Actualidad, instalaciones de Abstergo Entertainment; 03 de Enero del 2014.
Alexa despertaba, como cada mañana para continuar en los trabajos de aquel dichoso Animus que le esperaba a la salida de su habitación, ella parecía consternada, su rostro reflejaba una gran tristeza y frustación tal cual como un prisionero. Ella, como costumbre, se sentó por unos instantes en el borde de su camastro, pensando en todo lo que ha visto, ella estaba muy confusa y no paraba de sobar con una de sus manos la sien de su cabeza, ella se quejaba de un pequeño dolor en su cabeza, eso era raro para ella pero no le tomó importancia, ella continuó con sus labores de aquel lugar, entró a tomar una ducha y ya lista para trabajar, Melanie le esperaba frente al aparato.
— Señorita Aldrich, veo que está pasando por terribles momentos ahí dentro, ¿no cree?
La joven prisionera miraba sin esperanza alguna a la señorita Lemay — Al menos no me ha pasado a mí, o por lo menos eso creo, me han encerrado como esos cabrones lo hicieron como aquellos inocentes.
Sarcástica — ¿Desde cuándo eres tan astuta, Alexa Aldrich?
Alexa caminó por la sala hasta colocarse en el Animus por su propia cuenta — No lo sé, señorita Lemay, pero creo que ya me estoy acostumbrando a esto.
Aquella mujer estaba un poco confusa pero procedió a retirarse de inmediato de la habitación sellando la salida de la habitación.
Tras unos minutos, Alexa estuvo esperando en el aparato para que se activara, de repente, la espera fue interrumpida por la voz de Violet a través de aquel altavoz dentro de la habitación.
— He regresado, mocosa; me he dado la libertad de disfrutar un almuerzo mientras te preparabas pero nunca pensé que estuvieras tan ansiosa de entrar nuevamente, justo como al resto de sujetos, estás comenzando a tener secuelas del Animus.
— No me importa — interrumpió Alexa — sólo terminemos esto, quiero ir a casa.
— Como desee usted, señorita — decía la señorita Da Costa.
Alexa, por su parte, cerraba sus ojos muy lentamente hasta por fin, no ver nada más que las memorias de su predecesor.
Frankfurt, Alemania; 11 de Diciembre del año 1942.
En lo que fue una bella ciudad anteriormente, se hallaba un campo de batalla lleno de cadáveres, tanto de soldados de ambos bandos como de inocentes, el lugar estaba desolado y destruido por los bombardeos que han habido recientemente.
Carl se hallaba en un callejón que se hallaba entre dos edificios que aún seguían en pie, él estaba deprimido y con una botella de vino en mano, él bebía de la botella mientras miraba a la pared que seguía firme frente a él, de sus ojos salían lágrimas y, mientras continuaba bebiendo, no podía dejar de mirar la moneda que Ludwing le había regalado y el regalo de Edward que recibió antes de viajar a Hawái, él estaba consternado y no paraba de lamentarse, tropas pasaban frente al callejón ignorando aquella escena del pobre hombre.
Carl terminó con el contenido de aquella botella, él miraba muy intranquilo el objeto y con mucha furia, lo lanzó contra la pared que tenía al frente — ¿De verdad creí haber logrado algo?, ¿en verdad he hecho algo de utilidad? — Mientras él mismo se cuestionaba, lentamente sacaba la hoja oculta de su brazal, tras tenerla afuera, él miraba a su arma — ¿Para qué vivir en un mundo que no tiene remedio? Sólo he visto morir a mis amigos y compañeros.
Carl estaba decidido entre tanto dolor y sufrimiento, colocó la punta de la daga oculta en su propia garganta, él estaba a punto de presionar para terminar con su vida, pero alguien le tomó del brazo rápidamente, se trataba de Evelyn quien miraba desconcertada a su compañero, al único compañero que le quedaba.
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Assassin's Creed: Holocaust
FanfictionEl mundo se encuentra en plena guerra mundial, las naciones luchan unas con otras, miles de inocentes mueren cada día a manos de los fríos alemanes; los países Aliados ceden cada vez más ante los temibles países del eje dando más el paso a los terri...
