Mi relación con Ross mejoro mucho, estuvimos de acuerdo que retomar nuestra relación sin empezar desde cero. Por lo que teníamos 9 meses de ser novios.
Karen ya tenía su vientre abultado de tres o cuatro meses.
Aún no sabíamos que sería el bebé, pues siempre estaba en posiciones en donde no se dejaba ver.
Por otro lado, Ross tuvo que aceptar a regañadientes que Andrew y su hermana comenzarán una relación.
Ella se veía contenta y bueno, Andrew más.
En ocaciones salíamos en cita doble o algo así, pero claro cada quien hacia sus cosas.
La relación entre mi padre y el de Ross, se hizo más cercana.
Albert pensaba que en algún momento mi padre y él terminarían siendo consuegros, a lo que mi padre siempre refunfuñaba.
Ya había aceptado a Ross como mi novio, pero no lo imaginaba como su yerno.
Él quería otras cosas para mi.
Aún me faltaba un año para terminar definitivamente la Universidad.
Pero mi padre ya quería que trabajara con él. No quería terminar en la empresa, de ejecutiva o una secretaria aburrida.
Yo quería hacer más, lamentablemente no sabía que. Quería viajar por el mundo para encontrar mi vocación.
Ross ya tenía en mente que quería ser. Y bueno, no era tan malo.
Quería estudiar música. Él había estado yendo a clases de piano y de guitarra, aunque ya la supiera tocar.
En ocasiones, tocaba para mi.
Nunca me cantaba, porque no sabía. Pero si me inundaba el corazón con sus gratificante melodías de vez en cuando.
En la escuela, no hacíamos nada fuera de lo común. Estábamos en época de exámenes y todo era un caos.
Todos estudiaban, pues eran los exámenes más importantes de todo el año.
Así qué Ross y yo nos la pasábamos enfrascados en todo tipo de libros y apuntes.
Casi no salíamos y en ocasiones, en la escuela, almorzábamos juntos.
Si, estábamos presionados.
Era una semana de puros exámenes, finales. Después se calificarían con algunos proyectos y cosas así.
Al acabar la semana toda la Universidad se relajó como nunca, los maestros ya no estaban tan enojados como de costumbre y el ritmo de los estudiantes se estabilizo.
Tan pronto acabará el mes de mayo, terminaríamos por fin ese año.
-Ana...- Ross pasaba su mano por mis ojos- ¿a dónde te fuiste?
-No me he ido a ningún lado, aquí estoy.
-Te estaba preguntando que a donde irás de vacaciones.
-Ah, pues no se. Yo creo que me quedaría aquí, Karen esta embarazada y no puede salir mucho.
-Es verdad.
-¿Tú a donde irás?- mire al cielo.
-Tal vez a Inglaterra, mi padre cree que deberíamos pasar más tiempo con mi madre.
En un abrí y cerrar de ojos, el tiempo paso volando y ya era el final del año escolar.
Los de último año, como siempre lloraban y organizaban sus fiestas de despedidas.
A Ray, Ross y a mi, aún nos quedaba un año. Por lo que no nos entristecimos.
Mi cumpleaños se fue acercando, y como todos los tiempos, mi padre me daba un sermón de mi vida futura.
Pero ese año no lo hizo, no se si fue que el embarazo de Karen lo tenia muy ocupado o que simplemente se dio cuenta que no lo necesitaba.
Un día antes de mi cumpleaños, Ray marco a mi casa.
Invitándome a salir, como un día de chicas.
Acepté pues no tenía planes para el otro día.
Así fue como la mañana de mi cumpleaños, Ray pasó por mi a mi casa.
Salimos primero a desayunar, ahí me contó que su relación con Andrew iba de lo mejor. Él era el chico ideal para ella.
Después salimos a ver a ver algunas tiendas, se emocionaba con cada prenda que veía en los mostradores.
-¿Cómo te va con mi hermano?
-Muy bien. ¿Qué tal Andrew?
-Es muy lindo. Me la paso muy bien con él.
-Me alegro- le sonreí.
-Oye, ya quiero regresar. ¿Nos vamos?
-Si...
Nos dirigimos a mi casa. Karen y mi padre habían salido al doctor a revisar lo del bebé.
Y bueno...
-Bueno, gracias por llevarme a desayunar- le sonreí mientras abría la puerta del auto.
-No hay de que. Nos vemos luego- se despidió y se fue.
Caminé a la puerta y cuando quise abrirla con mi llave me di cuenta que estaba entreabierta.
Caminé por la sala y la cocina. No había nada ni nadie.
Había mucho silencio.
Al pasar por la cocina de nuevo, la puerta del patio trasero estaba abierta.
Me fui acercando muy lento, a la defensiva por si algo o alguien estaba ahí.
Al salir por la puerta muchas caras conocidas me miraban con alegría.
-¡Sorpresa!
Gritaron todos al mismo tiempo.
Mi corazón dio un brinco (así como todo mi cuerpo) de la impresión.
-Hija, feliz cumpleaños.- mi padre se acercaba a mi con sus brazos abiertos.
-Gracias papá- lo abrace rodeando mis brazos en su cintura.
-Ana, querida, felicidades- la embarazada de Karen me abrazo igual.
-Espero y te gusté esta fiesta.- me susurro mi padre.
Cuando me soltaron vi a mi novio con un lindo ramo de rosas.
Se fue acercando a mi muy despacio.
-Mi amor, felicidades- me dio las rosas- son para ti.
-Gracias- las olfatee- te amo.
-Te amo.- y me dio un pequeño y casto beso.
La fiesta estuvo muy animada, mis amigos se la pasaron bailando toda la tarde.
Pero necesitaba a mamá ahí. Mi cumpleaños no iba a estar completo sin ella.
-Ana, ¿qué haces ahí sentada? ¡Vamos a bailar!- Ross movió sus hombros de una manera muy graciosa al ritmo de la música.
-No tengo ganas de bailar...
-Oh, ya se lo sur es- me miro - ven.
-¿A dónde?
Me jalo de la silla y me llevo adentro de la casa, pasamos la sala y nos metimos en el cuarto de televisión.
-¿Qué hacemos aquí?- le dije, una vez que estuvimos adentro.
-Siéntate.
Ross fue a una mesita donde tomo una mochila, de donde saco una computadora portátil. La abrió y comenzó a teclear cosas.
Se sentó junto a mi y me dio el aparato.
La pantalla tenía una gran ventana que decía "Conectando con el usuario"
Después de conectarse, la imagen de mi mamá se reproducía.
-Ana, ¿me escuchas?- dijo mi mamá pegando su rostro a la pantalla.
-Si mamá.
-Felicidades mi niña- Ross salió de la habitación- espero y te la estés pasando muy bien. Sabe seque te amo y que desde aquí te mando muchos besos y abrazos.
-Tiana...- se escucho la voz de Caro.
-Caro, ¿dónde estas?
-mi madre cargó a la pequeña y ella apareció con su cabello rebelde y chupando su dedo- Oa... Elish cumpeaños!- me mando besos con su mano.
-Gracias Caro- le mande besos igual.
-Alice no esta, pero me dijo que te dijera que te la pasarás muy bien, que te ama mucho.
-Gracias mamá, te extraño.
-Yo tambien hija... Ahora ve a tu fiesta de cumpleaños.
-Bueno, gracias mami, te amo. Adiós- agite mi mano en forma de despedida.
-Baaasay- grito Caro.
La ventana donde estaba mi madre, se hizo negra un letrero me indico que la video-llamada había terminado.
Cerré el portátil y lo puse en la mesa, me levanté del sillón y salí al jardín.
-Ana, ven, tu padre dirá unas palabras- Ray llego a mi lado y me llevo a la pista.
-Buenas noches a todos, espero que la estén pasando bien.- nos miró a todos.- Hija- me miro con adoración- sabes que te amo, que me siento muy orgulloso de ti. Espero que tengas una vida llena de felicidad. Te deseo lo mejor hoy y siempre.
Felicidades y que te la sigas pasando bien- alzo su bebida y todos aplaudimos.
-Gracias papá por esas palabras...- lo abrace- Te quiero.
-Yo también mi amor.
