Arrepentida.

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Las 2:47pm marcaba el reloj.

Casi media hora gasté preparando el almuerzo: Espaguetis con atún, su comida favorita.

«¿Dónde estarán todos?»

Empecé a arreglar la mesa, coloqué tres platos, cubiertos, servilletas y algunos aderezos. Ahora era tiempo de esperar.

Repasé, no sabía qué más hacer, entonces me dispuse a ver televisión. A los 5 minutos llegó mi hermano.

—Hola, ¿qué tal hermanita? —expuso orientándose hacia mí.

—Hola —respondí sin ánimos.

—¿Qué pasa?

—Peleé gravísimo con mamá. Ella se fue en el carro y no regresa hace más de dos horas, estoy preocupada.

—¡¿Qué?! ¿Por qué no me dijiste nada?

—No quería preocuparte.

— ¡Pues ahora lo estoy! —Hizo una pequeña pausa—. ¿Ya la llamaste?

—No me contesta, cada vez que marco se va a correo de voz.

—¡No! ¡No me digas eso! —Se le escapó una lágrima.

—Es la verdad, no contesta —expresé algo desanimada—. Pero... —dudé—, creo que lo mejor será esperar, no tenemos más opción.

Silencio.

Al ver que no me respondía cambié de tema.

—Y... ¿tienes hambre?

—Sí, ¿mamá alistó algo antes de irse?

—No alcanzó, pero yo cociné algo... ¿Y sabes qué es?

Negó con la cabeza.

—Su comida favorita.

—¿En serio? —verificó entusiasmado—. A mí también me encanta ese menú.

No esperamos más, teníamos hambre; nos servimos una buena cantidad de almuerzo. Mis esfuerzos por arreglar la mesa fueron en vano ya que nos dirigimos al sofá para comer mientras veíamos la televisión; para mi mala suerte, Andrés sintonizó las noticias.

—De tantos canales que hay, ¿tenías que colocar éste? —refunfuñé irritada.

—Me gusta mantenerme informado.

—Está bien. —Volteé los ojos—. Sólo por esta vez dejaré que lo veamos.

*Noticias*

—Última hora. Hace 10 minutos sobrevino un accidente de tráfico a las afueras de la ciudad. Hubo un muerto y dos heridos. Las autoridades del Estado están pendientes de la situación. Vamos con nuestro corresponsal.

—Buenas tardes. Me encuentro aquí en el lugar de los hechos. Para saber más del asunto, hablaremos con el comandante Duque.Realizó una pausa y prosiguió—. ¿Qué detalles puede darnos acerca de lo que acabó de acontecer, comandante?

—Buenas tardes, televidentes. Puedo informar que el conductor del carro que se estrelló con el otro automóvil, se escapó. Aún no sabemos su identidad, pero sí podemos afirmar que la víctima de aquel fatal accidente falleció; es una mujer. Vimos su cédula, es "Ana Dickens", si algún familiar está viendo esto, por favor dirigirse a alguna de nuestras sucursales lo más pronto posible.

—Gracias señor agente. Ahora podemos volv...

No pude escuchar más, mi hermano había apagado con desespero el televisor. Nuestros llantos llenaron el vacío que dejó tal acción.

—Ca-cálmate por favor, princesita —articuló con un nudo en la garganta.

—No, no, no... ¡¿Cómo es posible algo así?! —grité entre lamentos—. ¿Por qué nos pasan estas cosas? Yo todavía nece-cesito a mi mamá, pero ya no está. Me arrepiento tanto de mis pa-palabras.

—Mejor vayamos a la sucursal hermanita, o no, mejor yo voy, no quiero que veas el estado hostil que la ciñe, ¿de acuerdo?

—De acuerdo. Pero una cosa antes de irte... Cuídate, ¿sí?

No acompañarlo me parecía buena idea; estaba realmente mal como para ir de masoquista a verla. Mis ojos no serían capaces de soportar tan atroz advenimiento.

Andrés se enalteció del asiento, secó sus tristes ojos, agarró las llaves de la moto, y se encaminó lo más rápido posible al filial, dejándome sola.

La habitación de mi progenitora me llamaba a alaridos, los apacigüé yendo. Mi corazón presentía que me dolería, pero también presentía que iba a ser la última vez que iba a entrar allí.

No dejaba de recordarla, evocando sus regaños, consejos, distanciamiento, sonrisa, castigos, apegos... Conmemorarla en su máxima expresión.

—Te extraño mamá —balbuceé al sostener una de sus fotos entre mis manos.

Seguí mirando su habitación, tan limpia y arreglada, pero ahora, tan vacía, infeliz e incompleta; incompleta porque faltaba ella, incompleta como mi ser sin su presencia.

Abrí uno de sus cajones, pude notar un pequeño sobre, llevaba escrito el nombre de mi hermano y el mío. Comencé a llorar aún más.

«¿Por qué estamos nombrados en esta carta?» No me dejaba de preguntar.

Sin dudar más, lo inauguré.

"Hijos míos, si están leyendo esto con lástima les puedo comunicar que es porque ya no estoy con ustedes. Desde que nacieron se volvieron mi todo, por fin algo en este planeta le había dado sentido a mi vida.

A pesar de la mala madre que fui a veces, quiero decirles que traté siempre de dar lo mejor de mí. Lamento de todo corazón mis vicios, nuestro pasado, todos los errores y tristezas que les hice sentir a cada uno.

Esta es mi carta de despedida, pero a la vez mi testamento. Ustedes son lo único que tengo, así que quiero decirles que todas mis riquezas ahora son suyas; disfrútenlas, aprovéchelas y nunca me olviden, por favor.

Espero que sigan ustedes juntos hasta el último capítulo de su libro llamado existencia, que se apoyen mutuamente, y, sobre todo, que se amen con el corazón y el alma.

Aunque yo ya no esté con ustedes físicamente, mi espíritu siempre lo estará.

Los ama, mamá."

Solté el papel sin querer al acabar. Yo también caí al suelo; quería despertar de esta falsa realidad.

«¿Cómo es posible todo esto?» —Me repetía constantemente— «¿Cómo es posible que no la valoré?».

Ahora estoy tan arrepentida en absoluto, no sólo por el día de hoy sino por los otros que no me comporté como debía de ser. Míseramente no podía regresar el tiempo, ella ya no iba a estar más para remediar mis errores. Pero, ¿conocen la razón más deplorable que florece? Es la de que uno jamás sabrá hasta cuándo vivirá, uno jamás sabrá hasta cuándo tendrá a alguien a tu lado, acompañándote.

—Te amo mamá. Lamento todo, lamento no haberte valorado y amado como era, lamento darme cuenta de los millones de dólares que vales, demasiado tarde; lamento cada hiriente palabra hacia ti, lamento cada jodida acción, lo lamento... —pedía disculpas con mis ojos cubiertos en una afligida agua salada—, simplemente lamento no haberte dado lo mejor de mí, lo que te merecías.

Y seguí sollozando hasta quedarme dormida; quería alejarme de este plano. No más dolor, no más arrepentimiento, no más recuerdos, no más vacíos, no más tristezas...

_________

Sé que estuvo muy obvia esta situación, pero mi idea era que reflexionaran un poco, y que valoraran más su familia, sus amigos, y todas aquellas personas que quieren y tienen cerca.

Simplemente no sabes cuánto vale alguien hasta que ya está a tu lado.

Espero que voten, comenten y compartan como siempre, gracias por su apoyo.

Los quiere,

GLPR

No confíes. | En físicoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora