Memorias olvidadas

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—Dos activadores, eran dos activadores.

Me despierto gritando y con sudor en todo el cuerpo.

—Vaya, al fin te levantas. De verdad se ve que la pasas mal mientras duermes, o ¿solo es porqué está tarde te recordé algo que habías olvidado?. Vamos no te preocupes cariño, nadie hubiera previsto que el líder de los ladrones tuviese dos activadores para el chaleco del muchacho, además de que todavía siguiera con vida; debes admitirlo, el desgraciado pensó en todo. Pero tú... de verdad que sorprendiste a todos. La manera en la que golpeabas al padre del muchacho por haberlo hecho estallar, joder... fueron los seis minutos más largos de su vida, hasta lograste que mojara las bragas.

Dijo la mujer de la falda negra en una silla que estaba al lado de mi cama, con una voz llevada hasta el paroxismo del éxtasis. 

—Déjame en paz. Dime de nuevo de que se trata ese asunto con tus colegas.

Dije mientras me sentaba en un borde de la cama

—Ahora si que estas más animado, ¿eh?. Dime ¿qué te hizo cambiar de opinión?

Dijo con tono burlón, mientras se acercaba a mí.

—No tengo por qué decirte. Pero quiero que dentro de cuatro años traigas a mi familia a está ciudad y le des a mi Anna un trabajo con el que se pueda dar una buena vida, para ella y mis hijos.

Le respondí. Ella estaba a mi lado.

—Así que ese es tu precio... está bien. Pero aún no has pedido nada para ti, yo puedo compensarte por ser el buen padre en el que te has convertido.

Dijo con voz coqueta mientras me tendía su mano derecha y dejaba algo en mi mano izquierda. Tenía sus bragas en mi mano.

Las partes de Dany Donde viven las historias. Descúbrelo ahora