Capítulo 23
Preocupados
A la mañana siguiente, los del equipo de SPR se encuentran sentados alrededor de los muebles de la habitación en completo silencio, completamente serios. Todos se encuentran allí; Ayako, Houshou, Naru, Lin, y Masako...
Todos menos Mai.
La tensión en el ambiente, en compañía del enorme silencio, no hace más que fomentar el mal presentimiento que tienen clavado en el pecho desde la noche anterior.
El suave sonido de un auto estacionarse llega hasta los oídos de todos los presentes, pero ninguno se mueve para aplacar su curiosidad. Naru, de pie al lado de la ventana, tiene una perfecta visión del auto que se estaciono afuera: Un deportivo negro que se le hizo muy conocido.
Del auto, Tatsuya se baja del asiento del piloto. El pelinegro se ve desecho; trae el cabello despeinado, esta pálido, sus ropajes están algo alborotado. Viste unos vaqueros negros con cadenas de adorno, unas botas de casquillo negras, una camiseta azul con adornos de calaveras en negro y encima una gruesa chaqueta de cuero negro. Sobre sus ojos descansan unos gruesos lentes negros para el sol.
Los pasos del pelinegro son seguros, pero algo en su andar indica cansancio.
Oliver mira atento la figura del compañero de piso de Mai adentrarse en el edificio, la ausencia de la castaña no hace más que aumentar su mal presentimiento.
Unos minutos más tarde, escucharon la puerta ser abierta y vieron al pelinegro entrar en compañía de una de las encargadas del preescolar.
La mujer es alguien joven, entre los veinte y treinta, su cabello blanco es largo, levemente ondulado y cortado en capas llegándole hasta el final de la espalda. Sus ojos son de un rojo intenso, grandes y expresivos. Su piel es clara, y sus mejillas levemente sonrojadas crean un contraste muy sutil con su blanca melena. Es algo alta, de la misma estatura de Ayako. Viste unos jeans negros, unos zapatos deportivos y un colorido jersey que se dé colora; yendo desde un rojo intenso en el cuello hasta un rosa suave al final de la prenda.
-Shibuya-san, los buscan. – informa la peliblanca con voz suave, señalando al pelinegro con una mano.
-gracias Toujo-san – responde el pelinegro sin mirar a la mencionada. Al igual que a él, la ausencia de la castaña les produjo un aumento en su mal presentimiento. La albina asintió y salió de la habitación tranquilamente, sin percatarse de la tensión entre los presentes.
Una vez que la mujer salió, Tatsuya exhaló con fuerza y con una mano removió los lentes de sol, dejando ver el par de enormes ojeras de bajo de sus ojos y lo rojo que se encontraban, señal de que no había dormido nada.
-¡Por Dios muchacho! ¿Qué te pasó? ¡te ves horrible! – exclamo la pelirroja, mirando las enormes ojeras del pelinegro, eran tan grandes que parecía un panda con ellas. El pelinegro gruño como respuesta a lo dicho por la mujer, enviándole una mirada fulminante.
-¿Qué me ha pasado? – repite entre dientes, sonando verdaderamente irritado- No he dormido en toda la noche, eso me ha pasado.
-¿y eso? – pregunto el monje, tratando de aligerar el ambiente.
El oji-dorado abrió la boca para contestar cuando el otro pelinegro lo interrumpió.
-Shion. – Naru lo llama, captando la atención del mencionado, quien se volteo hacia él – Debido a que estamos en horas de trabajo he de suponer que su presencia se debe a algo importante – empieza Oliver, viendo como el varón asiente con la cabeza- y puedo estar seguro que tiene que ver con Mai y su ausencia.
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Pecados Fantasmales
FanfictionMuchas cosas cambian con los años, y en tres pueden pasar muchas cosas... Después de encontrar a Gene, Oliver Davis regresó a Inglaterra. Tres años después, regresa y abren nuevamente la oficina de SPR, manteniendo el equipo original. Pero Mai tiene...
