Tengo que decirte algo

8 1 1
                                        

*Erick*
Nunca me han gustado las rutinas pero con el tiempo Anna y yo empezamos una por las mañanas.
Primero me despertaba yo, como ella ya estaba de vacaciones y no tenia que levantarse temprano dormía mucho mas de la cuenta, pero me gustaba, podría llamarla mi dormilona.
Lo primero que hacia al despertar era dejarle un mensaje de buenos dias, me levantaba al baño y después hacia el desayuno.
Vivia con mi hermano menor, Giovanni.
-Buenos dias Giovanni
Normalmente solia llevar una pésima relación con el, con gran parte del mundo de hecho.
Anna había cambiado muchas cosas en mi y la amaba mas por ello. Me hizo encontrar una parte de mi que ni siquiera sabia que tenia, la humanidad.
-Buenos dias Erick...-dio un bostezo largo y se tallo un ojo mientras con la otra se acomodaba el pantalón de la pijama-... te esta vibrando el celular, Anna ya despertó.
Eso si que era una sorpresa, ella solía dormir unos 40 minutos más
________________

Estaba despierta desde las 7:30 y estaba en el banco exactamente a las 8:00 de la mañana, estaba tan emocionada que olvide que el banco se abre a las 8:30.
Compre un helado, el calor es insoportable desde primeras horas de la mañana, lo termine y cuando me acerqué de nuevo al banco ya estaba abierto.
Tenia que pagar el costo de los boletos, el premio de mi beca ya se me había depositado en una cuenta bancaria y como ya había cumplido mi mayoría de edad podría hacer con ella lo que quisiera.
Erick era lo que quería, a quien amaba, pero aun así no sabia como decirle la verdad, quería que fuera sorpresa, algo que no viera venir.
Me gusta mas improvisar que planear, los planes puede que no salgan como esperaba, al improvisar saldrá justo lo que esperabas, algo que no veías venir.
Fui la primera en el banco, los cajeros apenas estaban llegando con sus caras de sueño y tazas de café, para las 8:45 tenia los boletos en mis manos.

Erick ♥:
Buenos dias mi amor ♥ pequeña dormilona.

Amaba que me dijera así, que fuera tan atento y cariñoso conmigo. Me había sacado la lotería al encontrarlo.
Pero era hora de decirle, debía ser seria y directa para que supiera que es verdad, aun que eso significara que no podía sucumbir ante sus encantos.

_________________________

Mi vida ♥ buenos dias
Necesito hablar contigo de algo

Necesitamos hablar, esa es la frase que ningún hombre al que decepcionaron y aun así se volvió a enamorar, desearía escuchar.
Anna tenia días comportándose extraño, me preguntaba cosas como el tiempo de su casa a la mía, quizá ya estaba hartándose de mi, quizá ya le dolía mucho la distancia y aun no tenia el dinero suficiente, la estaba perdiendo y no podía hacer nada.
Con el corazón en la mano y toda la sinceridad del mundo, conteniendo las lagrimas, pregunte lo temido.

Anna, ¿vas a terminar conmigo?

_________________________

rNo sé por qué pensaba eso, ¿acaso no le había demostrado ya cuanto lo amaba? Acaso no sabía que moría por ir a verlo y que mi sueño estaba por lograrse

Porque estaba diciendo semejante cosa

Acaso piensas terminarme tu?

No en realidad no

Entonces yo tampoco

Y así, termino la conversación que creí sería la más caótica de mi vida, estaba tan sumergida en los pensamientos que ni siquiera recordé que debía encontrara la manera correcta de avisarle. Era un sueño, por fin lo vería

____________________________

-tengo que decirte algo

Anna me pidió que habláramos por teléfono, normalmente solo lo hacíamos por las noches, incluso nos habíamos legado a quedar dormidos algunas veces, su voz siempre me hacía sentir bien.

Esa frase... esa frase que había usado en la mañana y que me uso al borde del terror, ahora sonaba linda, sonaba emocionada como cuando hablaba de lo lindo que fuera que la llamara y le cantara canciones cada que cumplíamos un mes más. Como cuando finalmente acepto hablar por teléfono con mi mama, ambas quedaron fascinadas aunque de principio me costó convencerlas. Ellas eran las necias de mi vida.

-dime mi amor

-pues....

Estaba nerviosa, casi podía imaginar sus mejillas sonrojadas como cuando teníamos conferencias por Internet, solía mirar hacia abajo, morderse los labios y sus mejillas se sonrojaban tanto que se podían notar aun en la oscuridad.

-Ajammm

Era el ruidito que hacia mientras esperaba a que me contara, también me sonrojaba y jugueteaba con mis manos paciente, me parecía realmente encantadora y solo su voz me hacía temblar de amor. Me había dado duro.

-pues.... Veras. La beca.... Tengo 5000 pesos.... Y ya... ya soy mayor de edad. Anoche... anoche entre a un sitio de Internet....


A distanciaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora