Camille es una joven pintora que lo posee todo.
Éxito, amistad y sobre todo amor.
O eso es lo que ella creía hasta el día de su boda, pues su prometido tomará una decisión que hará que su vida dé un giro de 180 grados.
Obligada a huir después d...
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Camille
Sus labios están cálidos e irradian un leve sabor al licor que ambos hemos tomado. Sé que posiblemente en un rato me arrepienta, pero me dejo llevar por el momento. La sensación de su boca con la mía y su mano en mi cintura, es lo único que necesito.
La canción sigue sonando, y juro que mi corazón va más rápido que el ritmo de esta.
Mis manos ascienden hasta su despeinado cabello y lo acaricio con preocupación. Hace tanto que no hacía esto, que me cuesta un poco tomar confianza.
El beso es tierno pero completamente cargado de una energía que no sé identificar.
Nos separamos cuando la música se detiene.
Clava sus ojos en los míos y dibuja una sonrisa en sus labios. Yo, por el contrario, no lo hago.
—¿Eso es lo que sientes? —me pregunta, mientras acaricia con dulzura una de mis mejillas.
Desvío la mirada.
—Mírame —susurra —. Por favor.
Muy a mi pesar obedezco y vuelvo a observar sus ojos color miel.
—Sí, eso es lo que siento —Suspiro—. Pero ambos sabemos que esto no va a funcionar.
La sonrisa de su rostro se desvanece y mentalmente me golpeo por haber dicho eso en voz alta, pero es la verdad. Aunque muero por intentarlo. No puedo hacerlo.
Aún no.
Frunce el ceño.
—¿Por qué dices que no? Ni siquiera lo has intentado.—Hace una pausa—. Escucha, sé que te han lastimado, pero...
Alzo una mano y lo interrumpo.
—Por favor, tú no —Me encojo de hombros—. He escuchado bastante. Sé que puedes curarme las heridas. No eres el único que se ha dado cuenta de eso —Suspiro, al recordar las palabras de Rocío y de Anastasia—. Pero la cuestión es que, quiero reparar por mí misma lo que James destrozó.
Tomo su rostro con mis manos y lo obligo a verme a los ojos, ya que a mitad de mis palabras ha bajado la mirada.
—Josh, quiero que si en algún futuro algo entre nosotros se da, sea de la mejor manera posible. No quiero que mis demonios me atormenten cuando esté contigo. Hace un par de horas he vuelto a llorar por él —continuo.
Él frunce el ceño.
—Se dará. Juro que, aunque me cueste, te enamoraré, princesa.
—Suerte con eso —agrego, mientras me dispongo a retirarme de la pista de baile, sin embargo me atrevo a murmurar lo siguiente—: Y Josh, en verdad espero que la tengas.
Esboza una sonrisa y deja que me marche a través de la gente.
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