Casi al terminar la fiesta, busque a Ross para darle las gracias por haberme enlazado con mamá.
-Ross...- llame su atención
-Ana, ¿qué sucede?
-Sólo quería agradecerte por haber dejado que hablara con mi madre.
-No tienes que agradecerme...- me sonrío, pero la sonrisa no le llego a sus ojos.
-¿Estas bien? Te noto extraño.
-A-ah... No estoy bien.
-No te creo, ¿qué te pasa?
-Nada, no es nada.
-Ross...- me cruce de brazos.
-suspiro- Esta bien... Mira no te quería decir esto porque iba a ser tu fiesta...
-Al grano.
-Me aceptaron en la escuela de Inglaterra.
Nos quedamos en silencio. Uno muy incómodo.
Me arme de valor, era lo último que necesitaba escuchar.
-Que bien- dije fingiendo emoción- me alegro mucho.
-¿Es enserió? ¿No me dirás otra cosa?
-¿Qué quieres que te diga? ¿No te vallas, no me dejes... Te lo prohibo? No, Ross, si tu quieres ir pues hazlo.
Eso no significa que no quieres que te vallas.
-Ana...
-Siempre has querido estudiar en una escuela como esa, no pienso negarte la oportunidad.
-Perdón por haberte puesto con ese humor, es sólo que...
-No te preocupes, de todos modos tenía que llegar el día en que esto sucediera.
-me abrazo- Te prometo que no me iré por mucho tiempo...- besó mi coronilla.
•
Pasaron unas semanas y Ross ya se estaba preparando para irse.
Ray le había organizado una fiesta de despedida.
En esas semanas Ross se distancio un poco de mi, pues según él estaba organizando todo sus papeles para su estancia.
Realmente estaba muy emocionado por irse, pero yo estaba hecha triza. En tres meses cumpliríamos un año de ser novios y no lo celebraríamos juntos.
El sábado en la noche Ray paso por mi, pues iríamos a un club a despedir a Ross.
Al llegar al club vimos que había una cola, en la espera de poder entrar.
Fuimos hasta el vigilante y nos dejo pasar. No se que cosa le dijo Ray.
Al entrar, el olor a cigarrillo, alcohol y sudor, nos atacó.
Unas náuseas me llegaron de repente, pero pude tranquilizarme.
Caminamos por entré la gente que bailaba muy extrovertidamente.
Nos situamos en una mesa donde estaban Andrew y Ross.
Andrew se abrazo a Ray una vez que ella se sentó a su lado.
Ross por el contrario solo me dio un beso en la mejilla.
<<Extraño>>
Los chicos comenzaron a beber, mientras que yo solo tomaba un vaso de agua. No era fanática del alcohol ni de esos lugares exóticos.
A las diez de la noche Ross ya estaba ebrio al igual que Andrew.
Ray y yo no lo estábamos, pues acordamos llevar sanos y salvos a los chicos.
-¡Ana!- Ross me grito pegado a mi oído- ¡Vamos a bailar!
Salimos a la pista de baile.
Ross comenzó a moverse al ritmo de la música, mientras yo lo cuidaba de que no se cayera.
En un descuido, me agarro de la cintura y me aferro a él.
Su boca se pegó a la mía. Un sabor a alcohol me llego a la garganta, raspándole.
Trate de separarme de él, pero no me dejaba.
-Ross, ya basta.
Lo lleve hagas la mesa, donde lo senté en una de las sillas.
Me agarro por la cadera y me sentó en sus piernas.
-Ross estas muy ebrio, déjame.
-No, me voy a largar y quiero tenerte para mi...- me susurro al oído.
Mire a donde estaba Ray, quien se encontraba en una situación similar que la mía.
Era la hora de que regresarán a casa.
Los metimos a los autos, ella en el suyo y yo en el de Ross.
Lo metí en los asientos traseros.
Al llegar a su casa, la puerta estaba abierta. Lo lleve a su habitación donde lo acosté.
Se tumbó a la cama junto conmigo, quedando arriba de el.
Comenzó a acariciar me, y eso no lo quería. Ya sabía que estaba borracho pero en mi interior decía que estaba consciente de lo que hacia.
