-Oye... ¿Cuál es tú nombré ? -Me preguntó, lo miré sorprendida- Digo, me encantaría saber el nombre de la chica que cada noche entra en mis sueños...
Lo miré más sorprendida aún. ¿Cómo podía ser yo la chica de sus sueños? ¿Acaso era cierto, o sólo era un poeta? Me sonrojé con solo pensarlo y bajé la cabeza, sonreí levemente.
-Que hermoso poema -Musité- Me llamo Florencia, un gusto -Dije extendiendo mi mano-
-Que hermoso nombre... Creo que te llenaría de flores, así el hermoso jardín de tus ojos se vería más colorido -Sonrió, y yo volví a bajar mi mirada-
-¿Cuál es el tuyo? -Pregunté intrigada-
-Bueno, creo que no tienes derecho de saberlo ahora, cariño -Dijo dulcemente- Pero creo que mi nombre sonaría mucho más hermoso si sonara con tu hermosa voz... -Me sonrojé nuevamente- Oh, lo siento, creo que he de incomodarte -Dijo avergonzado-
-Todo un poeta, ¿Verdad? -Pregunté incrédula, él ni se imaginaba que mi corazón palpitaba aún más cuando me decía esos poemas-
-Escribir es unas de mis pasiones... Quién sabe, una afortunada mujer puede esconderse debajo de mis versos -Sonrió, mirándome a los ojos- ¿Te gustaría leer algunos? -Preguntó entusiasmado-
-Si... Sería maravilloso -Contesté con poco entusiasmo-Era obvio que la dueña de esos poemas, era una hermosa y afortunada mujer... Creo que mis sueños e ilusiones se fueron por la borda... Por fin iba a saber los más oscuros secretos, de este hermoso y romántico hombre. Comencé por la primera página, pero al parecer eran relatos, como los que yo hacía... Asique, seguí pasando, hasta que algunos relatos llamaron mi atención.
"Era una hermosa tarde, sobre este tren una vez más. Y ahí me encontraba yo, sentado frente a esa mujer hermosa. Sonreía y hablaba una y otra vez con su amiga... Y no me cansaba de observar lo hermosa que se veía. Ella a veces, me miraba tímida porque sentía mis miradas sobre ella... ¿Acaso tenía que ser tan tonto? ¿Cómo no podía disimular un poco más? Dejé que mis mejillas tomaran un color rosado, mientras ambos cruzábamos miradas. ¿Cómo podía yo, acercarme para reconocer esa dulce voz que saldría de esos carnosos y finos labios? Con sólo imaginarlo, creo que podría morir".
"La noche estaba oscura, estaba fría también. Soñé con su silueta, era la primera noche que ella me invadía. Sus finos brazos estaban protegiéndome, mientras con su mirada me hacía sentir seguro, me hacía sentir bien conmigo mismo. Ella cuidó de mí, y me protegió de todo aquello que podría atacarme en ese mismo momento... Pero no dejó que nada me sucediera... Y esa fue, la primera noche que soñé con la chica de ojos pardos".
¿Chica de ojos pardos? ¿Quién era esa afortunada muchacha? ¿Acaso este chico pensaba las mismas cosas que yo? ¿Ella sería la chica de sus sueños? ¿Sería... Yo? Tragué saliva sonoramente y seguí pasando las páginas.
"Era un nuevo día... Y esta vez, no pude encontrarla. Pensar que siempre iba detrás de ella, sólo para pedir los pasajes que coincidieran con su asiento, la seguía a cada hotel, a cada lugar que ella iba... Simplemente estaba obsesionado y loco de amor, y temía que ella se entere de todo esto, y me tema de mi locura... Pero yo sólo era un loco enamorado. Esta vez, había fallado. La busqué por cada vagón y rincón del tren, pero me fue imposible hallarla... Busqué consuelo en mi compañero, y dejé que seque mis lágrimas. Quedé dormido sobre él, y de nuevo esa noche soñé con ella... "Nunca te dejaré ir, sólo búscame" Imploraba su dulce voz en mis sueños. Me sentí de nuevo tapado por el calor de sus brazos, pero cuando desperté... Sólo era el hombro de mi compañero que me acompañaba en esa noche...".
"Por más que buscara sus huellas, su perfume, y todo lo que me hacía recordar a ella, era algo imposible. ¿Cómo podía seguirla sin que tema de mí? ¿Sin que sepa quién soy? Solamente era un desconocido para ella, ella sólo conocía mi cara. Sólo mi compañero sabía quién soy, sólo él sabía quién era en verdad. "Amigo, estás loco, sólo es una chica más" Decía el todo los días... Pero esa chica, esa hermosa chica no era una más, era la dueña de mi corazón. Y ahora que la encontré, no podía dejarla ir".
"Estaba completamente obsesionado, esto ya me superaba. Estaba enloqueciendo por esa mujer, estaba completamente loco. "¡Pero detente, ella te temerá!" Me gritaba mi interior a todo pulmón, y yo sabía que era cierto... ¿Pero como confesarle quien era yo, sin que me tema? Me arriesgué, la seguí y intenté darle más de mil señales... Pero me resultó imposible, ella seguía sin notarme. Comencé a dibujar su rostro, y cada uno de sus rasgos en la primer superficie plana que encontraba, no quedaban tan hermosos como ella misma, pero era lo único que podía tener para recordarla".
Pasé algunas páginas, y vi unos dibujos. Algunos eran de una muchacha sonriente mirando fijo... Otros de la muchacha leyendo o escribiendo, e incluso durmiendo. Otros, de ella sacudiendo o atando su cabello... Eran fascinantes y me pareció haber visto esa cara en algún otro lado. Los observé con atención, pero no lograba determinar quien era... También, debajo de esos dibujos había una forma particular, una clase de firma muy delicada. ¿Acaso era su nombre? Intenté leerlo un poco mejor, pero sentí como él quitó el diario de mis manos... Lo miré desconcertada.
-Deja que busco los poemas... -Dijo tomando el diario, y sonriendo nerviosamente-
Comenzó a dar vueltas y vueltas las finas hojas del diario, buscando con detenimiento los poemas dedicados a la afortunada mujer. Una vez encontrados, sonrió y me miró entusiasmado. Me dio el diario y comencé a leer en mis pensamientos los pequeños y cortos fragmentos... Tantos poemas iban dedicados a la hermosa mujer, que hasta hacían emocionarme pensando que eran dedicados a mí. ¿Cómo este chico podía tener tantos encantos? Sea quien sea esa mujer, se había ganado el corazón de una persona maravillosa.
-Oye, esto es maravilloso -Lo miré con mis ojos lagrimosos- Sea quien sea esa mujer, es tan afortunada -Sonrió y yo también- ¿Por qué no vas y se lo dices, y se lo muestras al igual que a mí? -Pregunté incrédula-
-Porque... ¿Sabes? No podía pasar un solo día más, sin que sepas todo lo que yo siento por ti, querida princesa -Dijo dulcemente-Lo miré impresionada, nuevamente. ¿Acaso era todo real, todo era para mí? Observé su rostro, que esperaba una respuesta del mío... ¿Cómo podía decirle yo, que él era mi príncipe azul, el dueño de mis sueños y de mi corazón? ¿Acaso yo también debería mostrarle todo lo que he escrito de él? ¿Qué era lo que tenía que hacer ahora? Estaba por decirle todo, pero él arrancó su diario de las manos y se puso de pie. Lo miré nuevamente, con la ilusión en mis ojos.
-Sólo recuerda mi nombre... Lo has visto, créeme. Ahora sólo te suplico, que no me olvides... Volveré por ti -Sonrió dulcemente-
Vi como empezó a alejarse del vagón, para dirigirse a su nuevo destino. Me puse de pie, y lo miré irse... Sabía que no podía mirar hacia atrás nuevamente, creo que no podría volver a detenerse... Mi mente aún no reflexionaba todo lo que había logrado enterarme hoy, todo lo que había visto... ¿Se supone acaso que sabía su nombre? ¿Quién era ahora, el chico de los ojos mieles?
¿Acaso... ahora tenía una identidad? ¿Yo tenía que recordarla? Volví a tomar asiento y tomé mi cabeza con fuerza... ¿Cómo podría yo descifrar su firma, y esas finas letras? Tomé mi diario rápidamente, y mi lápiz con punta filosa. Observé la estación en la cual me encontraba, y recién la próxima estación era parte de mi siguiente destino... Todavía tenía un rato para charlar este asunto con mi cabeza. Desperté a Silvia rápidamente, ella se exaltó un poco por mi forma de despertarla, pero la necesitaba... Esto no podía hacerlo sola, no ahora. Falsifiqué su firma en una de las hojas de mi diario, y comencé a sacar sus conclusiones... Creo que todos estos años en el colegio, me han servido para muchas cosas. Silvia no entendía, pero no podía explicarle ahora... "Prometo hacerlo cuando estemos en el hotel, enserio" Repetí varias veces, para que entienda. "Ahora sólo necesito tu ayuda... ¿Puedo contar contigo?" Pregunté, ella sólo asintió y comenzó a ayudarme. Sabía que tenía que explicarle más de mil cosas, pero valía la pena... Ella tenía mente muy abierta para estas cosas, sabía que podía ayudarme a resolver todo esto.
Y ahora juntas, comenzamos a sacar conclusiones... ¿Quién eres, chico de ojos cafés? Creo que no falta mucho para que sepa quién robó mi corazón.
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El Tren de los Silencios #InsideAwards2017
Novela JuvenilFlorencia Hernández, una chica de unos 22 años, viaja en un tren para volver a su lugar natal. En ese tren, irá escribiendo un diario sobre lo que va pasando, en el cual, irá apareciendo la historia del amor de su vida, quien conoció allí, y que sin...