53. Todo comenzó en Londres

4.4K 376 9
                                        


Camille

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Camille

Abro los ojos cuando el aroma de panqueques recién hechos inunda mis fosas nasales.

—¡Buenos días, princesa!—dice Josh.

Trato de enfocarlo. Acabo de despertar, así que me cuesta trabajo mantener mis ojos abiertos.

—Hola—musito tallando mis parpados—. ¿A qué hora son?

—Las cinco en punto—agrega, mientras deja una pequeña charola llena de alimentos sobre la cama  —. Tranquila, tenemos tiempo de sobra.

Le dedico una sonrisa adormilada.

—Me hubieras despertado, y te hubiera ayudado a prepararlo—Señalo la bandeja.

—¿Y perderme el momento de ver tu rostro de sorpresa?—Niega con la cabeza—. No, gracias.

Se sienta a mi lado y coloca la comida encima de nuestras piernas. Prende el televisor y le deja en el canal de investigaciones criminales.

Me llevo el vaso de juego a los labios. Al bajarlo, contemplo la forma en que mira concentrado el programa. Sus ojos se abren cada vez que los policías encuentran una nueva pista.

Podría estar embelesada viéndolo por siempre.

—¿Qué?—pregunta divertido, al darse cuenta de que lo observo.

—Nada, es sólo que te ves adorable cuando te concentras en algo.

—Creí que eso ya lo habías notado. Cada vez que te veo, mis ojos lo reflejan.

Le doy un beso en su mejilla y me levanto de la cama.

Necesito ducharme, sé que si no lo hago ya perderemos mucho tiempo.

No hace ninguna pregunta. Solo se limita a sonreírme.

Esa es una de las cosas que más me agrada de estar con él. No me pide explicaciones, me deja ser libre estando a su lado.

Y eso es algo que en verdad le agradezco.

Al salir del baño lo primero que hago es desenredar mi cabello.

Hago una lista mental para revisar si todo lo que necesitaré está empacado. No es que lleve muchas cosas, pero pienso pasar todo el fin de semana allá.

Si  iré a Nueva York por lo menos que tenga provecho.

Abro una vez más mi valija, sin embargo está vez surge dentro de mí la necesidad de echar algo más en ella.

Así que sin pensarlo dos veces abro el cajón de la ropa interior y saco el conjunto de lencería que compré junto a Adeline.

Las cosas se han puesto un poco intensas entre Josh y yo. Así que es mejor estar preparada, pienso lucir bella para ese momento.

Cuando era tuyaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora