LAS 10 PREGUNTAS: "Tienes una idea de qué soy ?"

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IAN:

Apenas la vi salir la cogí del brazo. Sabía que eso de cogerla del brazo no le gustaba, pero que mierdas, a mi me da igual.

Esos pantalones le quedaban malditamente bien. Aunque no quiera admitirlo a veces, la jodida enana estaba buena.

-Pero que mier...
Maldita enana grosera.

-Te dije que hoy venías conmigo florecita- Tambien sabia que odiaba los apodos. Pero como ya dije, a mi me vale mierdas. Y ver su cara de enojada era bastante reconfortante para mi lado burlón.

Arrugaba un poco la frente y con su boca hacía un gesto extraño, daba la impresión que te iba a sacar los ojos con las manos si la seguías molestando, pero como vuelvo a repetir: ME VA-LE MI-ER-DAS.

-Ag. No me digas florecita, es naco, y aún más saliendo de ti. Y yo no te dije que sí iría- Puso cara de asco, dio todas sus enanas fuerzas para que la soltara.

Pero por favor chinche de piso!
Yo era un puto vampiro y ella no lograría absolutamente nada.

Entrelace su brazo con el mio para que no intente golpearme o alguna mierda que se le ocurra hacer.

Tuve tiempo de ir a casa y cambiarme por algo más decente. Admito que la chica tenía un jodido buen gusto por la ropa de hombre, pero sus pantalones de pijama eran una mierda, y me quedaban pequeños.

-Será un gran día.- Dije suspirando porque estaba jodidamente seguro que esta chica sería un grano en el culo.

La arrastré hasta mi auto y la metí en el asiento del copiloto. Lancé su estúpida mochila a los asientos traseros.

Camine hacia la puerta del conductor y ella salió corriendo.

-Oye, ven aquí!- Le grite mientras la veía correr. Tenía flojera de correr tras ella, pero aun así lo hice.

Lo que menos quería era que la jodida enana me tuviera miedo.

No la veía, pero podía escuchar su corazón, sabía que estaba cerca.

Pare en seco frente a una tienda y sentí su corazón latir mas fuerte. Sin más, entre a la tienda de mierda, fui directo a donde ella estaba.

Fue gracioso encontrarla mirando hacia la calle, agachada detrás de un estante de frituras, .

-Phoebe, dejate de gilipolleces y vámonos.- Dije con voz cansada. La cargue.

-Bájame!- Gritaba, golpeándome la espalda.

La chica de la caja me miró algo asustada.

-Tranquila nena, es mi hermana, anda un poco drogada, piensa que la estoy secuestrando.- Le guiñe un ojo y ella sonrió coqueta. Puta.

-Drogada tu puta madre. Está secuestrandome ayuda!- La enana escandalosa seguía golpeando mi espalda.

-Tienes que dejar el crack pequeña.

Salí de la tienda y camine hasta mi auto mientras ella aún seguía lanzando groserías, y yo solo me reía de las puterias que decía.

La gente que pasaba por ahí nos miraba raro, pero no hacían ni mierda al respecto, eso estaba bien para mi.

Sente nuevamente a Phoebe en el asiento del copiloto saque de la guantera cinta adhesiva y se la puse alrededor de las manos y pies mientras ella aun gritaba y se movía como si no hubiese un mañana.

-Maldito, hijo de puta. Te cagaste, te juro que encontraré la jodida manera de hacer de tu vida una mierda. No viviras para contar esto!

Pensé en poner cinta en su boca pero se vería muy raro así que solo cerré la puerta y fui hacia el asiento del conductor.

The HellDonde viven las historias. Descúbrelo ahora