-¿Q-que haces aqui?- dije con voz temblorosa.
-Es mi casa... ¿Tú qué haces aquí?
-Es noche de chicas.
Me quede ahí paralizada.
Ross estaba en la puerta del estudio, se comenzó a acercar a mi. Retrocedí a cada paso que daba él, hasta que choque con el respaldo de uno de los sofás.
Quedó a centímetros de mi.
Su respiración pegaba en mi rostro.
Me moví para poder irme, pero Ross se pegó completamente a mi.
Nuestras caras quedaron a una miseria de distancia.
En un segundo, sus labios estaban encima de los míos.
Nos besamos como si nos estuviéramos reclamando algo que nos perteneciera.
Lo alejé de mi.
Respiré rápidamente, estaba agitada.
-¿Qué haces?- lo mire furiosa.
-Lo que debí de haber hecho cuando te vi.
-Estas loco...- camine a la puerta, pero su mano tomó mi codo.
-Hablaremos, así tenga que amarrarte a esa silla, para que me escuches.
-me jale de su mano para zafar mi brazo- Tú y yo no tenemos nada de que hablar. Lo nuestro término.
-No. Escúchame.
-No quiero escucharte, no quiero.
-Pues lo siento pero lo harás.
Fue a la puerta y la abrió, después la volvió a cerrar.
-Ahora si, si quieres no me contestes pero me escucharás.- me cruce de brazos.
-No. Tú me vas a escuchar.- lo señalé- El día en el que tuviste tu fiesta de despedida, me dijiste muchas cosas que se hicieron ciertas.
Querías que me acostara contigo, y cuando me rehusé, me corriste y me dijiste que no me querías.
Después te vas a Inglaterra y te olvidas de mi.
Trate de hablar contigo y me evitaste. Así que no entiendo como es posible que, ahora, después de tanto tiempo, quieras que te escuche... ¡Que hablemos!- suspiré- Estas casado...
-¡No! No estoy casado. Taylor no esta casada conmigo. Sólo lo dijo para molestar, ella y yo somos compañeros de trabajo...
-Pues tú no estarás casado pero yo lo estaré.- se puso serio- Estoy con alguien que si me valora y que me quiere...
-¡Yo te amo!- me tomo de los hombros.-Nunca deje de amarte, nunca.
-Me duele tener que decirte que yo si.- me soltó- Yo ya no te amo. Estoy enamorada de alguien más.
-negó con la cabeza- No, tú crees estarlo, pero sabes que en el fondo me amas, que aún quedan esos sentimientos hacia mi.
Lo se, y te entiendo, te he hecho demasiado daño, que nunca me lo voy a perdonar. Pero aún me amas, tanto como yo a ti.
La puerta se abrió y Ray entró. Sus ojos se abrieron como platos al verme ahí con Ross.
Me apresuré a salir, corrí al cuarto de Ray y tome mis cosas.
Me largue de esa casa y prometí no volver nunca más.
•
"Ana por favor responde" "¡Ana! Se que estas ahí" "Ana.... Hay que hablar"
Esos y más, eran los mensajes que sonaban en mi buzón de voz que Ray había dejado.
No quería hablar con nadie.
Daniel quería que saliéramos, pero con el ánimo que tenía, no quería amargarle el día.
Karen me había mostrado algunos vestidos de novia y la decoración de diferentes salones de fiestas.
No me entusiasmaba mucho la idea de casarme. Al inicio si, pero ahora con todo lo que había pasado...
Toque mis labios al recordar el beso que Ross había iniciado el fin de semana.
<<¡Ana! ¿Qué es lo que haces? No puedes hacerle eso a Daniel, él te ama y confía en ti. Se quiere casar contigo>>
"Sabes que en el fondo me amas"
Esas palabras danzaban por mi cabeza. ¿Seguía amando a Ross?
Por supuesto que no.... ¿O si?
Grite de frustración.
-¡Estúpido Ross, ¿porqué tenías que llegar y arruinar lo todo?!
•
Ya había pasado una semana desde ese encuentro con Ross.
Después ya no lo vi. Le pedí disculpas a Ray por mi comportamiento.
Me contó que Andrew había peleado con Ross. Que le había reclamado todo lo que me hizo.
Ese día, estaba en un café con Daniel, nos pondríamos de acuerdo en como le contaríamos a sus padres de la boda.
Él seguía creyendo que sus padres lo matarían, pero que después de conocerme, se enamorarían.
Eso decía él.
-Voy al baño, ahora vuelvo.
Daniel se levantó de la silla y se dirigió al pasillo de los sanitarios.
Me quedé leyendo una revista mientras tomaba mi capuchino.
-¡Oh Ana!
Al escuchar mi nombre me sobresalte.
Levanté la mirada y ahí estaba Taylor.
Vestida como una diva de Hollywood, con su ropa cara y a la moda.
-Hola...- me límite a decirle. Regrese a la revista.
-Veo que estas acompañada... ¿Es tú prometido?- jaló una silla a la mesa y se sentó.
-Si...
-Listo.- la voz de Daniel me interrumpió.
-Oh debe de ser él.- me susurro Taylor, guiñando el ojo- Un placer, soy Taylor Steel.
-Daniel Roter- tomo la mano de Taylor.
-Hay Ana es tan caballeroso...-miro detrás mío y agito su mano.-Daniel, él es Ross.
<<Lo que me faltaba>>
-Mucho gusto.- dijo Ross estrechando su mano.
-¿Y de donde se conocieron?- Daniel movió su banco cerca de mi lugar para que Ross se sentará.
-Fuimos a la escuela juntos.- le dijo Taylor.- pero cuenten me como es que se conocieron.
-El último año de la Universidad, vine de intercambio. Soy de Noruega. Y bueno, desde el primer momento en que la vi me enamore de ella- me miro, vaya era tan romántico ese momento. Pero la cara de Ross no lo era- así que, varios meses después le pedí que fuera mi novia... Pero me rechazo. Sólo fue hasta un 16 de Junio que me dijo que si.
-Hay Ana, que pesada eres, ¿no Ross?-lo codeo.
-Si, claro- dijo sin interés.
-¿Cuanto tiempo llevan juntos?- volvió a preguntar Taylor, pero esta vez dirigiéndose a mi.
-Tres años.- Daniel me abrazo por la cintura y me acerco a él. Pude ver como Ross apretaba la mandíbula.
-¡Oh que hermoso!
-Bueno, ha sido un placer conocerles, pero Ana y yo tenemos que hacer cosas.- Daniel se puso de puso de pie y me tendió su mano.
-El placer es mutuo, que sean felices- dijo Taylor.
Daniel me dio mi chamarra y me tomo de la mano.
-Nos vemos, hasta luego.- se despidió de ellos.
Caminamos a la entrada y salimos de ahí. Abrió la puerta del coche y me subí.
Pude ver como Ross estaba mirando a la ventana.
<<Te lo mereces>>
•••
OTRO CAPÍTULO CORTO!! PERO NO SE PREOCUPEN, ME ESTÁN LLEGANDO MÁS IDEAS A LA CABEZA... Y PUES GRACIS OTRA VEZ POR LEERLA.
SE LOS PIDO DE TODO CORAZÓN Y VOTEN, COMENTEN, PASEN LA HISTORIA A SUS AMIGAS.
GRACIAS Y SÍGANME QUE LAS SIGO TAMBIÉN <3
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Una corta historia de amor (Sin Editar)
Short StoryAna, relata la historia de dos jóvenes que luchan por estar juntos y ser felices. Es la típica historia de amor... ¿Pero que tan típica pudo ser?
