CAPITULO 3

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Desde aquella noche, enferme totalmente, Frank ha venido a visitarme un par de veces, a veces viene cuando mi madre va por medicinas y cuando despierto ya no está, hoy ha venido él doctor Jon, me hizo algunos controles y ahora está hablando con mi madre, veo a mi madre un poco preocupada, pero no alcanzo a oír lo que dicen...

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—Jon, ¿cómo la ves?

—Teresa cálmate, no es muy grave, los medicamentos que le dejaré, bajaran su fiebre y de lo otro me encargaré yo.

—No es solo eso, desde hace unos días para acá se ha comportado extraña, ella no es así y eso me preocupa, trato de no prestarle mucha atención como dices, para no preocuparla, actúo como si todo estuviera bien —dice entre sollozos— ¿crees que tiene lo mismo que su padre?

—Teresa, por esto y por lo que me has contado, lo más probable es que sí, pero recuerda lo de él fue una enfermedad extraña, que causaba alucinaciones y altas fiebres, Rosie quizás cogió un virus; pero para que estés más tranquila con estas muestras obtendré un resultado más claro, nada que la medicina no pueda curar. Adiós, Teresa.

—Adiós, Jon.

Escucho que cierran la puerta supongo que el doctor ya se ha marchado, Jon era el mejor amigo de mi padre y mejor dicho de la familia, se conoció con mi madre cuando ella realizaba su maestría; antes venia más seguido a la casa, pero desde que mi padre murió, no lo había vuelto a ver. Los medicamentos que me receto me hacen dormir todo el tiempo, son demasiado fuertes, a veces no sé si estoy despierta o estoy soñando...

— ¿Hija que quieres?

—A él... —suspiro. 





ROSIEWhere stories live. Discover now