-Ross ¿qué te pasa?- me zafe de sus brazos.
-¿Por qué me rechazas?- me miro enojado- no quieres estar conmigo, ¿verdad?
-Estas tomado, métete a la cama.
-¿Qué te pasa Ana? Me voy a largar de aquí y tal vez nunca te vuelva a ver- se tambaleó.
-Eso lo es verdad, tú y yo estaremos juntos...- lo acosté en la cama.
-se río muy fuerte- Ana, Ana, Ana- meneó la cabeza- eres tan... Ingenua.
-Ross estas ebrio no sabes lo que dices.
Se quedo callado y yo logre quitarle la chaqueta y los zapatos.
-Ross ya me voy- lo tapé.
-Lárgate- se levantó precipitadamente- ¡No quieres estar conmigo! ¡No te quiero verte!
-Ross, estas ebrio deja de decir estupideces...
-¿Estupideces? Estupideces son esas de que nos vamos a quedar juntos, esas son estupideces. Estoy muy joven... ¡Hay que vivir!
-Ok me largo de aquí- tomé las llaves de su auto y las deje a los pues de su cama.
-Ana...
Voltee a mirarlo y vi como sus ojos se desorbitaron y callo dormido a la cama.
Regrese a acomodar lo boca abajo.
Respiré.
Estaba tan borracho que probablemente no recordaría nada de eso.
•
Para el lunes Ross ya estaba camino a Inglaterra.
Después de su borrachera no hablamos. Según Ray, se la pasó dormido todo el día.
•
Paso una semana desde que Ross se había ido.
Una semana en la que Ross nunca me habló. Sólo hablaba con su familia.
Pero conmigo, ni un mensaje.
Me sentía muy mal, estaba al borde de la depresión, no entendía absolutamente nada.
Un día que estaba en la casa de Ray, el teléfono sonó y sonó.
El señor Albert contestó y muy emocionado hablo unos veinte minutos.
Después fue el turno de Ray que sólo hablo unos segundos.
-Espera- dijo al teléfono, tapo la bocina y me miro- ven Ana.- destapo la bocina- No vallas a colgar.
Me paso el teléfono y con voz temblorosa hable.
-¿Quien habla?- dijo una voz que ir un momento extrañé.
-¿Ross?
-¿Ana?- detecté asombro en su voz.
-Si... ¿Cómo te va por haya?
-Bien, gracias. ¿Y qué tal todo por haya?- bacilo un poco.
-Bien...- me quede pensando. Nada iba bien. ¿Por qué fingía? Tenía que decírselo.
-Bueno, me alegró. Me tengo...
-¿Por qué?- dije interrumpiendo lo.
-¿Por qué que?
-¿Por qué eres así conmigo?- me pegue a la bocina.
-No te entiendo.
-No empieces con esas cosas, sabes perfectamente de lo que hablo.
-Ana, no tengo tiempo...
-Yo tampoco tengo tu tiempo. Prometiste que estaríamos juntos, que lo te irías por mucho tiempo. Pero ya no puedo más.
No te pediré que regreses. Estoy jodidamente dolida. Y ya no quiero seguir así.- respire pues las lágrimas hacían un nudo en mi garganta- Esto se terminó. Ya no quiero seguir con esta relación.
-Si eso es lo que quieres...
-No, eso no es lo que quiero, pero creo que es lo mejor para los dos.
No quise seguir escuchando su voz, deje el teléfono en la mesita.
Fui por mis cosa y me largue de ahí.
•••
HOLA PUES ESTE ES UN CAP MUY CORTO, CREO YO.
AÚN NO SE ACERCA EL FINAL.
ESOERI SUS COMENTARIOS Y SUS VITOS Y COMPARTAN LA HISTORIA A SUS AMIGAS PAA QUE SEAN MÁS LECTORES.
MUCHAS GRACIA POR TODO!
SIGAN LEYÉNDOME!!
ESTÁS LEYENDO
Una corta historia de amor (Sin Editar)
Short StoryAna, relata la historia de dos jóvenes que luchan por estar juntos y ser felices. Es la típica historia de amor... ¿Pero que tan típica pudo ser?
