Capitulo 8

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-Veintinueve de Febrero del 2004, Domingo-.

De un momento a otro, abrí mis ojos. Parpadeé varias veces para divisar donde me encontraba... Creo que había olvidado que estaba viajando en un tren, y creo que estaba olvidando que tuve una pesadilla horrible... Bueno, o eso deseaba yo, no era más que la cruda realidad. Levanté mi cabeza y rasqué levemente esta. Mis pelos eran un desastre, por lo que busqué un cepillo en mi bolso. Mientras me peinaba, observé las ventanillas y pude ver que era de noche. Solté un suspiro, creo que algo que odiaba era la oscuridad...

Bueno, por el simple hecho de que esta a veces no deja ver las estrellas. ¿Por qué había que esperar para que la luz brille otra vez? Creo que era injusto, y la estrella más hermosa era el Sol que todas las mañanas se aproximaba... Y amaba verla salir nuevamente, amaba sentir el calor de esta.
Entrecerré los ojos y me volteé. Una vez que termine de cepillar mi cabello lo guardé en mi bolso y miré a Silvia. Ella se quedó dormida con sus auriculares, y al parecer... Con un libro en sus manos. Estaba bastante incómoda, así que se lo saqué de las manos y ella se exaltó. Sonreí tímidamente, y ella suspiró de alivio. Me dio el libro y lo guarde, e hice una seña para que siga durmiendo. Ella se sacó sus auriculares para darse vuelta y durmió plácidamente.

Me giré y miré hacia el techo del tren, suspiré y cerré los ojos. La imagen de él venía una y otra vez a mi cabeza, y no me sorprendía que su sonrisa también apareciera frente a mi. Podía sentir como el momento en que nuestras miradas se cruzaron se repetía una y otra vez por mi mente, haciendo que sienta más de mil mariposas usurpando mi estómago. Abrí mis ojos de a poco y los fregué con mis dedos. Llevé una mano a mi estómago por la sensación que había causado ese simple pensamiento. Seguí mirando hacia arriba, con la vista perdida... Necesitaba sentir ese sentimiento profundo, necesitaba sentirlo cerca... Era lo único que pedía, y ahora era más que imposible. Con cierta inestabilidad, me puse recta en el asiento e hice sonar mi espalda. Cerré los ojos con fuerza y los apretujé varias veces. Ya había pasado el 28 de Febrero, y ahora estaba pisando el nuevo día del año... Que horror. Aún faltaban horas para llegar al próximo destino... Se sentía más interminable, aún más sin haber gozado ver sus ojos que me tenían muerta a sus pies. Antes de abrir mis ojos, rodeé el cuello hacia los costados, el cual tenía muy contracturado. Me encorvé y abrí los ojos. Levanté la vista y mi corazón se paralizó.

Ahí estaba, en el asiento frente al mío, nuevamente. ¿Cómo nunca pude notarlo? ¿Acaso es un fantasma, o tiene alguna clase de poder sobrenatural? Mis ojos negros se encontraban bien abiertos, por la sorpresa que estos se habían llevado. Mi cuerpo se relajó y solté un largo suspiro. Me limité a observar la hermosa escena.

Sus hermosos ojos cafés estaban cerrados, muy delicadamente... Se notaba que estaba soñando plácidamente. Su boca estaba medio abierta, y parecía con ganas de roncar... Quizás no respiraba bien al momento de dormir, y creo que lo afirmé bien al momento de dormir, y creo que lo afirmé porque su respiración era muy pausada... Casi podría decir que no respiraba. Y creo que eso me daba un indicio más a que tenía una clase de poder para tele transportarse, o algo así. Sus piernas estaban medio abiertas, y las suelas de sus zapatos estaban bien pegadas al piso... Tenía piernas bastante largas. Observé con cierto cariño la escena que había a algunos metros de mi, pero aún así estaba demasiado cerca... Al parecer, estaba tapado con una manta... Pero esta estaba caída. Estaba muy acurrucado, creo que tenía frío.

Por un momento, creí que era mi oportunidad para acercarme a él... Así que lo hice. Creo que quedé lo bastante arrepentida al sentir que lo había perdido, y ahora tenía que aprovechar cada oportunidad que Dios me diera... Parece que me merecí una segunda oportunidad. Me puse de pie cautelosamente, sin hacer ruido. Mientras me agarraba con los fierros para sostenerse, me fui acercando a él... Quedé a pocos centímetros de él, estaba temblando. Puse la mano sobre mi frente, ya que sentía que iba a tener un pico de temperatura. Levanté la manta lentamente y lo tapé. Se movió lentamente lo que hizo que me exalte un poco. Pedí en mi interior que no se despertara... Y gracias a Dios no lo hizo. Sonreí y lentamente retrocedí y volví a mi asiento, y seguí observando con ojos iluminados su figura dormida.

Sentí felicidad en mi interior, sentí que todo volvió a tener sentido... Y ahora, es cuando me di cuenta de que las segundas oportunidades si existen... Y ahora, no tengo que desaprovecharla. Saqué mi diario y comencé a escribir.

"Querido chico de ojos cafés: ¿Por qué es que me tienes tan loca? Verte fue como una gran luz en mi vida, me iluminaste el camino para seguir, e hiciste que no me pierda, hiciste que mi vida vuelva a tener direcciones... ¿Cómo hiciste para volver? ¿Acaso fuiste mordido por una araña radioactiva? Bueno, eso quizás sea posible. Es como si desde lo más profundo de mi alma hayas salido para buscarme, porque sabías lo larga que era la agonía sin tus ojos..."
Sentí que mi cabeza daba vueltas, sentía una interminable jaqueca dentro de esta... Como si alguien diera una fiesta, o algo así... Bueno, mi interior sentía una alegría extremadamente grande, que no me sorprendería que eso esté afectando mis sentidos. No pude escribir más, y cerré el diario delicadamente. Lo guardé con sumo cuidado y cerré mis ojos... Mientras esbozaba una gran sonrisa.

El Tren de los Silencios #InsideAwards2017Donde viven las historias. Descúbrelo ahora