CAPÍTULO 6•

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Noche buena llego y mi padre también.

Su viaje se extendió y tuvo que regresar un día antes de noche buena. Lo que me molestó mucho porque me perdí de unas vacaciones con mamá.

Ross aún no regresaba y con trabajos y me mandaba un mensaje.

Lo necesitaba mucho.

-Hija, la cena esta servida.

Mi padre entró al estudio, sacándome de mis pensamientos.

Lo seguí hasta el comedor, que se encontraba todo decorado. La mesa tenía un mantel largó rojo con pequeños adornos navideños.

Karen estaba vestida con un vestido rojo con medias negras y tacones bajos. Mi padre, vestía un suéter de rombos color café.

Nos sentamos a cenar la típica comida de ese día. Estábamos en silencio, mi padre devoraba la pechuga de pavo con algo de ensalada.

Al terminar la cena, fuimos al árbol a abrir los regalos.

Primero Karen abrió los suyos, era ropa y algo de maquillaje.

Mis regalos eran al igual que los de Karen, ropa navideña y para el frío.

Los de mi padre eran accesorios, pues no le gusta que le regalaran ropa o algo así.

Mi padre se sentó en el sillón y nos contó acerca de sus negocios.

No le puse atención, sólo asentía de vez en cuando.

Dieron las dos de la mañana y yo me fui a dormir. No tenía ganas de nada. Estaba aburrida y algo triste.

Desperté tarde, era casi el medio día.

Como pude me paré de la cama y fui a ducharme. Salí de la regadera y un frío me atacó por todo el cuerpo. Ese día era uno de los más fríos de diciembre.

Bajé al comedor esperando a ver a alguna persona por ahí. Pero no había nadie. Entré a la cocina y estaba vacía.

Busqué en la nevera algo para almorzar y encontré la típica nota en el refrigerador.

Se habían ido de compras o a resolver algunos asuntos pendientes.

¿Acaso no había Navidad más fea?

Me senté en la sala. Y me quedé ahí, mirando a la nada y pensando en lo mismo.

Quedé así por unos minutos o algo así, cuando el teléfono de la casa sonó.

Levanté la bocina y contesté.

-Buenas tardes.

-Buenas tardes, disculpe ¿se encontrará la señorita Ana?- una voz gruesa contestó.

-¿Quién la busca?- mi voz comenzó a temblar.

-El señor la esta esperando. En 5 minutos un coche pasará por ella a su casa. ¿Podría avisarle?

-Pero... ¿Quién? ¿Cuál señor?

-Que tenga linda tarde, hasta luego- y me colgó.

-Aguarde...

¿Qué demonios había pasado? ¿Qué señor? ¿Mi padre?

Quede inmóvil por un tiempo.

La puerta sonó. Tocaron tres veces.

Me puse nerviosa y no sabía que hacer.

Fui a la puerta. No debía abrir, pero la curiosidad mató al gato. Abrí muy lentamente la puerta.

Una corta historia de amor (Sin Editar)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora