2T / Capítulo 16. El Reencuentro

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Varios meses después de haberme enterado de que estaba embarazada de Zeta, seguía viviendo una vida tranquila y divertida junto a mis amigos Adrián y Alicia.

Adrián que ya había cumplido 25 años, se comprometió con su pareja, que al parecer era japonés como yo. De vez en cuando, Adrián dejaba que aquel chico, de nombre Kinai Naoki, y yo habláramos en nuestro idioma, ya que Adrián todavía no lo manejaba muy bien, pero le gustaba enterarse de lo que fuere que habláramos.

Por otra parte, Alicia, después de cortar con el que era su novio al enterarse de que este se iba con todas las chicas con las que podía, caminando junto a mí por las calles del pequeño pueblo, se chocó con un chico alto y muy guapo, y después de un tiempo de haberse conocido mejor, salió como resultado una relación muy amorosa entre ellos 2.

Mientras tanto, ahí estaba yo, con mi tripa cada vez más grande, con la vida que engendramos Zeta y yo antes de que me fuera del hospital.

Me desperté dolorida, con apenas unas pocas fuerzas que intentaba no malgastar, me levanté y sin cambiarme de ropa ni nada, salí al salón para sentarme en el sofá. Al mirar a mi alrededor pude observar que Adrián no estaba y no olía al típico perfume que usaba Alicia, que llenaba el ambiente de un dulce olor a coco. Ninguno de los dos estaban, eso era muy raro. Llamé a Naoki para preguntarle si estaba con Adrián a lo que el me respondió que no. Llamé además al novio de Alicia, y volví a preguntar exactamente lo mismo y me respondió igual que en el caso de Adrián, Alicia tampoco estaba.

De repente, empecé a oír unos ruidos en la puerta principal, me levanté y fui poco a poco a ver de quien o que procedían aquellos estruendosos sonidos. Casi sin darme tiempo a abrir la puerta, esta se movió, dejando ver una figura delgada, de mujer, no más alta que yo.
A su lado, había otra figura, pero esta vez era de un hombre, alto, delgado pero musculoso.

- Silueta femenina: ¡¡Mei!! TE HE ECHADO TANTO DE MENOS.- Oí sollozar a la voz de la figura femenina mientras me abrazaba y zarandeaba, estaba claro, era Yui sin dudarlo.

Yo, llorando de la emoción, la correspondí a aquel emotivo abrazo.

- Silueta masculina: Mei... n-no... te lo p-perdonare jamas...- Gimoteo la voz de la silueta masculina, otra vez, reconocí la voz, y lo abracé casi sin pensarlo con más lágrimas en los ojos.

Mis mejores amigos me habían conseguido localizar. Pero todavía me faltaba alguien, alguien a quien quería, pero a la vez, me negaba a ver.
Miré a ambos lados, detrás, arriba y abajo, pero no lo encontraba.

¿Tan poco le había costado olvidarse de mí? Me pregunté en aquel momento sin pensar si quiera si le haba pasado algo que le hubiera impedido venir.

Casi que lo prefería así, si lo hubiera a haber llegado a ver en ese momento, no habría sabido como explicarle todo o ni siquiera como mirarle, después de haberme escapado de Japón de esa manera. Tan educada como mi estado de ánimo me permitió, les invité a pasar, acomodé sus cosas en mi cuarto y les invité a una taza de té. Una vez que ya estuvimos todos sentados en el sofá, decidí preguntar por Zeta.

- Mei: Chicos... y... ¿Zeta?.- Pregunté con la voz un poco resquebrajada.

Ninguno contestó a mi pregunta ni si quiera emitieron un misero ruido, se quedaron petrificados como piedras.

- Mei: ¿Con qué tan fácil a sido para él olvidarme?...- Suspiré sacando mis propias conclusiones.

- Yui: Te equivocas.- Hizo una pequeña pausa para respirar profundo.- Al contrario, no a habido un día en el que no pensara en ti, ¿¡SABES COMO DE DESTROZADO LO DEJASTE!? ¿¡SABES CUÁNTAS NOCHES Y CUÁNTOS DÍAS A LLORADO ÚNICAMENTE POR TI!?
¿¡Tienes acaso una misera idea de cuán mal lo ha pasado por tu huida!?

- Ayato: Yui... no grites...- Suspiró mientras le cogía del brazo para volver a sentarla.- Lo que Yui quiere decir es que, ni siquiera después de tantos meses se a olvidado de ti, pero justo al contrario, por lo que parece, tu ya si le olvidaste.- Exclamó mientras me miraba detenidamente la tripa.

- Yui: Y claro, esta eso también, la criatura que llevas dentro.

- Mei: ¿¡Eh!? ¿C-cómo sabéis que estoy embarazada? Siempre llevo camisetas muy anchas para que no se note y con este pijama no se nota nada.- Pregunté realmente sorprendida y asustada.

Justo en el momento en el que yo pronunciaba estas palabras, se abrió la puerta, pero a causa de la tensión de aquel momento no hice especial caso a aquel acontecimiento.

- Adrián y Alicia: Se lo dijimos nosotros.- Respondieron a la vez en perfecta sincronía en mi idioma natal.

- Mei: ¿¡EH!? Pero...chicos...- Respondí alborotada por aquella sorpresa tan inesperada para mí.

- Adrián: Chicos no os preocupéis, ese hijo no es de nadie de aquí.- Explicó en japones, para que ellos pudieran enterarse, poniéndole la mano en el hombro a Ayato y a Yui.

- Alicia: Es de Zeta.- Concluyó en un torpe intento de hablar japones.

Ayato y Yui se quedaron en silencio, con los ojos llorosos y boquiabiertos al oír esta increíble noticia.

- Yui: Pero... ¿De cuantos meses estas?

- Mei: Estoy de 6 meses y medio.- Dije acariciando mi hinchada tripa.

- Ayato: Pero esto es... Maravilloso... ¡¡¡Tenemos que decírselo a Zeta ya!!!

- Yui: Pero él...- Se detuvo de inmediato al ver mi expresión de preocupación al oír su nombre.- Mei... ¿No quieres que Zeta lo sepa?

- Mei: Seguramente el me odiará por irme así de allí.- Respondí bajando la cabeza avergonzada.

- Ayato: No. Él te sigue queriendo, y no ha habido un día en el que no halla llorado por ti.- Me explicó dándome la mano cariñosamente. De verdad que echaba de menos el tacto de las manos de mi mejor amigo. A la par que él, Yui también aprovechó para darme un abrazo bien fuerte.

Decidí explicarles en español a Adrián y a Alicia, la situación y la historia que yo misma había intentado olvidar con tantas ansias y lágrimas. Cuando hube terminado, les expliqué en japones a Yui y a Ayato, todo lo que me había sucedido desde que abandoné Japón hasta ese mismo día. Cuando las dos partes se enteraron de todo, se miraron y asintieron con la cabeza.

Alicia y Adrián: Hay que decírselo a Zeta.- Afirmaron en español mientras me rodeaban cada uno por un lado.

Ayato y Yui: Zeta debe saberlo inmediatamente.- Concluyeron en japones mientras me miraban con los ojos chispeantes de alegría.

La Primera VezHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora