Capítulo 22

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Algunos días ya habían pasado y estábamos de vuelta en sábado.
Sebastián e Iván estaban en una plaza, ambos se detenían luego de haber trotado.
-Realmente envidio a las personas que corren diez minutos y pueden seguir corriendo- habló Iván mientras respiraba profundo por la nariz, Sebastián dejó escapar una risa asintiendo igual de cansado. El pelinegro se recostó en el pasto tratando de normalizar su respiración al igual que el veloz golpeteo que hacía su corazón en su pecho.
-Bueno, hacía rato que no corríamos los diez minuto- le sonrío Sebastián sentándose a su lado, Iván le dio una pequeña sonrisa mientras se pasaba la mano por el rostro.
-El ejercicio es bueno...- habló el más pequeño haciendo una mueca, no era que adoraba hacerlo pero si querían mantener su nota en ed física debían practicar de vez en cuando.
-Te ves muy lindo sonrojado, aunque es una pena que no traigas tus lentes- le sonrió su novio besando su frente, Iván lo miró sonriendo algo divertido.
-No se que tienes tu con mis lentes- reclamó con una sonrisa.
-Te ves muy lindo con ellos- dijo sinceramente Sebastián, Iván se sentó mirando al pasto verde para luego volver a ver a su pareja.
-No los traje- habló respirando profundo en un intento de desaparecer el sonrojo causado por la carrera.
-Ya se- sonrió mientras de la mochila que llevaba sacaba la botella de agua pero al hacerlo un pequeño papel doblado cayó sobre el pasto.
-¿Y eso?- preguntó Iván mientras lo desdoblaba, Sebastián también estaba sorprendido porque no recordaba tener ningún papel en su mochila.
-No tengo la menor idea- dijo sinceramente al ver que el pelinegro fruncía el ceño al leer el característico “Ey, Hola”
-¿Estas guardando sus notas?- reclamó algo molesto sin leer realmente lo que decía pero apretando el pequeño papel en su puño.
-¿Qué? ¡Por supuesto que no! ¡Ni siquiera sabía que eso estaba ahí!- se defendió Sebastián porque era realmente la verdad.
-¡No me mientas!
-¡Te digo que no lo sabía!- ambos se miraron a los ojos enojados hasta que Iván volvió su vista al pedazo de papel parándose y tirándola al basurero.
-Si la quieres ve a buscarla- dijo enojado mientras volvía a sentarse.
-Te estoy diciendo que no me interesa- rodó los ojos Sebastián mientras se sentaba  al lado de su novio, rodeándolos con sus brazos, Iván suspiró apoyándose en él.
-Lo siento- susurró algo avergonzado mientras devolvía el abrazo, Sebastián le sonrió con dulzura besando su mejilla.
-Te amo- murmuró en su oído haciendo que el menor se ruborizara.
-Yo también- respondió Iván sonriendo levemente y entrelazando sus manos. Realmente estaba preocupado por esas notas, sabía que Sebastián lo amaba pero ¿Por cuanto tiempo? ¿Podría mantener al castaño a su lado? Ambos aun eran jóvenes y esos sentimientos podían irse como llegaron.
¿Qué impediría a Sebastián encontrar a otra persona mejor?
El castaño volvió a darle un beso en la mejilla distrayendolo de sus pensamientos y haciéndolo sonreír.
-No tienes nada de que preocuparte- habló Sebastián bastante seguro tratando de reconfortar a su pareja y, al parecer, estaba funcionando.
.
Ey, hola.
Me entere de que aún no han pasado a la siguiente fase con Iván :c ¿Por qué? ¿Él no te deja? ¡Si ya llevan dos años juntos! Seguramente es porque no confía en ti.
Yo te dejaría hacer lo que tu quisieras si me dieras una oportunidad :)
Su relación es un poco complicada ¿No? Es decir, estancados en la misma fase por dos años sin avanzar más haya ¿No crees que están retrocediendo?
Creo que sería mejor para ti y para él...”
Sebastián hizo un bollito la nota tirándola a la basura, esa persona no tenía ningún derecho de meterse en su vida privada ¡Ninguno!
