Capítulo 3: ¿Que demonios les ha pasado?

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¿Qué demonios les ha pasado?



- Bella -

No supe cómo reaccionar en ese momento ante el comentario de Adam, mi sangre ardió y mis mejillas tomaron un color tan rojizo como el cabello de aquel chico... Lo miré avergonzada y sonreí, tratando de que aquella fuera una de mis mejores sonrisas.

Me alejé y me senté debajo de un gran árbol sin hojas que estaba cerca de la orilla del rio, saqué un libro de mi bolso y me perdí leyendo párrafo tras párrafo. Intentaba mantener mi concentración pero lo sucedido con el lobo gris y el hermoso chico de cabello rojo no me dejaban.

Levanté un poco la vista y miré a las chicas patinando en el hielo, riendo y divirtiéndose, Adam estaba sentado en una piedra mirando a no sé qué totalmente concentrado así que continúe con mi lectura.

Oigo unos pasos cerca de mí, rápidamente volví a levantar la mirada y lo primero que pude notar fueron esos enormes y misteriosos ojos verdes que tenía Adam.

—¿Cómo sigue tu herida? —me preguntó.

—Gracias a ti está mucho mejor.

—¿Puedo sentarme? —preguntó sin siquiera dejarme contestar, solo se sentó junto a mí.

—¿Te puedo hacer una pregunta Adam?

—Claro, puedes preguntar lo que tu quieras —me dijo sonriendo.

—¿Por qué razon fuiste cortante conmigo por la mañana, en la casa? —le solté la pregunta con una expreción de confunción y curiosidad en mi rostro.

Él me miró y luego volteó a otro lado intentando no hacer ningun tipo de contacto visual conmigo, cómo si hablar de eso le incomodara, aun así decidió contarme.

—Dejémoslo en que estaba muy enojado.

—Pude darme cuenta pero ¿Por qué?

—Dime —respiró un poco y continúo diciendo. —¿Alguna vez haz tenido que dejar toda tu vida atrás? ¿A tus amigos y las personas que quieres solo para venir a un sucio y alejado pueblucho?

—No —no sabía que decirle entonces, solo comente. —Toda mi vida he vivido aquí.

Se burló de mi un poco, me miró y me dijo:

—Yo sí, he tenido que hacerlo muchas veces —dijo suspirando.

—Bueno pero... —no me dejo continuar, me interrumpio para decir:

—Creo que ya es hora de que volvamos... No vaya a ser que ese lobo decida volver a terminar lo que empezo.

Le sonreí y asentí moviendo mi cabeza.

Le avisamos a las muchachas y nos fuimos caminando por el bosque, todos contentos pero con miedo a que ese gran lobo aun anduviera por alli cómo un fantasma entre las sombras.

Logramos por fin atravesar el espeso bosque sin toparnos con aquel lobo, seguimos caminando hasta llegar a la y entramos, mi padre quien nos vio entrar nos miró desconcertado y nos preguntó:

—¿Pero qué demonios les ha pasado? —dijo antes de llamar a mi madre.

James y Anna estaban dormidos y no se enteraron de nada.

—Por Dios niña ¿Qué te paso en el brazo? —preguntó mi madre.

—No es nada mamá, es solo un pequeño rasguño —dije intentado hacer que se despreocupara.

—¿No es nada? Ahora mismo vienes conmigo a que te cure esa herida.

—Pero explíquenos... —dijo mi padre. —¿Qué fue lo que paso?

—Nos atacó un lobo gris papa —le contestó Clara.

—Sí papá —afirmó Kate. —Ya sabes, en estas epocas del año siempre vienen pero afortunadamente Adam y Bella estaban alli y lo espantaron.

—¿Mi hija se enfrento a un lobo? —preguntó papá sorprendido y algo molesto.

—En realidad señor fui yo el que se enfrento a ese lobo, Bella lo espantó a patadas y por mi culpa se hizo eso en el brazo —dijo Adam apenado.

—No fue tu culpa Adam —le dije sonriendo —Es más si tu no hubieses estado allí ese lobo me hubiese hecho mucho más daño.

—Bueno, creo que es mejor que todos vayamos a dormir —dijo Grecia.

—Sí —contestó mi madre que estaba guardando los primeros auxilios, ya me habia limpiado la herida. —Vayan a descansar.

—Está bien mamá —dije y todos subimos las escaleras para ir a nuestras respectivas habitaciones.

Ya dentro de mi cuarto, entré al baño y me duché, me puse una pijama rosa con pequeñas fresas la cual mi madre habia lavado con jabon con olor a estas y el aroma con que habia quedado me agradaba mucho, apagué las luces y entré a la cama.

Estando dormida con la cabeza fuera de la almohada comencé a soñar, aunque más que un sueño fue una pesadilla, soñé que estaba de pie en un largo puente de madera y que todo a mi alrededor estaba oscuro... En lo poco que podia visualizar pude ver en medio de esa inmesa oscuridad a una sombra tambien de pie junto a mí. Sus manos se alargaron en busca de mi cuello y comencé a respirar con dificultas...

Desperté asustada, sin aliento... Muchas preguntas pasaban volando por mi mente ¿Por qué he soñado esto? ¿Qué esto que estoy sientiendo? ¿Por qué me siento así? Y sin darme cuenta estaba llorando... Sequé mis lagrimas y solo me dispuse a tratar de dormir nuevamente pero no conseguí el sueño en toda la noche.

Me dediqué un rato a divagar en mis pensamientos... Pero cada vez que cerraba los ojos solo podia imaginar a Adam, sonriendome con esos hermosos ojos verdes...

—¿Qué me está pasando con este chico? —me pregunté en voz alta. —Yo nunca había sentido nada así por nadie y no puede ser amor solo lo conozco de un día, seguramente solo estoy confundida... Eso o su extrema belleza me aturde...

De repente siento que alguien o algo me observa detenidamente, me volteó y pude ver algo moverse dentro de mi armario. Me levanté, me armé de valor y me dirigí a él no sin antes tomar un florero de mi mesa de noche.

Me acerqué cada vez más y tomé el manubrio de la puerta para abrirlo... Y entonces...


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