Camille es una joven pintora que lo posee todo.
Éxito, amistad y sobre todo amor.
O eso es lo que ella creía hasta el día de su boda, pues su prometido tomará una decisión que hará que su vida dé un giro de 180 grados.
Obligada a huir después d...
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Camille
Ha pasado una hora desde que llegué a la iglesia y nadie se ha podido comunicar con James. Mi madre ha llamado a todos los hospitales de Manhattan pero ha fracasado. No está en ninguna lista de los que han ingresado las últimas horas; Logan ha ido a la estación de policías pero no se encuentra detenido.
En verdad me estoy asustando.
Él tiene que venir. Lo tiene que hacer es nuestra boda... Se supone que vendrá.
Tiene que venir.
Siento los pasos de alguien detrás mío. Así que volteo para encontrarme con la hermana de mi novio.
—Camille —susurra tocando mi hombro—. Deberías irte. James no va a venir.
Levanto mi cabeza y le suelto una cachetada.
—¡Cállate! Él vendrá porque me ama. Dices eso porque no me soportas —murmuro—. Es sólo que está retrasado.
Soba su mejilla con recelo.
—Mira, sé que nos odiamos, pero no creo que sea correcto que te quedes aquí como estúpida esperándolo, sabiendo que él no vendrá —Suelta un suspiro—. Lo conoces tan bien como yo y sabes que él nunca llega tarde y mucho menos a algo tan importante. Sí realmente hubiera querido venir ya habría llegado, por favor no permitas que te humille.
Me quedo callada ante sus palabras porque muy dentro de mí sé que es verdad.
Él jamás llega tarde a nada. Él siempre fue puntual en todo, incluso cuando apareció en mi vida.
Sasha espera que le conteste algo, pero no lo hago, me limito a hacerme un ovillo y hundirme entre mi vestido mientras trato de controlar las lágrimas que amenazan por salir.
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El cielo está oscureciendo y todavía no se sabe nada de James. Esto empieza a cansarme.
La mayoría de los invitados se han marchado, y no lo recrimino si estuviese en su papel también lo hubiese hecho.