Miguel y los hermanos de Luci

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-¡Creo que me agradas!- Luis hablaba con la boca llena ya que había mordido su sándwich recientemente, Miguel arqueó una ceja. Él y los tres hermanos de Luciano se encontraban sentados en el pasto de una plaza del barrio.
-¡Si nos das comida gratis te haremos un puesto de honor como nuestro cuñado!- dijo bastante divertido el mayor de los hermanos antes de comer otro pedazo de su comida, Laura negó con la cabeza.
-Aún no es nuestro cuñado...- habló la chica sonriendo divertida.
-Pero lo serás... ¿Verdad?- el menor preguntó mirando hacia Miguel curioso, este iba a responder cuando el mayor de ellos lo cortó.
-Si Luciano no quiere, aquí tienes a la hormiguita que es más joven- habló Lautaro mientras codeaba al menor quien frunció el ceño haciendo un gesto de molestia porque aún no había tragado del todo.
-E ilegal- acotó la chica sonriendo entre divertida pero como advertencia hacia su hermano, acercándose un poco más al menor como símbolo de protección.
-¡Eso no importa, Laura!-exclamó el chico mayor sonriendo.
-Es un poco malo de su parte solo quererme en la familia por invitarles de comer- el hermano de Iván sonrió de lado realmente divertido con la situación, aún no podía creer como había acabado en esa situación pero estaba saliendo mejor de lo que esperaba.
-No solo nos invitaste comida, nos invitaste comida luego de que te hayamos seguido, espiado y casi amenazado...- sonrió el menor bastante feliz.
Era cierto, en una de esas el de cabellos negros se había puesto demasiado nervioso porque esos chicos tan peculiares lo seguían así que había doblado en una esquina pero luego había vuelto sobre sus pasos sorprendiendo a los tres.
Primero los hermanos trataron de esconderse pero al ver que era inútil Lautaro empezó a amenazarlo diciendo que estaban ahí para saber como era el chico que frecuentaba su hermano pequeño y que lo haría trizas si era un mal chico, o al menos eso había empezado a gritar cuando el universitario preguntó si querían comer algo y los tres se vieron aplacados.
-Es que bueno, sabiendo que eran hermanos de Luciano no había mucho más que hacer que firmar la paz ¿Y que mejor que con comida?- sonrió divertido mirando a los tres quienes asintieron mientras seguían comiendo.
Que suerte había tenido de haber traído varios sándwiches consigo.
Miró de reojo los lentes de sol que los otros habían llevado en el pasto, además de las camperas negras y no pudo evitar que su sonrisa se ampliara.
¿Qué personas iban a seguir a otra con ropas tan llamativas?
-¿Qué estás haciendo...?- la voz de su hermano pequeño lo hizo voltear y levantó la mano para saludar, los otros tres chicos también movieron sus manos alegremente para saludar al de lentes.
-¡Hola, Iván!- dijeron los cuatro a la vez.
-¿Estás con mis hermanos?- Luciano, quien venía con Iván, miró sorprendido a sus tres hermanos casi incrédulo de que se encontraran ahí... bueno, si podían estar en una plaza pero ¿Con Miguel? ¿De donde rayos lo conocían? Tal vez lo había mencionado un par de veces pero...
-Es que ellos estaban siguiéndome...- explicó el universitario sonriendo divertido haciendo que las mejillas del amigo de Iván se sonrojaran por la vergüenza ¡Sus hermanos siempre poniéndolo en ridículo!
-¡Y nos ofreció comida!- exclamó el menor del lugar, agitando un poco su sándwich como para probar su punto para luego seguir comiendo,
-Si tu no te casas con él, Luis lo hará- dictaminó Lautaro sonriendo ampliamente haciendo que Luciano frunciera el ceño.
-¡la hormiga ni siquiera es legal!- se quejó mirando hacia este, casi en berrinche.
-¡Lo será algún día!- se cruzó del brazos el mayor inflando un poco el pecho.
-¡Oigan, a mi me gustan las mujeres!- reclamó Luis luego de haber tragado ya que había visto la mirada reprobatoria de Laura si hablaba con la boca llena en frente de tantas personas.
-Por el bien de la comida te gustaran los chicos ¡He dicho!- Lau dio un golpecito a la tierra mientras hablaba.
-No seas idiota, Lautaro- Luciano hizo uno pequeño puchero casi pateando al suelo.
-Ah, no ¡La ship es con Luciano no con Luis!- Iván se cruzó de brazos teniendo la última palabra en la discusión para diversión de Miguel quien solo sonreía sin decir una palabra.
-¿Y Sebastián?- cambio de tema el de cabellos negros mientras se paraba para darle un beso en la mejilla a su hermano pequeño, para luego arreglarle levemente los lentes. Iván rodó los ojos pero lo dejó hacer.
-En su casa, supongo- se encogió de hombros.
-¿Pelearon?- preguntó preocupado poniéndose a la altura del menor, ladeando un poco la cabeza.
-¿Se van a separar?- habló Laura algo exaltada llevando sus manos a su boca en una expresión de sorpresa.
-¡La hormiguita sigue soltera!- habló el mayor sonriendo.
-¡Que me gustan las mujeres, que fastidioso eres, gay de closet!- reclamó el más pequeño con las mejillas completamente rojas.
Luciano dejó escapar una risa mientras veía como Lau trataba de empezar a hacerle cosquillas al menor.
-Realmente son bastante graciosos- sonrió Miguel mirando a los hermanos jugar entre ellos, Iván asintió.
-A veces dan pena ajena- dijo mirando hacia otro lado, quitando una pelusa inexistente de su ropa.
-¡Qué malo que eres!- Luciano dejó escapar una risa mientras abrazaba al más bajo, más divertido que ofendido. Ya se había acostumbrado a esos comentarios de su bajo amigo.
-Estás hablando de los hermanos de tu mejor amigo- habló Miguel divertido sonriendo.
-Por eso hay que ser sinceros...-volvió a encogerse hombros antes de tratar de soltarse del agarre de su amigo quien no lo soltaba -¡Luciano!- reclamó removiéndose con más fuerza.
-Es que eres tan malo- dijo alargando la "o" antes de reír y soltarlo -Esta solo de mal humor porque alguien se le declaró a Sebastián- comentó hacia el otro sonriendo haciendo enrojecer al menor, divertido volvió a mirarlo.
-¡No es cierto!- reclamó mirando hacia otro lado mientras se cruzaba de brazos.
-Si es verdad- río divertido su amigo, le hacía gracia los arranques de llevar la contraria del más bajo. Aunque no siempre conseguía molestarlo y por ello disfrutaba cuando podía.
-Todos sabemos que ama a mi hermano- abrazó por los hombros a Iván sonriendo con ternura al ver que trataba de soltarse, picó su mejilla sonriendo antes de besar su mejilla -Mi hermanito no pudo haberse conseguido un mejor novio- murmuró antes de soltarlo.
-¿Quién no querría a Sebastián?- habló Laura mientras Luis se escondía tras ella y Lautaro volvía a sentarse sonriendo divertido.
-Es un chico muy lindo- agregó Lau mientras cruzaba las piernas, Iván arqueó la ceja porque si había alguien que nunca se había cruzado con Sebastián era Lautaro.
-Y tierno- habló el menor mientras se recostaba en el pasto, más seguro ahora que estaba al lado de su hermana mayor.
-Y detallista...- acotó Luciano mirando hacia el de lentes sonriendo, Iván sintió sus mejillas levemente sonrojadas.
Sabía perfectamente que su novio era así y parecía que todo el mundo se daba cuenta lo que no estaba mal pero... eso traía la consecuencia de que algunas personas se sintieran atraídas hacia el castaño. Iván trataba de ser lo más seguro posible pero a veces no podía evitar sentir dudas sin sentido.
-Pero... ¿Ustedes ya han llegado al segundo nivel?- preguntó el de cabellos negros algo curioso mirando a su hermano menor.
-¡Miguel!- exclamó completamente rojo de la vergüenza -¡No deberías preguntar tus estupideces en frente de tanta gente! yo... yo mejor me voy casa.- dio media vuelta empezando a caminar hacia la vereda de vuelta sintiendo sus mejillas aún caliente. A veces su hermano podía sacar esas preguntas en el momento menos esperado y él no veía más opción que huir.
Un simple "no" podría ser más que suficiente pero recientemente se encontraba también abochornado de decir ese no. su hermano a veces no hacía más que ponerlo en aprietos.
Escuchó a su hermano despedirse al igual que su amigo, sabía que Luciano seguramente se quedaría con sus propios hermanos y con Miguel así que no hizo ningún amago de esperarlo o preguntarle si lo acompañaba.
Suspiró caminando más rápido, estaba más cerca de su casa y el día estaba lindo.
Sabía que Sebastián era una persona... casi ideal que todo el mundo quería. Sabía que a veces era un poco duro y ya habían aclarado varios puntos sobre su relación, ahora mismo se encontraban bien.
Pero realmente nunca había visto tanta gente interesada en Sebastián hasta que empezaron a salir. Parecía que al empezar a salir con el castaño había activado por casualidad en este un atrae chicos y chicas.
Al llegar abrió la puerta de la casa y entró, sabía que a esa hora no había nadie así que no se molesto en aclarar su presencia. Miró su celular y no pudo evitar sonreír al ver el mensaje de su novio que preguntaba si ya había llegado junto con una carita feliz.
Se apuró a responder mientras caminaba hacia su habitación dejando la mochila en su cama al llegar.
Al menos por ahora todo parecía estar saliendo bien a pesar de los contratiempos y ese chico envía notas.

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