Ssssh.

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-¡Abre!
Se escuchó la voz de mi hermano, casi gritando y despertándome al instante.
Me sentía cansada, y al poco tiempo empecé a sentir nuevamente aquel dolor. Se notaba claramente que era de día, la ventana se encontraba abierta y dejaba entrar pequeñas corrientes de aire.

-VOY
Respondí levantándome de mi cama perezosa y lentamente. Toqué la herida y me sorprendí al sentirla casi cicatrizada, sin embargo opté por buscar algo con que cubrirla.

-¡Muévete!
Volvió a gritar mi hermano, ahora más enfadado.

-¡Que ya voy! 
Respondí aún más molesta que él, rodeando mi cuello con la bufanda, escondiendo la herida.
Abrí la puerta y caí en cuenta de la estupidez que había cometido.

-¡Haz puesto seguro a la puerta, y no pude entrar!
Dijo alzando un poco la voz, podía ver que se encontraba realmente molesto.

-Ups...¿Dónde dormiste? 
Traté de parecer lo más amable posible, mostrando una sonrisita inocente.

-En la habitación del fondo, mamá dijo que no te despertara anoche, por lo que me mando a dormir allí, espero y estés satisfecha.
Respondió un poco más calmado.

-Lo siento,gracias al sueño que tenía ayer no recordé quitar el seguro de la perilla...
Añadí poniendo mi cara de arrepentimiento.

-Ni modo...Creo que el desayuno está listo, bajemos ya, por cierto esa bufanda está horrible.
Rió divertido e inmediatamente se volteó caminando con tranquilidad por el pasillo, bajando las escaleras. Imité su acción y lo seguí, llegamos al comedor y observamos como el desayuno estaba servido, nuevamente tomamos nuestros lugares y nos dispusimos a comer. Mis primos, al parecer, aún estaban dormidos ya que no se encontraban en la mesa.

-¿Está bien tu leche?
Me preguntó mi Tía con su rutinaria expresión.

-Sí, está muy rica, gracias.
Esbocé una sonrisa, un tanto fingida, ya que odiaba que la nata se encuentre presente en mi leche.

-Gracias por dejarnos quedar hermana.
Añadió mi madre sonriendo mientras meneaba la cuchara de su taza mezclando el azúcar con el café.

-Sabes que adoro que vengan a pasar con nosotros.
Mi tía le devolvió la sonrisa.

Casi al terminar mi taza con leche, Daniel se asomó con cara de trasnochado. Me reí levemente al ver como casi tropieza con un mueble. Él solo pronunció unos débiles "JA JA" mientras se acomodaba en la mesa.

-¿Cómo han dormido muchachos?
Habló mi madre.

-Eh...Bien
Respondimos los tres al unísono,a lo cual mi madre asintió contenta.

-Daniel,¿Lily y Johan?
Mi tía lo miró extrañada.

-Lily ha ido a tomar una ducha, y a Johan no le he visto en toda la mañana.
Respondió mi primo tomando un sorbo de su café.

-Llama a tu hermano.
Dijo mi tía firmemente.

-Hay ma yo...
Titubeó Daniel.

-Llámalo, ahora.
Volvió a repetir con una voz aún más firme.

Daniel se levantó resignado en dirección a las escaleras

-Te acompaño, gracias tía ya terminé, buen provecho.
Me levanté también siguiendo a Daniel.

-Hey espera, voy contigo—Me coloqué detrás de él.—Parece que haz tenido una mala noche ¿no?—Pregunté mirando de reojo su rostro.

-Algo así...
Respondió sin ganas frotándose los ojos.

El silencio se tornó incómodo, así que me adelanté a la habitación de Johan. A pesar de ser una muy preciosa mañana, al acercarme a su cuarto el ambiente cambio totalmente, si esto fuese una película estoy segurísima de que pasará algo al abrir ésta puerta.

-Johan...—Golpeé la puerta levemente.—Mi tía dice que bajes ya a desayunar.—No había respuesta del otro lado, en eso Daniel llegó,solo dio dos golpes y la abrió sin más.
-¡Dios,Johan! 
Gritamos al mismo tiempo Daniel y yo ante tal escena...

Él estaba tendido en el suelo con el mando de la consola en sus manos, se notaba su agotamiento, maldito niño vicioso ha pasado toda la noche jugando videojuegos. Grité para despertarlo, lo cual funcionó haciendo que el pobre chiquillo salte del susto provocando risas incontrolables en Daniel y en mí.

La mañana ha transcurrido normal, aunque aún me siento un tanto “Shockeada” por lo que pasó anoche, decidí actuar como suelo hacerlo normalmente. Evité hacer deporte, así  que me mantuve fresca como lechuga bajo un gran árbol que había en el jardín mientras observaba a mi familia jugar volley. Un rato después vi como mi madre se acercaba, estaba muy roja, se podría decir que compite contra un tomate.

-Me gustaría saber...—Mamá se cruzó de brazos.— No hace nada de frío y aún insistes en seguir usando eso.—Apuntó a mi cuello.

-Ah, es que tú haz jugado un buen rato madre, debes tener todo excepto frío.
Me defendí acariciando tímidamente la bufanda.

Oh madre,si supieras el verdadero motivo por el que uso ésta cosa,que enserio me asfixia, la asesina serías tú.

-Bien, nos vamos en media hora nena, ve y comprueba que no olvides nada. Yo iré a ducharme.

-Okey má.

Me quedé  un rato más bajo el árbol,todos habían entrado ya y me dejaron completamente sola afuera, nuevamente percibí esa incomodidad de sentirme acechada,ya se me pasará.
Todos se encontraban despidiéndose entre sí, mi tío y mi padre fueron al parqueadero de en frente a buscar nuestro carro. Yo por mi parte,hice lo que mamá dijo,revisar que no se quede nada. Finalmente fuimos rumbo a casa, ya que queríamos llegar un poco temprano, como de costumbre el tráfico estropeó nuestros planes así que después de estar metidos en aquel sin fin de coches por fín estábamos en casa. Al entrar en casa fui de inmediato a ducharme, sentir el agua tibia recorrer cada rincón de mi cuerpo me ha aliviado bastante, aunque no dejo de tener ésta corazonada inquietándome con tal magnitud que me aterra ir a dormir hoy.

-Uno,dos...—Tomé una bocanada de aire.—TRES.— Dije al presionar el interruptor y salir corriendo hacia mi cama.—Estoy tan cansada y no puedo dormir...—Susurré para mi misma, moviéndome de un lado a otro tratando de encontrar una posición cómoda .
Comencé a conciliar el sueño,¡Oh Sí gracias! , así que caí dormida al poco tiempo...

Oscuridad y frío,sólo percibo eso,y por supuesto un sonido rondando por el piso de la casa. Como si se tratase de un juego escucho como pasa levemente su objeto favorito por la pared raspándola un poco...Está cerca.

-Ésta noche no...— Mi voz sonó temblorosa y a la vez cansada.

-Sssh...Hoy no vengo por tus lamentos.—Musitó sentándose al pie de mi cama.—Hoy vengo por tí...

Sin Piedad《Jeff The Killer》.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora