"Se acerca, cada vez más. La luz será devorada por las tinieblas".
El dolor de hacía un momento comienza a apagarse, al parecer hoy las aspirinas tardaron en hacer efecto. Resoplo cansada mientras cierro la segunda caja y la sello con una pedazo de cinta.
La noche anterior no fue la mejor de todas, tuve un sueño alterado, desperté en la madrugada con un terrible dolor de cabeza y hasta ahora no he podido volver a conciliar el sueño. En vez de desperdiciar tiempo rodando en la cama, me he levantado para terminar de empacar los libros que donaré a "Los hijos de Dios" la asociación de beneficiencia de la iglesia de la zona.
Miro el reloj, llevo aquí dos horas, me pongo de pie y me doy una ducha rápida. Me visto con un modesto vestido amarillo lima que llega hasta mis tobillos, me calzo unas zapatillas bajas y me hago un moño alto. Llevo las dos cajas al coche y regreso para desayunar algo rápido. Cuando termino, le dejo su tazón con leche a Bombón y salgo.
La misa termina, el padre Claton me hace una señal para que me acerque a él.
—Buenos días, Adelise.
—Buenos días, padre —contesto y no puedo evitar un bostezo.
—¿Una noche larga? ¿Es que el señor Clark te ha dejado mucho trabajo para el fin de semana?
—Oh, no. Agradecería que me mantuviera ocupada, la verdad es que el insomnio y las jaquecas han vuelto. Tal vez vaya a enfermar...
—Dios no lo quiera, eres una excelente ayuda aquí y en la casa hogar.
—Esperemos, hablando de eso, he traído algunos libros para los niños.
—Oh, Dios te lo pague hija. Todos nosotros sabemos lo feliz que haces a esos niños cada vez que les obsequias algo. Sobre todo Allie, esa niña te tiene un cariño desmesurado.
—Allie es una dulzura, ella y todos los demás ¿cómo podría resistirme a provocarles esas enormes y deslumbrantes sonrisas cada vez que puedo?
—Lo sé. Bueno, deja las cajas en la oficina y puedes retirarte. —Asiento y doy media vuelta para salir cuando el padre vuelve a llamar mi atención—. Allie dejó un pedazo de tarta de manzana para ti, está en el refrigerador, no lo olvides.
—Ok, gracias nos vemos pronto — lo veo hacer la señal de la cruz en el aire y en mi dirección. Me persigno y salgo.
Me apresuro a abrir la puerta de la casa cuando escucho sonar el teléfono insistentemente, veo a Bombón agazapado debajo de varios cojines, prueba de quien sea la persona que está llamando ya lo había hecho varias veces con anterioridad. Corro al aparato y descuelgo deseando que haya alcanzado la llamada.
—¿Diga?
—Adelise —sueltan en una exhalación.
Esa voz... mis piernas fallan un poco y mis ojos que comienzan a llenarse de lágrimas viajan al retrato de ese niño que comparte conmigo el color azul en la mirada.
—Josh —susurro.
—Oh, Adelise, creí que me estabas evitando. Llevo llamándote por horas, he venido a buscarte, estoy en la ciudad.
—Josh.
—Adelise, hermanita, dime dónde estás, necesito que me permitas encontrarte. Ayer vi...—se interrumpe de golpe.
—¿Sí?
—Ayer vi a Diane —caigo en un golpe seco en el suelo, mi respiración se vuelve caótica.
—Ella, ella, ella me encontró —sollozo.
—Escúchame, Adelise, no te hará daño... Pero yo ya no lo escucho, el teléfono resbala de mi mano, mi pecho sube y baja a toda prisa, la habitación comienza a dar vueltas en un sin fin de luces y objetos borrosos. No quiero perder la conciencia, necesito permanecer despierta, ella no puede encontrarme en un estado vulnerable.
Me agarro con fuerza ambos lados de la cabeza para que la habitación deje de moverse pero no parece cambiar, tambaleándome me pongo de pie, temerosa de volver a caer estiro el cable del teléfono hasta que lo tengo nuevamente pegado al oído, no entiendo que es lo que mi hermano está diciendo y yo apenas soy capaz de balbucear mi dirección. Vuelvo a dejar caer el aparato y arrastro los pies hasta mi habitación, las imágenes frente a mí van y vienen.
Escucho ruidos en el recibidor, pisadas firmes, tacones altos resonando en el piso de madera.
Es ella.
Una figura franquea la puerta, está envuelta en un ceñido vestido color ciruela que realza sus atributos, lleva un exceso de maquillaje, a cualquier otra chica la haría verse vulgar, a ella la hace ver peligrosa, amenazadora y toda esa amenaza va dirigida directamente a mí.
Sus ojos me observan detenidamente, el poder en ellos resulta evidente, la oscuridad en ellos es la de un cazador al acechar a su presa.
Sus labios pintados de carmín forman una sonrisa cruel y afilada.
—Hola, Adelise, hola hermanita —se acerca a mí—. He venido a tomar el lugar que me corresponde. Voy a destruirte.
Sus palabras estan cargadas de honestidad, me petrifico ante la falsa caricia que me hace al colocarme un mechón de pelo húmedo detrás de la oreja.
—¿Por qué? —pregunto en un gemido—. ¿Qué he hecho para que me odies tanto?
—Destruiste a nuestra familia. Papá murió por tu culpa. Nos hiciste huir. Tú culpa, tú culpa, tú culpa.
—¡Para! ¡Basta, por favor!
—Siempre tú culpa.
—¡Vete! ¡Fuera! —escucho una carcajada cantarina y llena de emoción.
—No puedes escapar de mí, Adelise. Soy tu sombra, el dolor que compartimos nos une como una. Voy a encontrarte donde sea que estés.
—Por favor, por favor, basta —suplico.
Sus labios tocan mi frente en un beso delicado y sale sin más. Entonces pierdo el conocimiento.
Despierto gritando, arañando los brazos que estaban a mi alrededor, tratando de quitar la cara de mi hermana de mi cabeza, el recuerdo de que estuvo aquí, me persigue.
—Ella me encontró. Ella estuvo aquí.
—Diane no está más aquí. Calma, Adelise, soy yo, Josh —me toma el rostro entre sus manos y lo sostiene frente a su cara.
Las lágrimas empapan mis mejillas y me aferro a mi hermano con todas mis fuerzas, quiero convencerme de que todo estará bien, que ella no estropeará esta vida, que puedo seguir adelante, pero si lo hago me engañaría a mí misma. Su odio es más grande que ella.
ryr
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Letargo I: SOPOR
Mystery / Thriller"Duerme. No existes, no perteneces aquí" Secretos, engaños, sensualidad, suspenso y misterio envuelven la vida de los tres protagonistas en una historia donde nada es lo que parece.
