¿GOLPE DE SUERTE?

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La arena se metía entre mis dedos, enterrando se en las plantas de mis pies. El día estaba muy soleado.

Si, así suele estar en las playas.

Esas vacaciones iban de maravilla, llevábamos cuatro días en California, disfrutando de las playas y del cálido sol.

Iba camino al restaurante de la playa donde, quince minutos antes, nos reuniríamos mi padre, mi hermana y yo para comer.

Suspiré. Ese día era perfecto. El mar, el sol y la suave brisa que en ocasiones llegaba del oeste, hacían de la playa un lugar especial.

Mire al sol y por un momento me cegó, después un golpe muy fuerte en mi pecho me sobre saltó.

Había chocado con alguien. Y ese alguien estaba ahora en el suelo.

-¡Lo siento!- le dije mientras intentaba ayudar a que se levantará.

-No. No hay problema- sacudió su cabeza un poco aturdida por el golpe y levantó la mirada. Me encontré con unos ojos azules que me miraban con ¿asombro?. Se sonrojó.

-¿Estas bien?- le ofrecí mi mano para levantarse.

-Si, gracias.- tomó mi mano y se levantó.

-Realmente lo siento, no te vi y pues...-me rasqué la cabeza.

-negó con la cabeza- No te preocupes, estoy bien. Gracias, me tengo que ir...- quitó su mano de la mía y se dio media vuelta para irse.

-Espera... ¿Cómo te llamas?

-Ana- dijo rápido y se sonrojó más de los que ya estaba- adiós.

Vaya. Realmente que era adorable.

Vi como se marchaba a quien sabe donde, ni modo, si no fuera porque tenía que ir a comer con mi familia, ya la habría invitado a salir.

Seguí mi camino al restaurante y en un segundo mi mente viajo a unos ojos azules, muy hermosos.

Agite mi cabeza , alejando esos pensamientos.

Llegue al restaurante y mi hermana Ray se levantó rápido para abrazarme.

Me abrazó como si no me hubiera visto en años, pero esa mañana nos dijimos "Hola".

-Hey- Ray me olfateó el pecho- hueles a jazmín.

-¿Si?- levanté el cuello de mi playera y lo olí. Si, era jazmín. Lo olfatee de nuevo, llenando mi nariz de ese agradable olor.-Oh... Ya veo.

-Hijo, ¿por qué demoraste tanto?- mi padre se acomodó en su silla.

-Lo siento, tuve un incidente, nada grave.

El día estaba aburrido y Ray yo queríamos salir a pasear.

-Ross, hay que ir a la playa.- hizo pucheros como niña pequeña.

-Pues vamos.

Salimos del hotel y bajamos a la playa, mi hermana era tan sociable que había hecho amigos y ya estábamos jugando todos volleyball.

Éramos nueve en total y nos faltaba uno para completar el equipo de Ray.

Un chico que estaba jugando junto conmigo me lanzó la pelota, la golpee y esta fue volando, saliendo de "la cancha".

Ray corrió por ella. Tardó un poco en regresar, pero cuando lo hizo venia con una chica, igual que ella.

Bajita, con el cabello claro pero ella tenía ojos azules.

Una corta historia de amor (Sin Editar)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora