Capítulo 11

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Mientras la parejita seguía en la habitación Miguel se había ido a caminar. Sabía que haberle pegado al chico había sido un error, Luciano no tenía realmente mucho que ver con su ruptura pero había sentido la necesidad de golpear algo y el joven había aparecido justo en ese momento.
Debía disculparse pero le parecía un poco incomodo, además, Cam le había dicho que había conocido a la chica que ahora le gustaba porque Luciano se la presento, si, ella estaba un poco reacia a charlar con él sobre el tema porque aunque volvieron a ser amigos ella temía seguir lastimándolo aunque era él quien preguntaba. Así que tal vez el golpe estaba medio justificado.
—¡Miguel!— esa voz conocida lo hizo voltear, al ver al amigo de su hermano lo primero que pensó era en salir corriendo de ahí como que si no lo hubiera escuchado pero rehuyo esa idea de su mente porque era claro que Luciano ya lo había visto.
—¿Qué es lo que quieres?— no pudo evitar mirar el leve moretón que ya estaba desapareciendo que el chico tenía en la mandíbula sintiéndose algo culpable, así que aunque sonó totalmente a la defensiva prefirió parecer más gentil en su próxima frase —¿Por qué me llamaste?
Luciano le sonreía como que si hacía unos días no le hubiera golpeado en el rostro con una dudosa excusa y eso hizo que la culpa aumentara, así que se apresuró a volver a hablar.
—¿Quieres ir a tomar al algo?— dijo rápidamente señalando hacia la cafetería del frente. Luciano parpadeo algo descolocado  porque seguramente no se esperaba que volviera a hablar pero luego volvió a sonreír.
—¡Oh! ¡Bueno! Supongo que podemos hablar ahí— dijo asintiendo, Miguel también asintió mientras ambos cruzaban la calle. El hermano de Iván realmente se sentía incomodo mientras en su mente pasaba una y otra vez la voz que le decía que había golpeado al pobre chico y este no parecía tenerle rencor, que era una mala persona y era un pésimo ejemplo como hermano mayor.
Ambos se sentaron en una mesa para dos y se quedaron en silencio luego que la chica les tomó la orden.
—La otra vez que nos vimos me golpeaste duro— dijo casi en chiste el menor mientras jugaba con su servilleta.
—Lo siento— asintió Miguel, casi siempre él era una persona divertida pero la tristeza de su ruptura y las emociones que aún no sanaban lo habían vuelto alguien más apagado que de costumbre.
—¡No te preocupes! Supongo que tenías razón, soy algo culpable de tu ruptura por presentarle a tu novia a una chica que no sabía que iba a empezar a gustarle y...— cerró la boca al notar que el aura de Miguel se había vuelto más fría, sintiéndose un poco mal al notar que sin querer había metido sal a la herida. Justo en ese momento la chica trajo lo que pedían así que prefirió quedarse en silencio.
Luciano tomó un poco de su café con leche que había pedido mientras pensaba, no recordaba haberle presentado una chica a Cam además de... prácticamente la verdad lo azotó sintiendo que el signo de exclamación aparecía en su cabeza estilo anime.
¿¡Cam estaba enamorada de la hermana de Sebastián!? No recordaba haberle presentado a otra chica.
—¿Por qué te pusiste pálido?— preguntó Miguel sacándolo de sus pensamientos.
—Yo...— casi balbuceó pensando que no podía decircelo ¿Miguel odiaría a Sebastián por eso? —¿Recuerdas hace dos años cuando nos besamos?— dijo lo primero que se le ocurrió. Miguel lo miró con las cejas alzadas sin saber que decir.
—Si— susurró al final incomodo y dando la charla por terminada mientras miraba de reojo al menor. Luciano se sonrojó un poco maldiciéndose así mismo, pero... ¿Por qué se le había venido eso a la mente en primer lugar? ¿Acaso a él le gustaba Migu...
No ¡Por supuesto que no! ¡Era el hermano de su amigo! ¡no podía gustarle Miguel! ¡Ese beso que se dieron fue porque Iván shipeaba a ambos pero no por otra cosa! ¡Ninguno sintió nada! No, que lo hubiera recordado no quería decir que el chico le gustaba... además Miguel era mayor que él y estaba devastado por la ruptura con una novia que en cualquier momento podía regresar y...
Luciano sintió el nudo de frustración y pánico formándose en su garganta.
—¿Estás bien?— le preguntó el mayor al notar que el chico se estaba poniendo pálido.
—¡No quiero volverme un uke tsundere!— casi lloriqueo el chico antes de salir corriendo del local dejando a Miguel y a todas las personas confundidas.
—Genial, tendré que pagar yo— rodó los ojos el pelinegro.   
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Al otro día mientras me dirigía a la escuela estaba pensativo. Debía olvidarme de Liam de una vez por todas porque aunque yo empezara a intentar algo nunca nada podría nacer entre nosotros porque él no estaría dispuesto a decepcionar a sus padres.
Me atraía de alguna forma Iván, era un buen chico a pesar de lo odioso que podía ser cuando se molestaba o lo obligaban a hacer algo que no quería (ser mi tutor, por ejemplo) pero él tenía novio ¿Qué tan difícil sería deshacerme de Sebastián?
No es como que si el pelinegro me gustara, solo me atraía, pero después de Liam era la única persona que había logrado hacerlo. Tal vez podía intentarlo pero... ¿Qué tan fuerte era su relación con Sebastián? ¿Podría tener una posibilidad?
Y lo más importante...
¿Podría yo ser tan maldito de separar una pareja solo porque se me da la gana olvidar a Liam? Al parecer si podía ser así de maldito en mis pensamientos.
Me senté donde siempre y durante la clase estuve mirando a la pareja de adelante con algo de atención, Luciano se había sentado en otro lado así que estaba sentado solo y podía hacerlo a gusto. Me di cuenta que Iván y Sebastián eran sutiles con sus muestras de cariño y eran casi nulas en clases además de algunos roces que no eran para nada accidentales.
Cuando tocó el timbre la pareja se levantó para salir, yo empecé a guardar mis cosas en mi mochila por si las dudas cuando encontré algo curioso en ella. Había una nota. Con curiosidad la desdoble.
Intenta algo con mi novio y muy dulcemente estampare tu cabeza contra el muro, luego te arrojaré al río, te volveré un tributo masculino y empezaré los juegos del hambre, te lanzaré un crucio y te enviaré al Tartaro.
Realmente no dudo de Iván pero de ti si y mucho, así que espero que si quieres mantenerte rondando sea como amigo y no como enemigo, porque si me entero de algo voy a cortarte lo que anatomicamente te hace hombre y tiraré tu hermoso cadáver al mar.
No me quieres de enemigo, piénsalo bien Dante.
Atte Sebastián.”
Ok, este chico da miedo.
Podría decir que no me importa, que seguiré porque no le tengo miedo pero... si Sebastián me iba a hacer esto, Iván me haría el doble solo para probar que no quiere nada en absoluto conmigo.
Mejor sigo sufriendo por Liam, pensándolo bien, no es como que si doliera tanto.
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