V E I N T I S E I S

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- Él no los ha matado. - repetí por enésima vez a Aiden mientras corríamos hacia la comisaria.

- ¿Porqué está detenido, entonces? - preguntó vacilante.

"Menos mal que es su primo".

- ¡Aiden! - lo paré y me tomé un tiempo para coger aliento -. Ha sido todo un malentendido, seguro.

- ¿Lo averiguamos? - señaló la puerta de la comisaria de policía.

- Entremos. - puse los ojos en blanco y entramos dentro.

- Hola. - nos saludó una recepcionista.

- Hola, venimos a hablar con el agente Jones. Mi primo, Karl Johnson, está detenido. - explicó Aiden. La señora, de unos 40 años, asintió.

- Sentaos allí, enseguida le llamo. - dimos las gracias y nos sentamos en la sala de espera.

- ¿Te has dado cuenta de qué no hemos tenido tiempo de hablar de nosotros? - me preguntó Aiden, mirando a la pared que tenía delante suyo.

- Ya... - intenté no sonar triste y patética, pero no lo conseguí. Él giró la cabeza y me miró -. Ya tendremos tiempo, ¿O no?

Aiden sabía a lo que me refería, pero me sonrió.

- Tendremos tiempo. Tú estarás bien y yo... intentaré seguir así por ti, ¿vale? - sonreí.

- Vale.

- ¿Aiden Johnson? - dijo una voz masculina. Nos levantamos de golpe.

- Soy yo, mi primo es...

- Ya, lo sé. - le interrumpió -. Acompañarme.

Seguimos al policía hasta una sala de interrogatorios.

- Sentaros. - nos ordenó.

- Él no los ha matado. - dije. Y me senté tras su amenazante mirada.

- Ya... Bueno, nosotros tenemos pruebas y testigos. - explicó.

- ¿Testigos? - preguntó Aiden.

- Sí, un tal Dave y tu ¿hermana?... - me señaló.

- Mi novia. - contestó él por mí. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.

- Dave no sabe nada. - le dije.

"Dave, mi AÚN novio. Oh, Dios mío. Doy asco".

- 1. Él es un testigo, eso quiere decir que algo sabe - dijo el policía -. Y 2. Según él, usted es su novia.

- Es... complicado. - dije avergonzada.

- Era su novia. Eso a usted no le importa. - le dijo Aiden con una mirada fría / de asco. El policía dio un golpe en la mesa.

- ¿Qué no me importa?¿Te importaría que te metiera toda la noche en el calabozo junto con tu primo delincuente? - me levanté de la silla y me dirigí a la puerta.

- Jodie. - me llamó Aiden.

- ¿Dónde crees que vas? - me preguntó el policía y arqueé una ceja.

- Yo soy una testigo, hablaré si quiero y si me tratas bien. No vengo aquí a pasar el tiempo, vengo a arreglar todo esto y a intentar que mi amiga pueda descansar en paz de una vez. - suspiré y volví a sentarme.

- Bien, después de... esta declaración, me gustaría continuar con esto. - se acercó a la puerta y la abrió.

- Buenas. - saludó Dave. Se acercó a mí y me besó -. ¿Estás bien? - asentí con la cabeza. Él me sonrió.

- Vamos a continuar, bueno a empezar. - dijo el agente Jones, y puso los ojos en blanco.

- Empecemos. - dijo Dave, Aiden lo mató con la mirada.

Es hirónico como algo con lo que he soñado día tras día se vea truncado por algo tan triste y malévolo como la muerte. Mi relación con Aiden no ha empezado bien, y realmente no sé como acabará. Sinceramente, me da miedo la reacción de Dave; y no solo hacia Aiden, sino también hacia mí.

- Jodie, tú sabes lo que pasó. Has hablado con Karl, ¿verdad? - asentí -. Necesito que me expliques toda esa información. Si quieres que no metan a tu amigo en la cárcel, tu colaboración es bastante importante. Así que, adelante. - el policía se cruzó de brazos.

- Pues... todo empezó cuando llamé a Dave, él me dijo que estaba en una fiesta y decidí ir porque quería hablar con él y porque el día siguiente tenía que ir al médico. Así que como pensé que me esperaba algo malo, me gustó la idea de ir. Al llegar allí, me encontré con que a mi mejor amiga le había dado un coma etílico, dos semanas después ella murió. Por culpa de alguien. Karl sabe quien es ese alguien, es Julen, él le dio unas pastillas.

- Bien, muy bien. ¿Qué clase de pastillas?

- Unas que... te causan la muerte.

- ¿Éstas? - me acercó una bolsa de plástico con el nombre de: prueba 1, dentro había un bote de pastillas.

- Creo que sí. - lo miré extraña.

- Karl llevaba estas pastillas en su chaqueta cuando lo detuvimos en casa de Julen después de ser llamados por él. Cuando llegamos, Julen estaba muerto.

La vida de JodieDonde viven las historias. Descúbrelo ahora