Capítulo 7

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Ian

Eran aproximadamente las ocho con algo cuando salí de mi departamento. Para entonces cuando llegue a Valdebebas eran las 9:10 p.m. Ya se juntaban discretamente toda la clase de chicos con sus autos de lujo esparcidos por la calle y chicas que se colgaban del cuello de alguno, intentando llamar la atención pero sin éxito alguno. Ahí solo eran un accesorio. Y por otro lado estaban las parejas que se frotaban uno contra el otro encima de sus coches, aprovechando la oportunidad de sus vidas. Era un completo espectáculo. Sólo había venido por una cosa, o más bien una persona. Y ese era mi mejor amigo, Siegel a quién no había visto hace unos meses. Si no hubiese sido por su molesta insistencia en hacerme venir para encontrarnos aquí ni siquiera lo hubiese aceptado. Esto era un estúpido juego de críos que solo buscaban competir para ver quién era mejor.

Estacione mi auto. Pensar qué algo podría pasarle....me dejo un amargo sabor en la boca.

Realmente tenía un cariño especial hacia él.

Bajé y el abrazador aire choco con mis sentidos. Hacía una pequeña brisa. Se escuchaba música en algún punto lejano de mi vista pero no de mi percepción auditiva. Miré a mí alrededor y me encontré con algunas miradas lascivas...de chicas. Fue el complot de mi auto la que les llamó la atención. Desbordaban desesperación. Sólo querían atención y...sexo.

Algo que en otras circunstancias probablemente hubiera accedido. Pero por el momento debía mantenerme al margen y evitar cualquier tipo de distracción...

<<Una lástima>> pensé.

Negué con la cabeza y aleje esos pensamientos. Me enfocaría en saber dónde carajos estaba Siegel. Saque mi teléfono del bolsillo de mis pantalones y justo iba empezar a teclear algunos números cuando una voz surgió a mis espaldas.

—Así que un BMW M4. —Tan oscuro como su dueño. Toda una fachada, colega.

Siegel Fedrizzi...y sus presuntuosas entradas.

—Mira quien ha aparecido —. Hable y me voltee en su dirección. Su imagen apenas era visible bajo la poca luminosidad del lugar. Pero suficiente para ver que mi amigo había cambiado un poco desde la última vez. Su cabello iba largo por debajo de su mandíbula y una abundante barba cubría su rostro.

—Te ves como todo un hombre—trate de no usar un tono burlón pero fue algo...imposible.

—Y tu como cada vez eres más gilipollas—.dijo con una sonrisa que evitaba no esbozar.

—Venga ya. —tendí un brazo hacia él, y nos estrechamos en un abrazo con las típicas palmadas en la espalda.

—Y ¿De qué va todo esto?—quise saber. Ya que insistió tanto.

—Bueno, ahora que lo preguntas, la razón por la que estás aquí es porque vas a presenciar la carrera de tu vida.

Tendría que ser más claro con eso.

— ¿De qué coño estás hablando?—espeté

—Voy a competir.

Así que eso era.

—Sabes lo que eso implica, ¿no? Dije con tono ronco. Ambos sabíamos que esto se regía en etiquetas.

—Es una carrera amistosa. El tío es un conocido, se llama Paul—hizo una pausa.

—Y.... ¿Por qué eso es relevante?

Sus ojos brillaron.

—Trabaja para la policía.

Enarqué una ceja. —Me estás diciendo que vas a competir con un puto poli?

—Digamos que es algo más como uno privado. Trabaja para el Jefe de Policía.

—Eso podría suponer problemas, Siegel.

—No hay de qué preocuparse. —lo dijo tan malditamente sereno que casi me lo creó.

—Estas realmente fuera de tus cabales. Confiaré en lo que vas a hacer, pero no lo apruebo del todo. —expresé con honestidad.

—De todas formas no estaba pidieron tu aprobación—. Replicó y por la forma en que lo dijo supe que realmente lo que yo dijera importaba una mierda en esos momentos.

— ¿Y qué seguimos haciendo aquí parados?—empecé a sentirme irritado.

—Tranquilo jinete—. Esto apenas está por empezar.

Genial. Quizás terminaría perdiendo la cabeza.

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