Detrás de la puerta

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Ya después de que seguíamos viendo al sujeto y ver la puerta de atrás, nadie se atrevía a dar un paso hacia adelante y menos Judid, Angie y Omar, nos dimos cuenta de que el sujeto bajó por las escaleras por donde se había ido la muchacha, me dijo Omar que si ya no queríamos estar aquí que le apuremos porque no vaya a volver aquí con otra sorpresa. Entramos y los chavos de atrás cerraron la puerta, Omar les gritó y les dijo que buscaran algo para que no se pudiera abrir desde afuera.

-Judid, busca si hay otra puerta por aquí y Angie busca a ver si es seguro, Omar busca comida. _ Les digo toda asustada después de lo que acaba de suceder.

-Alelí hay cuatro puertas, una va hacia arriba, dos van hacia abajo, y la otra es un pasillo sin fin. _. Me dice Judid con muchos escalofríos.

-Alelí no sé si es seguro, es que me da mucho miedo y quiero que alguien me acompañe. _ Me dice Angie con un tono de voz muy bajito.

-Yo. _ Me dice un chavo del grupo.

- ¿Como te llamas?

-Me llamo Carlos. _ Exclama con voz muy chillona.

- ¿La puedes acompañar a ver si es seguro para descansar un rato por lo menos, por favor? _ Intento decírselo sin miedo.

-Alelí hay una garrafa de agua. _ Me dice Omar satisfecho.

-Bien, tráelo y ponlo por aquí, solo hay que esperar que Carlos y Angie estén seguros de que este lugar es lo suficientemente seguro. _ Le digo agotada.

Después de un par de minutos llega Carlos y Angie, dijeron que este lugar es lo suficientemente seguro como para que descansemos un par de horas, nadie sabe por qué nos quitaron las fuentes para ver la hora, tememos llevar mucho tiempo aquí.

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No sé cuánto tiempo pasó desde que nos quedamos en este lugar, pero no ha pasado nada desde que nos metimos aquí, decidimos avanzar y no esperar a que otra cosa pasara, tomamos las escaleras hacia arriba. Cuando ya llevábamos mucho de haber subido nos dimos cuenta de que había un líquido rojo tirado en las escaleras, cuando llegamos a una superficie plana la misma chica que había bajado escaleras estaba ahí, tirada con la panza abierta, Carlos se volteo y se echó a vomitar, su mirada triste nos veía, me dijo Omar que la rodeáramos y que a nadie se le ocurriera quitarle la vista, avanzamos cuidadosamente hacia arriba, uno de los chavos me gritó.

-Alelí la chava está parada en las escaleras. _ Me dice todo paralizado.

- ¡No le quiten las linternas de encima!

A uno de los chavos se le ocurre quitarle la linterna, solo oímos un grito espantoso.

-Alelí, ¡corre!




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La última salidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora