Capítulo 12: Gran noche para una tragedia

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Gran noche para una tragedia.

- Bella -

Todos nos miraron y vinieron a abrazarnos y saludarnos.

Mila Dawson fue la primera, ella, Mery y yo siempre fuimos grandes amigas, ella era delgada, rubia y todos decían que nos parecíamos mucho.

Luego vino Jack Simons, el novio de Mila y la razón por la cual ella se había alejado de Mery y de mí.

Sofi y Rosi Anderson vinieron después, ellas eran gemelas muy lindas, altas, delgadas y con un abundante cabello negro.

Zack Coleman vino después, él era el amor platónico de todas en el colegio, él era alto, guapo y popular.

Luego vino Noah Trumman, el mejor amigo de Zack, el chico problema del pueblo y hasta se decía que él estaba en la pandilla Woods.

Y por ultimo vino Nick.

– Hola chicas, ¿cómo están? – nos preguntó abrazándonos a las dos – ¿Bella cómo sigues?

– Yo estoy muy bien, ¿tu cómo estás?

– Bien, o eso supongo – decía Nick cuando fue interrumpido.

– Bella, ya supe lo que paso en la feria y lo de tu gata – me dijo Mila – ¿Estás bien?

– Sí, asustada y triste pero sí estoy bien – le dije.

– Eso me alegra mucho, chicas cuando terminemos acá, ¿vamos a comprar nuestros vestidos? – nos dijo Mila.

– Por supuesto, aun no tengo el mío y Bella tampoco – Dijo Mery.


– Sí, no lo tengo pero no sé si voy a ir al baile chicas – les dije acomodando mi cabello.

– ¿Qué?, ¿Por qué? – dijo Mila – ¿No tienes una cita?, ¿Y el chico guapo con el que estabas en la feria?

– ¿Como sabes de él? – le pregunté.

– Los vi y los iba a saludar pero estaba con Jack – me dijo ella.

Iba a contestarle cuando el profesor Noel Hembrich apareció en la puerta...

– ¡Hey chicos!, vamos a gimnasio para que empecemos a decorar para el baile.

– Hola profesor, ¿cómo está? – le preguntó Mery.

– Muy bien, gracias señorita Furler – le dijo – bueno chicos ya vamos.

Nos dirigimos al gimnasio y comenzamos a decorar cada rincón de esté.

Miré hacia arriba y noté que una de las luces parpadeaba, subí unas escaleras que estaban cerca para arreglarla, luego de hacerlo quise bajar pero perdí el equilibrio y caí.

Pensé lo peor, cerré los ojos y grité... Caí en los brazos de alguien, abrí los ojos aun asustada y miré que Adam me había atrapado.

– Deberías tener más cuidado – me dijo él.

– Gracias – le dije mientras me bajaba.

– Si me dieran un dólar por cada vez que te he salvado – me dijo riendo.

– ¿Qué haces aquí? – le pregunté confundida.

– Vine con tus padres – me dijo – vinieron a inscribir a Grecia y Clara aquí, ¿para qué es todo esto?

– Es para el baile de inicio del curso; recuerda que es mi último año.

– Cierto, ¿Ya sabes con quien vendrás?

Estoy Viva © Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora