Capítulo 31: ¡Perderá la cabeza! (Parte 2)

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¡Perderá la cabeza! (Parte 2)



- Bella ­-

– Estaba en el pueblo y no se imaginan, todos están hablando de lo que pasó y lo de la desaparición de Lucy – dijo Adam – Creo que lo mejor será que tú desaparezcas un tiempo Bella.

– Igual no iba a ir a ninguna parte – dije.

– Claro que sí lo harás Bella – dijo mi madre – Recuerda que en un par días es el aniversario del pueblo y todos debemos ir.

– Es cierto – dije – No lo recordaba, pero igual no quiero ir mamá.

– Pero tendrás que hacerlo, a tu padre le darán un reconocimiento y sería descortés que no vayas – me dijo ella.

– Sí mamá pero... – decía pero ella me interrumpió.

– Pero nada Bella, todos vamos a ir sin excepción, ¿está bien?

– Está bien mamá – dije resignada.

– Ahora voy a salir – dijo mi madre – Iré a comprar algunas cosas que necesitamos aquí en la casa, se portan bien chicos – dijo saliendo.

- Lucy -

Luego de que él le cortara la cabeza al indefenso zorro comenzó a vestirse, se colocó un traje, se puso una máscara, peluca y sombrero y yo le pregunté:

– ¿A dónde vas?

– A buscarte algo de compañía Lucy para que veas que yo no soy tan malo – me dijo él.

Salió y quedé sola en ese asqueroso lugar lleno de sangre, intenté zafarme de las cadenas que tenían mis manos atadas pero fue inútil, comencé a gritar por ayuda pero como él me había dicho, nadie podía oírme, me resigné y solo empecé a llorar... El tiempo pasó y oí ruidos, levanté la mirada y él entró junto con Sofí y Rosi, las cuales venían atadas y amordazadas, llenas de lágrimas y muy asustadas, él hizo que se sentaran y las dejó así.

– Hola Lucy – me dijo él – Mira a quienes te traje... A otras dos zorras como tú.

– ¿Qué harás? – le pregunté pero él no me contestó.

Se paseó unos segundos por rodo el lugar buscando algo, lo encontró y se acercó a donde yo estaba, quitó las cadenas que ataban mis manos y me lanzó al piso tomándome por el cabello alzando mi cabeza jalando de él.

– Dime algo Lucy – me dijo – Si tuvieras que elegir cuál de ellas dos morirá primero, ¿cuál sería?

No le contesté, cosa que hizo que él se enojara y jalando mi cabello aun más fuerte me gritó:

– ¡¿Cuál de las dos morirá primero?!

– ¡No lo sé! – le dije chillando – No lo sé.

– Hagámoslo fácil, ¿está bien?, dejémoslo a la suerte – dijo alzándome y llevándome frente a una mesa haciendo que me sentara en la silla que se encontraba frente a esta.

Tomó tres vasos que estaban en la mesa y los volteó, luego busco algo en sus bolsillos sacando dos pequeñas canicas, una era roja y la otra negra, puso la roja debajo de unos de los vasos e hizo lo mismo con la negra, comenzó a mover los vasos, cambiándolos de lugar, de un lado a otro sin parar y me dijo:

Estoy Viva © Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora