Capítulo 10

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Hoy había sido un día difícil, ya había pasado un tiempo desde que encontramos las cartas y Liam había preferido no husmear más ni preguntarle a sus padres sobre ellas.
Me encontraba conduciendo el auto en dirección de mi mansión con el molesto chico de cabellos negros a mi lado, la directora le había pedido que me ayudara de nuevo con una materia aun en contra de nuestras voluntades. Yo realmente no quería tenerlo en mi casa porque sabía que hoy se encontrarían Liam y Fede ahí.
Cuando llegamos solo nos recibió el mayordomo, no había señales ni de mi amigo ni de su primo pero conociendo a Liam, siempre podía llegar más tarde.
Iván estaba ayudándome a entender algunas partes de la teoría explicándolas con palabras más fáciles ¿Por qué los profesores no podrían hacer lo mismo? Bueno, no importa.
-¿Qué están haciendo?- la voz de mi padre llegó de algún lado del salón haciendo que Iván callara su explicación y yo mirara hacia él.
-Él es el chico que designaron como mi tutor- expliqué, el pelinegro más pequeño parecía algo ofendido de que lo hubieran interrumpido así que no dijo nada.
-Pues dejalo un rato, le prometí a unos socios que te presentaría...- volvió su vista a Iván -Él puede quedarse en la casa hasta que volvamos, no será más que una hora
-No, puedo volver a mi casa y seguir explicándole otro día- dijo fríamente pero respetuoso.
-¿Por qué no quieres quedarte?- la voz tan conocida de Fede se escuchó, él bajaba las escaleras realmente tranquilo mientras sonreía simpaticamente, atrás venía Liam también con una ligera sonrisa.
-Puedo volver a mi casa...
-Eso es genial, el chico puede quedarse con tus amigos mientras espera- volvió a hablar mi padre mientras sostenía mi brazo.
-¡Pero yo no!- reclamó Iván incrédulo de que nadie lo estuviera escuchando.
-¡Esperame una hora! ¿Ok? ¡No se hará tan tarde! Fede, Liam, este es Iván, Iván estos son Federic y Liam- dije señalándolos consecutivamente antes de que mi padre me tirara un poco del brazo para salir, Iván iba a decir algo muy ofendido pero mi padre y yo salimos dejándolo solo y sin opción dentro del salón.
-Vamos arriba, tenemos la habitación de invitados así que podemos quedarnos ahí un rato- sonrió feliz Fede que tenía la mala costumbre de hacerse amigo de todos ¿Eres una chica? Pues eres su amiga al instante ¿Eres un chico? Pues ¡También! ¿Eres el coco? ¡También puede pasar, no te preocupes! ¿Eres un cazador de humanos? ¡Seguramente puedo cambiarlo!
Si, ese tipo de persona era el "increíble" primo de Liam.
Liam sonrió levemente mientras asentía, Iván rodó los ojos mientras empezaba a guardar sus cosas en la mochila y luego seguir a los dos desconocidos hacia la habitación.
Al llegar ambos se pusieron a hablar, Iván solo se acomodo en una silla y se quedo callado mientras fruncía un poco el ceño pensando que ahora mismo podría estar en camino a su casa pero que no lo estaba por mi culpa. Si, yo realmente era como una piedra en su zapato.
-¡Hey! ¿Eres mudo?- le sonrió Fede una vez que se dio cuenta que el chico no había dicho ni una sola palabra, él estaba sentado en la cama mientras Liam estaba recostado en ella.
-No
-Bueno, podemos conocernos más- habló Liam un poco incomodo. Nunca sabía como tratar a la gente de clase media o si había que tratarlos distintos o que.
-Ya saben mi nombre, suficiente información- murmuró él mientras hacía como que buscaba algo en su mochila.
-¡Bien! Como recordaras yo me llamo Federic y...- el chico se quedó pensativo preguntándose que le preguntaría a Iván -¿Tienes novia?- dijo curioso, Liam rodó los ojos ante esa pregunta típica de su primo.
-No, tengo novio- dijo fríamente pensando que esos chicos realmente eran raros. Liam y Fede se miraron, el rubio estaba a punto de decir algo cuando su primo lo cortó.
-¿En serio? ¡yo también tengo uno! Al parecer eres el único soltero de la habitación- de burló un poco mirando de reojo a Liam, él le dio un puñetazo amistoso en el hombro.
Los tres se quedaron callados por unos segundos.
-Yo creo que no deberías tener sexo con tu novio antes de visitar a alguien- habló de pronto Iván, Liam miró a su primo como buscando algo que le dijera que lo que decía el otro chico era cierto y se alejó de él con una mueca extraña en la cara. Fede frunció el ceño.
-¡Yo no tuve sexo antes de venir aquí!
-Tienes marcas en el cuello- advirtió Iván rodando los ojos, Federic se sonrojó furiosamente tapándose el cuello con las manos.
-¡Le dije que no me mordiera el cuello!- se quejó.
-¡¿Hace tan solo unas semanas salen y tienes sexo regularmente?!- riñó casi gritando Liam.
-¿Tienes sexo con él y salen solo hace poco?- frunció el ceño Iván.
-¿Tu has tenido sexo con tu novio?- reclamó Fede sonrojado tratando de avergonzar también al otro, Iván negó con la cabeza y el pelinegro resopló -¿Hace cuanto salen? ¿Seis meses?- se mofó, Liam apretó su brazo en señal de que dejara de molestar al chico.
-Salimos hace dos años
-¿¡Y no han tenido sexo!?
-No todo en la relación es sexo- casi gruñó a la defensiva, Liam miraba la pelea verbal y de miradas de ambos pelinegros como en un juego de pin pon.
-¡Pero si una parte!
-Aun somos jóvenes
-Él va a terminar por dejarte si no lo dejas acercarte más a ti
-¡Si me deja por eso es porque en un principio eso era lo único que quería de mi!
-¡Tu se lo estás negando! ¿Cómo esperas que...
-¡Cállense los dos!- les gritó Liam algo molesto -¡Parecen niños! ¡Tu, no todas las relaciones deben tener sexo!- dijo señalando a Fede -¡Y tu, no le sigas la pelea!- dijo volteando a ver a Iván. Ambos se quedaron callados algo incómodos mientras miraban hacia otro lado.
Al final tuvieron que empezar a hablar de como le iba a cada uno en el colegio y cosas referente a eso porque verdaderamente no tenían de que hablar.
Yo llegué más tarde de lo esperado, creo que habían pasado dos horas así que decidí llevar a Iván a su casa sin que me terminara de explicar el tema porque estaba seguro que me mataría si lo obligaba a quedarse en mi casa a explicármelo.
.
Él iba callado en el auto con sus auriculares puestos escuchando una música que yo no alcanzaba a oír. Cuando paré por un semáforo en rojo me atreví a mirarlo de reojo, era un chico algo rudo y que evitaba problemas algunas veces, debía admitir que era... lindo. De alguna forma extraña me resultaba algo atractivo, es decir, estaba enamorado de Liam pero eso no quería decir que no podía mirar a otras personas.
Su cabello negro contrastaba muy bien con su piel clara y sus ojos castaños casi siempre estaban ocultos tras sus lentes que le daban cierto aire de inocencia e inteligencia a su rostro, su complexión era delgada y a veces se veía más pequeño de lo que realmente era. Realmente era alguien... guapo o lindo, según de donde lo viera.
Creo que el resto del camino seguí mirándolo de reojo disimuladamente, él no parecía darse cuenta de eso mientras miraba por la ventana dándome algunas indicaciones para llegar a su casa. Aparque casi en la entrada de esta y fue ahí donde me miró.
Le quite el seguro a la puerta mientras planeaba decir un adiós cuando me golpeo con el puño en el brazo, cerca del codo ¿Algunas vez se han pegado duro alguna parte del brazo y les empezó a doler absolutamente todo este? Pues así me sentía yo.
-¿¡Pero que rayos te pasa!?- casi grité enojado tratando de no hacer una mueca de dolor pero sin lograrlo, me sostuve el brazo con la otra mano mientras sentía la rabia fluyendo dentro de mi.
-No me mires así- dijo molesto antes de bajar y casi azotar la puerta del auto. Bueno, al parecer no había sido tan discreto con las miradas.
Miré de reojo mientras arrancaba como se acercaba a la reja que marcaba el final de su pequeño jardín y lo recibía ese chico de cabellos castaños y sonrisa fácil, me pregunté que hacía en la casa del chico.
Sebastián tomó de la mano a su novio besando su mejilla y antes de que pudiera arrancar el auto miró hacia mi, creo que si las miradas mataran me hubiera muerto ahí mismo. Pero el castaño en seguida apartó su mirada de mi para concentrarse en el pelinegro de nuevo, ambos entraron a la casa dejándome con una sensación extraña en el estomago.
Mientras yo me alejaba de ahí ambos habían empezado a conversar.
-No deberías preocuparte por cosas innecesarias- murmuró Iván mientras caminaban hacia la puerta, Sebastián le sonrió levemente mientras apretaba un poco más el agarre de su mano.
-Lo sé- habló asintiendo.
Al entrar Iván saludo a su madre que ya estaba en la casa al igual que Miguel, al parecer Sebastián había venido con su hermana a visitarlo para devolverle un libro pero cuando le dijeron que aún no había llegado prefirió esperarlo. La joven se había quedado hablando con la señora y el hermano de Iván mientras ambos iban hacia la habitación porque ahí el castaño había dejado el libro.
-¿Por cuanto tiempo serás su tutor?- preguntó Sebastián mientras se sentaba en la cama, Iván se encogió de hombros.
-Espero que por poco tiempo, realmente me cae mal- se quejó mientras se sentaba a su lado, Sebastián medio sonrió antes de besarlo suavemente, con un toque inocente. Él se había sentido celoso y se sentía un poco mal por ello, confiaba plenamente en Iván pero no estaba tan seguro de confiar en mi y no le gustaba que pasara tanto tiempo conmigo fuera de la escuela.
-¿Qué hicieron estás casi tres horas?- le preguntó cuando se separaron, Iván resopló mientras apoyaba su cabeza en el hombro de su pareja y entrelazaba sus dedos, sabía que Sebastián se sentía un poco amenazado por mi presencia pero el quería dejarle claro que yo no significaba nada en absoluto en su vida.
-Empezamos a estudiar y tuvo que irse, me pidió que lo esperara, me quede con sus dos amigos y...
-¿Tiene dos amigos?- preguntó interrumpiéndolo, Iván asintió.
-Pero los dos se ven tan ukes- se mofó rodando los ojos, Sebastián dejo escapar un risita ante de inclinarse y besar su mejilla de vuelta. Iván esta vez corrió un poco el rostro haciendo que se besaran en los labios, casi por costumbre el más pequeño rodeó el cuello del castaño con sus brazos mientras Sebastián rodeaba su cintura haciendo el beso más intenso.
-Te amo- murmuró el castaño cuando se separaron mientras apoyaba la frente en la del otro y sostenía sus manos, Iván había terminado sentado sobre su regazo mientras aún tenía sus manos en los hombros de su novio.
-Yo también te amo- murmuró. Ambos volvieron a besarse pero esta vez con menos intensidad. Cuando se separaron Iván se apoyo en el pecho de su pareja mientras Sebastián mantenía una mano en su cintura y la otra acariciando el cabello negro de su novio.
Iván suspiró. Hacía dos años que salían pero nunca habían tenido sexo, no es porque él en algún momento hubiera dicho que no o que no se sentía listo o algo así, nunca habían hablado de eso tampoco. Si habían tenido ocasiones donde pudieron haber hecho el amor pero nunca las habían aprovechado.
Si, a veces se besaban intensamente o se manoseaban un poco sobre la ropa pero no salían de eso. Jamás había pensado que tener sexo podría ser importante en una relación, jamás se lo había preguntado a Sebastián y él nunca había sacado el tema.
Sus noches de intimidad eran pocas, pero disfrutaban de un "hacer el amor" distinto. Siempre se recostaban al lado del otro en silencio hasta que se dormían o conversaban en voz baja compartiendo algunos besos dulces de vez en cuando, o él se ponía a leer un libro y Sebastián se acostaba a su lado empezando a acariciarle el cabello mientras miraba de reojo lo que leía. O como las veces que se quedaban entre las sabanas en las oscuridad, abrazados fuertemente mientras murmuraban cosas o simplemente se besaban.
¿Realmente era necesario el sexo en su relación?
Ambos disfrutaban de los simples toques que eran tomarse las manos, acariciarse el cabello, los besos dulces en la mejilla o los más largos e intensos cuando se encontraban solos, también de cuando se abrazaban y se quedaban ahí un rato sin decir nada, solo sintiendo.
O de los pequeños detalles como eran caminar juntos a la parada del colectivo, los mensajes de buenos días que recibía en las mañanas o los de buenas noches que recibía luego de cenar con su familia, también disfrutaban de sus citas que mayormente eran tranquilas y de sus salidas juntos a la biblioteca, también de pequeños regalos que siempre hacía Sebastián o cuando en días especiales este le mandaba una nota pegándola en la ventana recordando como habían empezado su relación.
Iván levantó su cabeza para mirar a los ojos de su novio, Sebastián le sonrió antes de inclinarse un poco y besarlo.
Mientras se besaban, Iván pensaba que tal vez en su relación no era necesario pero algún día deberían enfrentar el tema pero por ahora las cosas estaban bien.
Ya le preguntaría a Sebastián lo que opinaba del tema porque como pareja debían conversarlo pero...
Mientras Sebastián acariciaba dulcemente su mano con su pulgar y repartía besos en su rostro sentía que no tenía de que preocuparse.
Sea lo que sea que viniera lo superarían juntos.
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Sebas e Iván siempre me han parecido una pareja muy tierna :3 aunque por ahora sigan en la primera fase jejeje XD
Gracias por leer ^^

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