"Era muy hermosa. Delgada, pero con lindas curvas. Algo baja, tal vez de 1.58 o 1.60 cm.
Su cabello era largo y de un color bronce, era hermoso.
Su sonrisa era perfecta, sus dientes eran tan perfectos. Su nariz respingada se ponía roja por el frío. Sus labios carnosos eran de un color rosado muy seductor.
Sus manos eran delgadas y pequeñas con dedos que, por la delgadez de sus manos, se veían largos. Sus uñas perfectamente cuidadas y largas, de un largo exacto y bonito. Sus pies eran tan pequeños, siempre tenía problemas con los zapatos por lo grandes que le quedaban.
Y por último, lo más impactante de ella: Sus ojos, grandes, marrones. De esos que cuando te miran te sientes desnudo y es como si leyeran tu alma.Así era ella, su nombre era Phoebe, y aunque ella no sabía quién era yo, yo sabía quién, perfectamente, era ella. La he seguido durante 16 años, la he cuidado y, aunque, al inicio odie tener que hacerlo, con los años notaba lo grandiosa niña que era.
Me reía muchísimo con cada ocurrencia que tenía. Y no sé cómo paso pero ahora es una mujer y es hermosa. ¡Y mierda! Odio escribir estas cosas horribles y cursis, pero tengo que hacerlo porque he vivido durante 567 años y no tengo nada más que hacer que escribir un poco cada que me acuerdo o me aburro demasiado.El tiempo y yo íbamos de la mano, y desde que Phoebe apareció en mi vida por momentos quería detenerlo todo; cada vez se acercaba en el que iba a perderla.
Cuando la veía sonreír me punzaba el pecho, tenía el miedo creciente de que esa sonrisa en su rostro desapareciera.
Mi vida había variado entre mujerzuelas, Phoebe, muerte y sangre; exactamente en ese orden. Cuando todo era oscuridad ella era la luz, cuando sentía que iba a volverme loco ella era mi lucidez, cuando la ira en mi pecho crecía sólo ella podía calmarme.
La conexión entre ella y yo era tan fuerte que yo sentía todo lo que ella sintiera, pero no era recíproco. Ella aún era frágil y pequeña, sus dones aún no florecían y eso le daba tranquilidad a mi ruin vida.
Bien, ya no escribiré mas, lo único que puedo decir es que ella es un grano en el trasero, y aunque sea malditamente guapa, es una altanera y descuidada. Siempre haciendo tonterías y yo siempre sacándola del hueco. Si algún día lees esto Phoebe: ¡ERES UN MALDITO GRANO EN EL TRASERO!
Con mucho odio.
Ian.
Pdta.: Como jamás en la vida leerás esto, debo decir que tus pijamas de invierno son horribles"
Y esto es lo que encontré entre las cosas de mi estúpido novio de 570 años, es un viejo odioso y lo adoro. Lo bueno es que la parte de viejo no se nota a simple vista.
Lo sé, soy algo bipolar.
Es malditamente lindo y, a la misma vez, un grano en el culo. Yo lo soy para él y él no es para mí. Nos complementamos en una manera extraña y excepcional.
¿Cómo comenzó todo?
Pues, fue hace exactamente 2 años:-¡¿Mamá dónde están mis calzones de fresitas?!- Esa era yo preguntándole a gritos a mi madre donde estaban mis calzones de fresas, simplemente los amo con toda mi alma. Yo lo sé, ella lo sabe, todos lo saben.
-¡Están en el cesto de la ropa limpia del pasillo!
La puta madre, ahora tengo que salir con la toalla en la cintura como todo el macho alfa que llevo dentro.
Pues ya me había puesto un polo súper grande de un color azul, con unas letras negras que decían: Aprovecha hoy termine con mi novio, con el que iba a ir a clase. Yo era de las personas que preferían la comodidad antes que la atracción física.
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The Hell
Vampire-¡Ya deja de mentirme!- Le grite harta de esta situación- Por una vez en tu maldita vida di la mierda de verdad que tienes para decir.- Seguí. Estaba furiosa, rompería su sexy rostro en este instante si el maldito no habla. Miraba a todas partes men...