La camioneta se detuvo delante de un camino en medio del frondoso bosque, sin dudarlo Baby 5 y Dellinger me sacaron a patadas de la cabina, una vez fuera se nos unió Gladius y emprendimos viaje por ese camino. Seguramente esto llevaban a los calabozos donde tendría que pasar el resto del día o por lo menos unas horas hasta que ese indeseable quiera verme, el frío, sumado a las esposas en mis muñecas hacían que mi cuerpo se debilitara mas rápido de lo normal por la caminata, estuve apunto de estrellar mi rostro contra la nieve y ramas secas, pero el peliazul detuvo mi caída, me costaba respirar y mi vista se estaba nublando, esperaba un golpe por cualquiera de los presentes pero nunca llego. Eso me sorprendió.
–Hay que pararnos, no podemos llevarlo en este estado – dijo el hombre que me salvo de caer – Baby 5 siéntalo contra ese árbol – su ordenes ya no tenían sentido para mi, solo podía oír sus voces, ya no sentía nada, lo que hicieran con mi cuerpo de ahora en adelante seria un misterio para mi.
*
Cuando mis ojos se volvieron a abrir me encontraba en un lugar desconocido, era una habitación oscura y fría, algo tétrica, un poco parecida a mi hogar, sonreí ante esa idea; ahora con todos los sentidos alerta decidí levantarme, pose mis desnudos pies en el frío suelo y mire al rededor, estaba sin duda en un calabozo como había predicho durante la caminata; no había ningún objeto que adornara el lugar, solo estaban las rejas en la ventana que permitían pasar la luz solar ademas del frío, un tablón de madera vieja que servia como cama y un pedazo de tela sucia que servia de manta; baje la mirada y enseguida encontré mis botines, mientras me los ponía me preguntaba que hora seria, no sé si dormí mucho, puede que hayan pasado un par de horas o un par de días, sinceramente mi noción del tiempo se había perdido después de aquel incidente. No me queda mas que esperar, subí mis pies a la "cama" y me arrope con ese pedazo de tela y empece a esperar que vinieran por mi, si es que se acordaban de mi existencia.
Mi cielo actualmente mide cien por sesenta centímetros, puede ser fácilmente bloqueado por una mano, un pequeño mundo... eso es todo lo que puedo ver. Trataba de mantenerme despierto, el frío comenzaba a afectarme de nuevo, supongo que ya estoy otra vez en la primera fase de la hipotermia, trate de toca mi dedo pulgar con el meñique pero mi cuerpo ya empezaba a fallar, quería encontrar de nuevo el calor pero mi cuerpo ya no me otorgaba lo necesario para superar esta fase. Mis ojos empezaron a cerrarse, pensé que seria mi fin, hasta que por fin sentí algo caliente en mis mejillas; abrir de nuevo mis ojos alarmado y me pude encontrar con unos preciosos ambarinos que me miraban con preocupación. Me costo un poco pero por fin pude reconocer a quien le pertenecían.
–Law... no te duermas, despierta, estoy aquí – dijo con una sonrisa amable, siempre me la dedicaba.
–Monet... ¿que haces tu aquí? – me costaba hablar pero tenia que saber lo que pasaba, no era normal que ella estuviera en este lugar, tenia que sacarla; como pude tome sus manos que yacían en mis mejillas y me levante de sopetón, mire hacia la puerta de acero que antes estaba cerrada y me encontré con Vergo... otra vez él aquí, seguramente pensó que Monet tenia algo conmigo y la trajo para hacer que accediera a cualquier cosa.
–Veo que por fin despiertas, has dormido un día entero, espero estés contento porque el joven amo no lo esta – las cosas que decía iban muy en serio pero no lo podía tomar como tal, siempre traía algún resto de lo que había comido en la mejilla izquierda. Pero bueno no me podía concentrar en eso ahora, lo mas importante era sacar a Monet de este lugar – deja de jugar y ponle de una vez las esposas, no tenemos todo el día y sabes perfectamente que no quiere que le hagamos esperar mucho más – dicho esto sentí las delicadas manos de aquella mujer, que pude considerar mi amiga, ponerme las esposas, juntando mis muñecas en la espalda.
ESTÁS LEYENDO
Soundless Voice
FanfictionDesde que lo conoció su mundo y sus sentimientos se confundieron. Ya no distinguía si lo que sentía era solo amor o una pequeña obsesión por aquel hombre. Él solo queria felicidad, pero eso tiene un precio. Uno que él pagó bastante caro. Un precio q...
