Capítulo XIV

2.9K 267 53
                                        

Será mejor que te vayas, Harry.

Finalmente ambos se calmaron. Lorena se sentó de nuevo en su asiento, y le dedicó una sonrisa cariñosa todo lo más animada que podía con sus ojos picantes y rojos de llorar. Y Harry... Harry sintió como si un alivio lo inundara. Un nacimiento de una sonrisa satisfecha en su boca, y luchaba porque no creciera. Porque lo había hecho, le había costado, pero como lo había prometido, había luchado contra sus miedos y se lo había contado. No podía evitar sentirse un poco orgulloso al pensarlo. ¿Louis sonreiría cuando se lo contase?

El corazón del rizado volvió a latir rápido, nervioso. Abrió sus piernas y colocó sus manos en el hueco que dejó en el asiento, inclinándose hacia adelante. El miedo que tenía antes se había disipado un poco y, aunque estaba nervioso, se sentía un poco mal por haber pensado que Lorena no lo apoyaría.

Empezó a balancear sus piernas, se sentía incómodo. No sabía si tenía que decir algo, los tres estaban en silencio. Y parecía como si Lorena y Pablo se estuvieran hablando con la mirada.

Después de un diálogo silencioso, la mujer suspiró. Se notaban sus bolsas.

-Harry, cariño.-su voz era piadosa y delicada, tratándolo con voz suave, como si el llamado se fuera a romper si hablaba demasiado alto. Tampoco parecía como si tuviera fuerzas para hablar más fuerte.-Yo te quiero, eres como un hijo para mí, lo sabes. Deberías habérmelo dicho antes, mucho antes de que esto se volviera así. Lo siento, no quiero decir que la culpa sea tuya, solo que ojalá lo hubiera sabido antes para que esto no se hubiese vuelto así. Pero lo ha hecho, y ahora creo que para que no corras ningún peligro si se enfadan será mejor que te vayas a la casa de tu madre. No te estoy echando, por supuesto que no, eres mi niño querido. Pero hace unos días, tu madre biológica volvió del extranjero y me dijo que quería que volvieses a su vida. Creo que es una buena oportunidad para que lo hagas, ella es una buena mujer y mientras estás con ella...-suspiró, Lorena volvió a suspirar. Su tono de voz era decidido, pero en su rostro se veía que no le gustaba. No quería que Harry se fuera y tener que encarar a sus hijos. Ver en lo que se habían convertido.-Pablo y yo nos encargaremos de tus hermanos. ¿Te parece bien?

Harry no sabía qué responder. ¿Irse a casa de su madre? Hacía demasiado tiempo que no sabía de ella. La vio en el funeral de su padre, pero nada más. Recordó como lloró en el funeral. Como le sorprendió. Pensó que se odiaban, pero verla así, le entristeció. No pudo decirle nada y ella no tuvo fuerzas para hacerlo tampoco. Poco después supo que se fue al extranjero a trabajar y no supo nada más.

Ahora quería que volvieran a verse. Ahora. Ahora el castaño era un remolino de nerviosismo, duda y miedo. ¿Y si decepcionaba a su madre cuando le viera? ¿Y si no le gustaba como era? ¿Y si ya no le quería? Los "y si" se apoderaban de su mente y solo quería negarse, pero el nudo en su garganta se lo impedía. No podía protestar. Sería demasiado egoísta. Lorena ya lo estaba pasando mal, para que ahora se opusiera. A demás, solo estaba haciendo eso por su bien, para arreglar las cosas con los mellizos.

-Harry.-Pablo le llamó y captó su atención. El nudo seguía ahí.- ¿Tienes un amigo con quien quedarte esta noche?

La pregunta tomó por sorpresa incluso a Lorena. Que frunció sus cejas confundida.- ¿De verdad hace falta que se vaya hoy?-bajó la voz. Al parecer aún no habían terminado de discutir esos detalles.

Pablo le respondió y en voz baja empezaron a discutir el tema. Harry podía oírlos, estaban en la misma habitación. Pero no les prestaba atención. Estaba demasiado ocupado pensando en la pregunta que le había hecho Pablo. Cuando la escuchó, el rostro y el nombre del de ojos azules pasaron por su mente. Pero no quería ser una molestia. ¿Le podía preguntar a Louis si se podía quedar a dormir con él? ¿No sería una molestia? ¿Le molestaría que le preguntara? Con todo lo que el castaño había hecho por él, se preguntaba si sería una molestia, si parecería un aprovechado. Tenía un poco de miedo. Su inseguridad volvió a apretar en su pecho. Tampoco quería negarse a Pablo, solo querían que se fuera por su bien. No sabían qué podían hacer los mellizos y no estaban dispuestos a arriesgarse. Harry lo comprendía, y no quería molestar.

El nerd. (Larry) (Larcel)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora