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POV AIDEN:

Estaba llenado hacia el hospital para visitar a Halsey, hoy se tenían que resolver cosas y en ella quedaría la decisión de perdonarme o sólo quedar como amigos, o nada.
Quería descartar la última opción. Dolería mucho si ella quisiera desaparecer de mi vida, lo que pasó el día del baile jamás me lo perdonaré porque es algo imperdonable y se que los humanos cometemos errores pero si mis errores hacían sufrir a la chica que amo y llegar hasta este punto prefería no cometer ninguno más.

Lo cual seria difícil pero podría hacerlo, lo haría por la única persona que me queda, no había ido a visitar a mi padre tampoco quería hacerlo verlo a la cara sólo aumentaban las ganas de vomitar cuando tan solo salían algunas palabras de su asquerosa boca. Recuerdo cuando éramos una familia tan feliz y cariñosa, mi padre había esfumado todo ese cariño y felicidad que tenía.
Esfumó cada uno de mis sentimientos, y no solo estaba lastimado por dentro si no también por dentro, nadie entendía mi dolor y sufrimiento la única persona que lo hacía era Halsey.

Llegué al hospital mirándolo, es blanco y en algunas partes se notaba que la pintura se estaba desgastando, me desagrada este tipo de lugares, sólo hacen que recuerden. Y parece que el universo solo quiere verme sufrir cada día. Me baje del coche y camine hasta las puertas del hospital empujándolas y adentrándome al lugar, el olor era a medicamentos, fui i pregunte por la paciente Halsey Williams y una enfermera me indicó que estaba en la habitación doce.
Camine y camine hasta encontrar la habitación donde ella estaba, tocando dos veces la puerta y recibiendo un "pase" de una voz tan dulce y amable.

—¿Se puede?.- Dije entre abriendo un poco la puerta y pasando de a poco a la habitación.

—Ya estas aquí, no tendrías porque preguntar.

—Me encanta cuando usas ese tono sarcástico.

—Vete al diablo.- me respondió arrugando la nariz y frunciendo as cejas y los labios, se veía tan tierna.

Sonríe y me acerqué a ella sentándome al final de la cama y completando su belleza.

—¿Acaso tengo algo en el rostro?.- me pregunto mirándome fijamente a los ojos, con una ceja levantada, me extrañaba su comportamiento pero sabía que estaba actuando así por lo sucedido después de todo la comprendo.

—Tanta belleza que podría cegar a cualquiera que te vea, con tan solo verte a los ojos es inevitable no enamorarse de ti.- Le guiñe un ojo haciéndole sonrojar.

—Deja de intentar arreglar las cosas con tu cursilería, no va a funcionar conmigo, ahora dime que haces aquí. Y no te atrevas a halagarme o algo parecido porque te prometo que gritare y le pediré a los enfermeros que te saquen de aquí.

Suspire no podía con esto, estaba negándose a ella misma de ser amable o simpática conmigo, sus palabras dolían en cada fibra de mi cuerpo, odiaba esto, odiaba esa sensación de no poder decirle nada que la lastime, odiaba sentir un cosquilleo cuando la veía.
Y entonces... La bese, lo hice porque lo necesitaba ambos lo necesitábamos, necesitábamos estar juntos aunque nos neguemos el mismo no nos iba a ganar esta vez, esta vez no iba a cometer más errores, ella era lo único que quería. Y estaba seguro de ello.

Ella me separo en un instante mirándome de una forma que ni yo podía traducir, eran indescriptibles, sus sentimientos eran indescriptibles más que los míos.
De pronto sentí una cachetada en mi mejilla haciendo que revolee la cara de un lado, soltando un gruñido. Mierda.

—Te quiero lejos de aquí.- como no le hice caso a sus palabras me miro y por fin pude ver lo que sentía, dolor y traición.- VETE!.- Me grito con los ojos llorosos y su labio temblando, decidí que era mejor irme, iba a respetar sus derechos, la amaba demasiado como para no hacerlo. Así que me levanté no sin antes verla por última vez con sus ojos rogándome que regresara, pero a la vez me fuera, la había lastimado demasiado.

Ese día aprendí algo.

<<Valora a las personas cuando las tienes, no cuando las pierdes>>

Hey, Egoísta. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora