Esta vez le habia sentido.
Le habia sentido abandonar su cama y dejar solo el calor impregnando las sabanas, que mas tarde volverían a estar frías.
Habia sentido su mano, recorriendo su espalda desnuda, hasta detenerse allí, en el final de su cadera, en aquella marca, mientras ella yacía sobre el colchón, bocabajo con la cara girada hacia el otro lado. Noto su interés, en aquel dibujo, en aquella marca que la reclamaba como mujer, que la obligaba a no olvidar cual era su cometido.
No mostro signo de estar despierta, porque quería entenderle.
Sintió su aliento, cuando acerco la boca a su hombro y beso este, despacio, suavemente.
Y entonces llego el frio.
Habia apartado la sabana y salido de la cama, se coloco su pantalón rápidamente y salió de la habitación cerrando la puerta.
Como si esperara que regresara, que volviera a la cama a su lado, espero, unos minutos, sin moverse, con la respiración en calma. Pero cuando comprendió que no ocurriría, se giro en la cama y se incorporo sentándose en esta. Miro hacia la ventana y por fin entendió porque las otras veces no le habia sentido marcharse. Aun no habia amanecido, el cielo estaba oscuro, la oscuridad de la plena noche rodeaba el castillo.
Así que Aclair MacCarty no dormía con ella, se marchaba después de haberla hecho suya.
Ignoro el súbito dolor que sintió en el pecho, como si le estuvieran negando algo, algo que le pertenecía, algo que al parecer, el no quería darle.
Al haber dormido tan profundamente y solo despertarse ya entrada la mañana, habia imaginado que él se marchaba al amanecer, cuando el sol comenzaba a salir.
Pero esta noche era diferente.
Salió de la cama y sintió el frio del suelo de piedra, en sus pies descalzos. Totalmente desnuda, camino hacia la ventana y la abrió. La leve brisa se adentro en la habitación, haciendo que las llamas de la chimenea se balancearan. Sintió como el aire acariciaba su piel desnuda, sintió el frio en su piel. Frio.
El frio que demostraba que el inverno habia llegado.
Extendió el brazo, y coloco la palma de la mano hacia arriba.
Un copo de nieve cayó sobre ella y lo observo. Lo observo recordando, recordando cuando apenas era una niña, cuando veía en la nieve la maravillosa llegada de sus celebraciones, de sus cantos. Cantos que no habia vuelto a oír, desde que masacraron a los suyos.
Cerro la ventana y miro al interior, a la habitación, a la cama.
Hacia unas horas habia estado ahí, tumbada, con el sobre su cuerpo, sintiendo su piel, su deseo, consumiéndose.
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El Invencible
RomantizmAclair MacCarty, Laird del clan del Hielo. Un clan situado en las frías tierras del norte, donde ningún legado antes había sobrevivido y ellos lo han hecho. Todas las tierras del norte les pertenecen. Todos los clanes les respetan, les temen. Son gu...
