ATAQUE

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"¿Cómo sería la vida sin un poco de locura? ¿Cómo sabríamos que estamos locos si no usamos la razón? ¿Cómo usaré la razón cuando ni siquiera sé si estoy enamorado de ella? ¿Como podre enamorarme de ella si no sabe quién soy? ¿Cómo sabrá quien soy si me teme? 

Ian."

PHOEBE

Mi respiración se detuvo por un momento. ¿Qué se supone que significaba ser un demonio? 

La ira ya no seguía latente en mi pecho, había sido rudamente reemplazada por miedo, de ese miedo que te hiela la sangre, te corta la respiración y hace de tu sinapsis cerebral un cortometraje en cámara lenta, repitiendo la escena una y otra vez desde todos los ángulos. 

Toda mi vida había pensado que sería increíble que existieran los superhéroes, unicornios, sirenas, y todos esos seres fantásticos y maravillosos, tal vez era un poco aniñado e inmaduro, pero todos tenemos nuestras creencias y nunca me avergonce de ello. 

Retrocedí un par de pasos, desviando mi mirada de su rostro a mis pies.

-Phoebe, es complicado.- Dijo Intentado tocarme.

Me aleje rápidamente dejando su mano en el aire.- No estoy lista para esto.

-Lo sé, pero no me diste otra opción. No puedo dejarte sola. Nunca.- Sonaba desesperado y eso me daba más pánico que pena.- Te lo contaré todo, solo... solo manten la mente abierta.

Lo examine con los ojos unos segundos y me arme de valor- Cuéntame todo.- Intento acercarse y yo alcé los brazos.- Quédate ahí, no es necesario que te acerques.- Él se detuvo y asintió lento.

-Todo comenzó con Caín y Abel- Dijo luego de una pausa que pareció eterna.- Después de que Caín intentara matar a su hermano, Dios lo marcó, y dejó a Abel a cargo de la humanidad, iniciando una nueva profecía que hacía cuenta sobre un ángel nacido de un humano que Dios había elegido para proporcionar sabiduría e inmortalidad para mezclarse entre los hombres y hacer del mundo un lugar mejor; pero Dios fue engañado, Eva había elegido el camino del mal y había ocultado sus intenciones mientras que Adam era excluido de sus viles planes. Cuando Abel tuvo su primer hijo con su esposa, Eva había embaucado a la mujer con falsas promesas para hacerse del mal, ya que le guardaba rencor a su propio hijo por haber dejado que se lleven a su hermano Caín a sufrir condena. La maldición del niño consistía en que era mitad puro y mitad impuro, eso quiere decir un ángel y un demonio al mismo tiempo. Lo que se llama un dividido.- Hizo otra pausando mirando hacia la nada, mientras yo seguía atenta a sus gestos y palabras.- Dios se dio cuenta de la traición y castigo a Eva junto con la mujer de Abel, dejando a Abel devastado y con un hijo a su custodia. Tras años del apoyo de Dios y el cuidado de su hijo, hizo del pequeño un hombre fuerte y tenaz, Abel volvió a casarse y fruto de su amor nació un niño que, esta vez, su alma era pura y blanca como la misma de su padre. Su primer hijo Gaúl se encargó de cuidar a su pequeño hermano durante toda su vida, el niño creció y se hizo de angel, Nasiel, el único ángel nacido de humanos.

Me miró como símbolo de ya haber terminado su historia, pero yo no quise mirarlo, me sentía extraña, como si todo lo que sabía del mundo se agrietaba a medida que lo pensaba.

Luego de unos segundo lo miré y por fin pude soltar mis dudas.

-Entonces... ¿Que eres?- Dije mirándolo con un dejo de desconfianza.

-Un dividido- Dijo serio.

-¿Eres un angel?  

-Y un demonio.

The HellDonde viven las historias. Descúbrelo ahora