Camille es una joven pintora que lo posee todo.
Éxito, amistad y sobre todo amor.
O eso es lo que ella creía hasta el día de su boda, pues su prometido tomará una decisión que hará que su vida dé un giro de 180 grados.
Obligada a huir después d...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Camille
Lo agarro con firmeza y lo estrello contra el estante donde están todas nuestras fotografías, causando que estas se caigan y se rompan contra el suelo.
Tomo mi bolsa y me levanto inmediatamente, pero me detengo al toparme con mi madre.
—¿Qué pasó? —pregunta pasando de largo—. ¡Camille! ¡No debiste hacerlo!
Sonrío sarcásticamente.
—¡¿Por qué diablos no debí?! ¡Él me dejó! ¡¿Qué tengo que hacer entonces?! —le grito—. Creo que tengo el derecho de hacer eso y mucho más.
Anastasia y mi madre se quedan de piedra. Empujo a mi hermana y salgo corriendo del cuarto que alguna vez fue mio.
—¡Camille! ¿A dónde vas? —Escucho decir a mi padre, pero no me importa. Lo ignoro por completo.
Abro la puerta y salgo azotándola con fuerza. No pienso quedarme ni un minuto más en esta casa.
—¡Oh, vamos!—exclamo—. Tú no, por favor —le pido al cachorro que se ha detenido en frente de mí.
Suelta un ladrido.
—Lo siento, no puedo hacerlo —digo para salir deprisa por la entrada principal.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Mi vuelo sale en cuarenta minutos y ya no sé que más hacer. Me he comido un par de galletas y he dado ya un par de vueltas por la mayoría del aeropuerto. Ya estoy cansada peo al menos así engaño a mi mente para burlar la imagen de James.
Hasta pensar su nombre me duele.
Sino me quería ¿por qué me ilusionó?
Era mejor terminar de una vez antes de que todo se agrandara pero a él le pareció mejor hacer todo lo contrario.
Me detengo en frente de un puesto de periódicos y compro algo para leer en el camino. Veo varios libros pero paso de largo. No quiero saber absolutamente nada de romance.
Decidida, lo único que cojo es el Nueva York Times. Le doy una breve ojeada y quedo sorprendida al ver que en la sección de sociales hay una foto mía y de James.