Realmente lo fastidiaba que alguien estuviera tratando de meter cizaña entre él e Iván, es decir, nadie podía controlar sus sentimientos y decidir no enamorarse de alguien que ya tiene pareja  pero tratar de interponerse... eso ya era cruel.
Si, estaba bien que alguien tratara de conquistar a alguien sin importar las circunstancias pero debía de hacerlo de forma limpia, ganándose por lo que era a esa persona especial y no por andar denigrando a otros.
Suspirando agarró su celular y le mando un mensaje a su novio.
Solo envió un simple “Te amo” mientras sonreía levemente preguntándose como reaccionaría el pelinegro al recibirlo.
Realmente quería a su pequeño uke y no tenía ninguna intención que sus sentimientos cambiaran.
“Yo también, pero deja de gastar dinero solo para enviarme un mensaje, nos vemos mañana en clases”
Sebastián sonrió al leer la respuesta, realmente estaba más que enamorado de ese chico.
.
Iván ya estaba en su casa luego de haber vuelto de la escuela, había hecho la tarea, ayudado a su madre a limpiar la casa y Miguel ya había llegado. Faltaba poco para cenar.
Ese día Sebastián no había ido clases por una razón que desconocía, pero sabía que si estuviera enfermo lo hubiera llamado, lo más seguro era que se había quedado dormido o pasó algo imprevisto que evitó que fuera al establecimiento.
Estaba sacando sus libros de la mochila para poner los que usaríamos al otro día cuando un papel doblado se cayó del libro de historia. Al abrirlo notó que estaba escrito a mano y la letra se le hacía conocida.
Hola, Iván.
Empezamos nuestra relación por las notas y creo que estaría bien terminarla con ellas también, como el cierre de un ciclo.
Han pasado dos años y lo que sentía en principio por ti ya no es lo mismo y creo que nunca lo será. Creo que eres una gran persona pero nuestro “noviazgo”... ya aburre, esta estancado en un mismo lugar y no logramos avanzar más.
Lamento no haber logrado hacer que confíes más en mi pero los sentimientos cambian.
Podemos ser al menos amigos ¿No crees? Es decir, no destruir todo lo que logramos.
Espero no lastimarte mucho con esta nota, realmente es lo último que quiero, pero ya no puedo seguir así, ya no puedo y creo que tu tampoco.
Atte. Sebastián
Pd: Por cierto, nunca dejaré de creer que tus lentes te quedan muy bien, son perfectos en tu rostro.
Nos vemos, pequeño uke
Si, conocía demasiado bien esa letra.
Lo primero que pasó por la mente de Iván es que se había olvidado del “mi” antes de pequeño uke pero luego negó con la cabeza... ¿Acababan de cortar su relación?
Sentía un nudo en la garganta y se llevó una de sus manos a la mejilla como acto reflejo, su mejilla seguía seca y, por lo tanto, no estaba llorando. Aunque no llorar era lo mejor, en unos minutos bajaría a cenar con su familia y no podía bajar todo lloroso y destrozado. 
Mordió su labio inferior preguntándose si se trataba de una broma, el fin de semana había estado tan bien y él le había pedido que no se preocupara ¿En que momento las cosas habían cambiado?
Miró una vez más la nota revisando cada parte escrita, la letra era la correcta y... ¿Eso era todo lo que tenía que decirle? ¿Por qué no se lo había dicho en la cara?
Tratando de mantenerse firme agarró su celular para llamarlo y pedirle explicaciones pero solo contestaba la chica esa que decía que dejara su mensaje.
¿Sebastián estaba ignorando su llamada a propósito?
Llamó un par de veces más pero con la misma respuesta.
-Ey, es hora de cenar- habló Miguel entrando a su habitación con una bella sonrisa que desapareció un poco al ver el rostro angustiado de su hermano -¿Qué pasó?- dijo preocupado.
-Nada- le sonrió Iván guardando la nota en su bolsillo para evitar que otra persona la leyera -Solo que creo que en la última evaluación no llegaré al diez- habló tratando de sonreír normalmente.
-¡No se para que te preocupas! Lo importante es aprobar- le sonrió de vuelta Miguel dándole palmaditas en la  espalda y apurándolo a que bajara a comer.

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