55. Veintiséis de Octubre

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Camille

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Camille

Recargo mi cabeza en su pecho y me dedico a ver el cielo nocturno. A pesar de que no han de ser más allá de las diez, ya ha empezado a helar un poco. 

—Las estrellas lucen fantásticas —murmura Josh—. Ojalá hubiese traído mi cámara. 

—Podemos venir otro día —Sonrío, acomodándome en su pecho desnudo—. Claro, está vez sólo para ver y disfrutar la vista. 

Él acaricia mi cabello.

—Dudo que a partir de ahora queramos estar separados el uno del otro. Esto ha sido verdaderamente maravilloso. 

Suelto una risita.

—Creo que puede haber tiempo para todo.

—Por supuesto que lo hay, princesa.

Nos quedamos callados. Cierro los ojos y me dedico a contemplar el latido de su corazón. 

Luego de unos cuantos minutos, Josh agrega lo siguiente:

—Aunque me gusta estar así, tal vez sea el momento de vestirnos. Ya hace frío. 

Me enderezo y le doy un pequeño beso en los labios. Lo miro un poco sonrojada al ver que sigue completamente desnudo, al igual que yo. 

Alcanzo su camiseta ya que está tirada a tan sólo unos cuantos metros de mí; cubro con ella mi pecho y me pongo de pie.

Josh recorre mi cuerpo e involuntariamente muerde su labio.

Le sonrío juguetona, pero le doy la espalda.  Necesito  buscar mi ropa interior, no tengo idea de dónde ha quedado.

Josh y yo desacomodamos un poco el lugar. 

Cuando la encuentro  decido vestirme rápidamente. En verdad ha empezado a bajar la temperatura.

Volteo al sentir la mirada penetrante de sus ojos color miel. 

Me encanta la forma en la que me mira. 

—¿Y ahora a dónde vamos? —me pregunta con una enorme sonrisa en la cara. 

—Es otro secreto. 

—¿Más sorpresas? —cuestiona riendo—. La verdad es que dudo que cualquier cosa que tengas planeada pueda competir con lo que acaba de suceder...

Le doy un beso en los labios y le pido que me acompañe.

Al salir pasamos de nuevo por la sala en  donde descansan mis pinturas.

—¿Esa fue la que tire? —Señala el retrato mío y de James. 

—Sí —agrego cortante.  

Josh se acerca al cuadro color café  y lo coloca en su lugar. 

Cuando era tuyaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora