-.Veintiséis de febrero del 2004, jueves.-
–¡Corre niña! – Grite a mi amiga, con la cual corría para alcanzar el tren de vuelta a casa–
–No lo perderemos, tranquila –Exclamó agitada– ¡Ya casi llegamos!–dijo feliz–
...
Ambas corríamos para alcanzar el tren, que nos llevaría a Madrid, de regreso a casa. Finalizar los estudios en un colegio de intercambio, no es nada fácil, mucho menos teniendo a una histérica amiga. El tren hacia nuestra primera parada antes de llegar a Madrid, salía en minutos, y ya era típico de nosotras llegar tarde a todos lados. Corriendo desesperadas, con las mochilas colgadas en nuestros hombros y las maletas en las manos, logramos llegar a tiempo. Descansamos aliviadas y sacamos nuestros pasajes. Acto seguido, guardamos nuestros equipajes. Enseguida nos hicieron subir. Íbamos en uno de los últimos vagones.Mi nombre es Florencia, Florencia Hernández. Tengo 22 años y soy estudiante de intercambio de la Universidad. Mi amiga se llamaba Silvia Muñoz. Nos conocimos, exactamente por el intercambio, hace 4 años. Ambas somos de Madrid y mejores amigas. Cuando lleguemos, un departamento nos espera, juntas.
Nuestros padres nos dieron el permiso. Mi madre, Alma Fuentes y mi padre Daniel Hernández siempre se esmeraron para darme lo mejor. Ya me dejaron ir desde hace 4 años, por lo que les va a resultar fácil no verme más en casa.En cambio, los padres de Silvia, la madre Amalia García y su padre Francisco Muñoz viven separados, pero aún así, eran grandes amigos y compañeros, que siempre dieron lo mejor por su hermosa hija, por la razón de tenerse afecto aún.
Silvia era una hermosa rubia. Su cabello era un rubio oscuro dorado, largo hasta la cintura, el cual hacía resaltar sus ojos grises. Nariz algo chata y boca chiquita... De rasgos finos. Era algo flaca y muy frágil, lo que la hacía aún más hermosa.
En cambio, yo era todo lo contrario. Ojos cafés oscuros, con un castaño lo bastante claro para el cabello. El pelo cortado a la mitad era lo mío. Nariz respingona y sonrisa grande, con los labios carnosos que la acompañaban. Era más rellenita y por lo tanto más fuerte... Lo que causaba, no ser casi mirada por nadie, aun así, estaba feliz con quien era.Y mientras yo cuento esto, Silvia me hablaba y se quejaba.
–¿Que tanto piensas? –Preguntó, la miré divertida– Hay niña, ¡Que haré contigo –Exclamó–
–Estoy bien –Reí e afirmé– Sólo me distraje –Sonreí–
–No se como estás tan tranquila –Miré desconcertada– ¡Dos semanas de viaje Florencia! –Exclamó, reí divertida– Faltan 14 días para el 11 de Marzo, nos vamos a morir... ¡Dos semanas en tren! –Volvió a exclamar–
–Vamos a hacer paradas, vamos a poder bañarnos, cenar y volver al tren, vamos, va a ser divertido. –Miró de mala gana– Piénsalo, te di a elegir, avión o tren, pero con tu fobia, ¿Cómo pretendías hacerlo?
–Sabes muy bien que desde la tragedia del 2001 tengo miedo, lo viviste conmigo –Dijo histérica–
–¡Pero no vamos a morir por viajar en un avión! –Exclamé optimista– Todo va a estar bien, tomemos tren o avión –Curvó sus labios y bajó la mirada, asustada –Tranquila –Dije tomando su hombro y sonriendo –Todo va a estar bien –Musité en bajo volumen, sonrió ella también, mirándome otra vez–Apenas hicimos esos simples gestos, nos dimos cuenta de que el tren ya había arrancado. Enchufé mi MP3, mientras Silvia miraba por la ventana, ya que tenía ese lado. Mientras volaba con la música, veía a personas venir y volver, moviéndose de un lado a otro.
Había muchos chicos jóvenes, muchos de intercambio, y otros que no había visto nunca...Uno captó mi atención.
Morocho castaño claro, casi rubio, podría definirlo mejor, ojos marrones claros, muy hermosos, una sonrisa simpática, fue la que me dirigió al verme, me sonrojé y bajé mi mirada. Me había perdido en esos ojos, tenía que volver a verlos, levanté mi mirada para reencontrarme con él, pero había desaparecido de la nada.
Desconcertada, me giré hacia el lado de Silvia y cerré los ojos. Quería retener su imagen en mi memoria.
Pero sus ojos, fue lo que quedó en mi memoria para siempre.
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El Tren de los Silencios #InsideAwards2017
Novela JuvenilFlorencia Hernández, una chica de unos 22 años, viaja en un tren para volver a su lugar natal. En ese tren, irá escribiendo un diario sobre lo que va pasando, en el cual, irá apareciendo la historia del amor de su vida, quien conoció allí, y que sin...