Llore por ti, por mi, por todo el amor que tenia para darte a ti. Llore porque era septiembre y yo seguía echándote de menos, llore porque mamá se burlo de mi al darse cuenta de que ya no estas. Llore tanto, tan fuerte, lloraba y lloraba, como aquel dulce niño que ha perdido la felicidad. Lloraba porque ni mi llanto te haría regresar. Llore, y de tanto llorar de pronto quede vacía, sin ganas siquiera de seguir llorando.
