Vuelvo a mi oficina hecha una furia portando el documento impreso en mis manos. La realidad es que siempre fui yo la que acotaba cosas hirientes en las conversaciones, o le ponía los ojos en blanco a cualquiera, o me dirigía a alguien de mala gana, y hasta incluso llegué a fingir un dolor de cabeza terrible mientras Wanda Young me hablaba de sus vacaciones perfectas para hacer un maldito trabajo asignado para ambas. Pero jamás había recibido ese trato, maldita sea. Y mucho menos cuando tengo la guardia baja e intento ser como Wanda y los otros inútiles de mis compañeros o personas en general. ¿Quién carajo se cree que es este idiota? ¿Será que lo miré demasiado y lo intimidé tanto como para tratarme así? Instintivamente me llevo los documentos hacia el rostro para cubrir mi rostro lleno de frustración por unos segundos. Bien, supongo que es a esto lo que llaman karma. No sé si quejarme del todo o si aceptar que lo merezco de algún modo. No... me lo merecería viniendo de alguien a quien yo haya tratado mal. ¡A este estúpido no lo conozco! ¿Qué mierda le pasa? Suspiro profundamente. Ya estoy por perder el control por una idiotez. Me debe dar igual. Pero de tratarlo bien a ese, ¡ni hablar! Ni la Candie del pasado ni la Candie del ahora aceptan eso, así que ya me las arreglaré si vuelve a tratarme así.
Tomo el móvil para distraerme un poco. Me fijo si ya está cargado en su totalidad y sonrío de lado cuando veo que sí. Lo desconecto y... ¿ahora qué? No sé a quien contestar primero. Dije que voy a hablar con mi madre en otro sitio que no sea este pero sinceramente me intriga saber qué es lo que quiere. Estoy a punto de apretar la tecla para llamar con su nombre a un lado pero me detengo al pensar que ahora está trabajando y las posibilidades de que me atienda son nulas. Como siempre ha sido. Opto por responder los mensajes de Pam por WhatsApp. Ni en chiste la llamaré porque ya veo que su voz se oirá por toda la sala y llamar la atención no es algo que me gustó nunca. Me ha dejado cincuenta y tres mensajes... Mierda. ¿Tanto tiempo pasó desde que la vi por última vez? Todos los mensajes son relacionados a mi nuevo empleo, a mi nueva casa y, como bonus track, varias amenazas para que respondiera. Me río levemente mientras las leo hasta que un mensaje en especial me llama la atención por ser diferente a los demás. Dos en realidad.
Pam: La oficial Ayalah me dijo que te dijera a ti que hay noticias nuevas y que, en cuanto quisieras, puedes pasarte por la comisaría. Pero me ha dicho que no hasta la semana que viene porque ahora están sobre el caso buscando indicios, algo así.
Pam: ¿Cómo te fue con el inspector Thomson? ¿Por qué mierda no me cuentas nada? ¡Vaaamos! Dime algo. Yo te diré algo. ¿Recuerdas que Miranda hizo una fiesta más o menos a los inicios de la búsqueda de Alex y que por eso no fuimos? Todos dijeron que estuvo excelente, sin excepciones. ¡Y ahora Miranda quiere hacer otra este fin de semana! ¿No es genial? Candie, sé que no quieres moverte mucho del puesto de vigilancia, pero créeme que te hará bien ir. Tómalo como una distracción. ¡Vamos, vamos, vamos! ¡Por favor! Hace tanto tiempo quiero emborracharme y mandar a la mierda a todos y a todo.
Cuando termino de leer el primero, una sonrisa se pinta en mi rostro y creo que ocupa la mitad de este. ¡Noticias de Alex! Hace tanto pero tanto tiempo que necesito que esto pase. ¡Y ahora las hay! ¿Podré aguantar hasta la próxima semana? Ugh. Se me hará terriblemente difícil.
Una mueca de confusión se forma en mi rostro al recordar la charla que tuve antes de llegar a Hadid Company U.S. ayer por la mañana. Me habían dicho que me esperaban en la oficina de un tal inspector Thomson pero jamás oí de él aquí. ¿Y si tenía que verlo a él primero? ¿Y si corro riesgos de ser despedida? Un pinchazo va directo a mi estómago por los nervios. Debo hacer algo al respecto.
Salgo de mi oficina y me dirijo hacia la de Phil que está prácticamente al lado de la mía. Lo encuentro sumido en su trabajo tecleando con seriedad. Me da pena distraerlo. Pero antes de que pudiera decidir si irme o no, él levanta su vista hacia mi dirección y le sonrío a modo de disculpa.
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Letras de suerte
Teen FictionNo es la típica historia de la mujer feliz ni la mujer suicida. Candie odia a ambos tipos de persona. Pero siendo la esperanza de un cambio de vida totalmente ajeno a la suya, se topa con un acontecimiento muy peculiar: ¿de quién pertenecerán esas m...