus arrugas y cicatrices, que seguramente fueron hechas en la antigua guerra, y el parche en el ojo derecho lo hacían verse extraño- ¿Para que buscas a ese hijo de puta? -Me miro con gesto divertido, casi burlándose de mi a mas no poder-.
-Esos son asuntos de los que usted no debe saber, Señor...
-Johan. Johan Reckless para ti -dijo ahora de forma sería, parece que desconfiaba completamente de mi-. Como sea, si quieres encontrarlo no lo hallaras aquí. Tendrás que ir a la prisión del lado norte, hijo -decía mientras volvía a reír y se cruzaba de brazos-.
-Gracias por la información- dije mientras me iba y maldecia para mis adentros. Ahora debía idear un plan para intentar sacar a Zam de la prisión que estaba en el lado más protegido de la ciudad-.
Cada día pensaba en alguna idea para sacarlo de ahí pero todas las iba descartando, de vez en cuando hablaba con Jennifer en la taberna en la que trabajaba. No le dije nada de lo que intentaba hacer. Prefería que hiciera una nueva vida aquí a arrastrarla conmigo.
Luego de casi dos semanas pensando en lo que iba a hacer, no se me ocurrió nada, así que varias noches al azar fui al lado norte de Ymir pero sólo iba a la prisión para examinarla y así idear un plan. Habían demasiados soldados y unos cuantos magos protegiendo la prisión pero habían algunos soldados que se dormían en su turno y también podría entrar por las alcantarillas del Reino, sin embargo, necesitaba conseguir las llaves de las celdas y tampoco se cuantos soldados o magos habían dentro.
Varios días pasaron mientras yo me repetía "¿Como lo hago?" una y otra vez en los establos.Luego de varias noches sin dormir se me ocurrió un plan. La verdad, era pésimo y muy arriesgado pero fue el mejor de todos los que había ideado en esos días.
Pronto tendría que salir corriendo del Reino, por ayudar a Zam a fugarse de la prisión. Suena divertido.
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La historia de la tormenta
Fantasy¿Que harías si perdieras todo? ¿Si no te quedará nada más que huir para mantenerte vivo? ¿Si pareciera que tu vida se acabo? Son preguntas que pocos se hacen pero que resuenan en mi cabeza cada noche de insomnio que pasa, quizá muchos piensan: "¿Hui...